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'Munich', Spielberg regresa a los años 70

'Munich', Spielberg regresa a los años 70
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A estas alturas no voy a defender a alguien que no lo necesita. Spielberg ha demostrado con creces su talento. Ahí están más de tres décadas de buen cine para demostrarlo. Aun así, es odiado y amado a partes iguales, y desde el 2001, en el que realizó una de sus mejores películas, 'Inteligencia Artificial', una obra maestra totalmente incomprendida, sobre la que he discutido desde el momento de su estreno con casi todo el mundo, ha levantado los más airados enfrentamientos entre los que le defienden y los que le atacan. Evidentemente eso sucede porque es el director más famoso de los últimos 30 años, y puede que me quede corto. Sobre Michael Curtiz no discute nadie porque no lo conoce ni dios (la ignorancia es un mal muy extendido en nuestros días....) Vale, Curtiz es un director clásico que ya está muerto; era por poner un ejemplo exagerado; aunque se podrían citar nombre como Fincher, McTiernan, Tornatore... no sé, cualquiera. Ningún otro director ha sufrido tantos ataques como Spielberg, ya sea por una cosa u otra.

Pero uno de los razonamientos más absurdos que he oído contra los fans de Spielberg, es precisamente el hecho de ser fan. Un momento. Yo soy fan de Spielberg, pero es que también soy fan de John Ford, de Leo MacCarey, de Howard Hawks, de Shakespeare, de Bach, de Scorsese, de Truffaut, y nunca se me ha dicho nada al respecto. Me hace gracia, porque el mismo argumento es usado cuando hablas mal de otro director. Todos tenemos nuestras preferencias, eso está claro, y salvo las grandes obras maestras que el tiempo ha puesto en su sitio, hoy día es muy difícil ponerse de acuerdo en una película. Como Spielberg todavía está vivo, y sigue haciendo películas (y a qué velocidad), mucho me temo que tendrá que abandonar este mundo, y después de mucho tiempo, colocarlo en el lugar que merece, como les ha pasado a muchos directores clásicos, hoy encumbrados. Claro que, puedo estar exagerando, y Spielberg es mejor considerado de lo que yo creo. O eso, o he tenido la mala suerte de encontrarme con todos sus detractores. El pasado viernes se estrenó entre nosotros su última película, 'Munich', la cual ha venido precedida de polémica. El film narra como después de los atentados contra atletas israelíes, por parte de terroristas palestinos, en las Olimpiadas de Munich de 1972, Israel, en respuesta, envía un grupo de cinco hombres que viajando por medio mundo, irán asesinando a personas implicadas en dichos atentados.

La polémica ha surgido porque nunguno de los dos bandos está satisfecho con los resultados de Spielberg. Evidentemente, nadie se ha metido con su calidad como película, que es lo que realmente a mí me importa. Pero si hubiera que decir algo al respecto, 'Munich' es un film intachable, imparcial, que deja bien claro que un acto terrorista, cometa quien lo cometa, es un acto repugnante, algo que no puede discutir nadie. Y aunque los potagonistas de la película representan al pueblo judío, Spielberg retrata unos hechos ficticios, con base histórica, con la mayor imparcialidad posible. Y si no, atentos a la conversación final entre dos de los personajes, y al plano que cierra la película. Toda una declaración e interpretación de como están las cosas más de 30 años después.

Cinematográficamente Spielberg vuelve a sus inicios, concretamente a cuando rodó su magnífica ópera prima 'Loca Evasión' en 1974, y recupera una forma de hacer cine típica de los años 70, cuando se hicieron thrillers tan perturbadores como 'French Connection'. Y también, unos años antes, 'Z', la extraordinaria película de Costa-Gavras, con la que 'Munich' guarda numeroso parecidos, sobre todo en lo que respecta al tratamiento dado por sus respectivos directores.

De lo que no hay duda es de que Spielberg conoce a la perfección el lenguaje cinematográfico en todos sus aspectos, y su puesta en escena es asombrosa. La ambientación nos lleva directamente a los años 70 con un realismo único, ya se por las calles de cualquier ciudad europea, o en el interior de una casa, o dentro de un coche. Todo ello fotografiado excelenetemente por su habitual colaborador desde aquella obra maestra titulada 'La Lista de Schindler', Janusz Kamisnki.

Spielberg demuestra una vez más su genialidad a la hora de usar la cámra, mientras nos narra una historia entretenidísima, acompañando a los protagonistas. La planificación es impresionante, y crea secuencias maestras, como todo lo que sucede en París, un claro homenaje a Hitchcock, a quien Spielberg lleva haciendo guiños desde los que hizo en 'Tiburón' a 'Yo Confieso'. Una secuencia única, que define perfectamente lo que es el suspense.

Las escenas en las que hay actos violentos se mueven entre lo espectacular y lo conciso, pero todas son crudas y bastante duras. Sobre todo una que sucede en el interior de un pequeño barco, escena que difícilmente se borrará de mi mente, debido a su realismo, frialdad y dureza. Como contrapunto, en los momentos calmados o, por decirlo de alguna manera, normales, Spielberg hace algo impensable: no usa música, en una operación parecida ala de 'La Guerra de los Mundos'. John Williams ha creado otro score impresionante, de fuerte belleza,y tal vez recerde al de 'La Lista de Schindler'. Sin embargo, la música es casi inexistente, usándose sólo al principio y al final, y en un par de determiados momentos, en los que no te lo esperas.

La elección de actores no puede ser más acertada, y todos están espléndidos. Desde Mathieu Kassovitz y Ciarán Hinds, pasando por Michael Lonsdale en un papel antológico, y Daniel Craig como un asesino frío y sin conciencia (esa dureza y frialdad es la que le tiene que imprimir a su James Bond), hasta llegar a Geoffrey Rush en un papel odioso, y Eric Bana, que prácticamente lleva el peso de toda la película, y que aquí realiza su mejor interpretación hasta la fecha.

Lo único que le achacaría es que es demasiado larga, y aunque el interés nunca decae lo más mínimo, sí hay un par de momentos que podráin haberlos quitado sin ningún problema. Pero es un mal menor en una plícula magistral. Inteligente. Aterradora. Soberbia. CINE con mayúsculas. Y que acaba de ser nominada a importante premios en los Oscars de la próxima edición, entre ellos mejor película y mejor director.

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