Tenemos que hablar del humor en el cine actual: por qué la comedia fuera de Marvel parece no encontrar su sitio en las salas
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Tenemos que hablar del humor en el cine actual: por qué la comedia fuera de Marvel parece no encontrar su sitio en las salas

Las comedias con actores reales ya no llenan las salas. O no las llenarían, en caso de estrenarse. De hecho, para encontrar una película humorística pura y dura que no sea de animación y haya recaudado más de 100 millones de dólares en todo el mundo tenemos que irnos hasta 2019, donde, por los pelos, 'Chicos buenos' lo consiguió. La comedia es un género despreciado por un tipo de público contemporáneo que casi parece considerar que reírse es un síntoma de debilidad: lo más parecido a una comedia que tenemos actualmente es el cine de Marvel. Y ya sabemos cuál es la queja principal en esta saga.

Reírse es de débiles

'Agárralo como puedas', 'Uno, dos, tres', 'Zombies party', 'El maquinista de la general', 'La vida de Brian'... El humor forma parte intrínseca de la historia del cine desde 1895, con la proyección de 'El regador regado' (y sus cientos de imitaciones), pero nunca había sido recibido con tantas caras largas como ahora. ¿Por qué la comedia está tan denostada en los espectadores de hoy en día? ¿Es porque recibimos y entendemos el humor de otra manera desde la expansión de Internet, porque nuestra inocencia ha sido destruida, porque la calidad de los gags han bajado o, quizá, porque nos oponemos a que se mezcle en otros géneros?

Hoy por hoy, la escena en la que Indiana Jones saca una pistola y mata a un espadachín habría sido criticada de mil maneras diferentes (con términos como "inverosímil", "chistecitos innecesarios" o "traición al personaje"), por no hablar de cualquier atisbo de humor en 'La momia' o 'Tras el corazón verde'. Aunque antaño se aceptara (y celebrara) la comedia como parte de la aventura familiar, un mecanismo de guion para relajar tensiones, en mayor o menor grado, en la cartelera actual hay quien pone ahí la línea de la inverosimilitud en películas de dioses con martillos o millonarios altruistas.

La Momia

Y sí, hablo de las películas de aventuras con humor ('Jungle cruise', 'El escuadrón suicida', 'Thor: Love and Thunder') porque no tenemos a unos Billy Wilder, Howard Hawks o Monty Python estrenando sus cintas. No porque no existan, sino porque nunca lo sabremos. Los proyectos puramente cómicos tienen grandes problemas para salir adelante en su formato cinematográfico. Los productores infravaloran al público y eso repercute en que el humor trate de encontrar su sitio disfrazado de película de otro género. Acción y consecuencia: no hay sitio para las comedias, así que Taika Waititi cuela una disfrazada de cine de aventuras y el público que no quiere tantos chistes sale enfadado. Y la rueda vuelve a girar.

Carcajadas en tu móvil

En 2022, las comedias no compiten con el resto de la cartelera. Compiten con TikTok, Reddit, Twitter y las series. Todo en nuestro día a día es humorístico, desde el último meme que salió ayer y ya se ha quemado hoy hasta el gatito que no sabe lavarse pasando por 'Solo asesinatos en el edificio' o 'Last week tonight'. Es difícil decidirse a ver una película de risa cuando puedes encontrar el mismo resultado en tu bolsillo sin pagar entrada.

John Oliver

Pero las pocas que lo intentan no consiguen llegar alto más allá de proyectos extremos e imposibles de replicar, como 'Jackass Forever', que nos remonta a los tiempos de Buster Keaton y el slapstick: la carcajada que nosotros mismos nos queremos negar, la que disfruta del golpe y el dolor ajeno, reminiscente de 'Vídeos de primera'. Es un tiempo extraño para la comedia, cuando en televisión reside el humor más extraño y moderno ('Colgados en Filadelfia' siempre a la cabeza de la vanguardia) y en la cartelera tenemos que conformarnos con productos blanquitos y familiares como 'Padre no hay más que uno 3' (por bien que funcionen en taquilla). Y Marvel, por supuesto: la eterna Marvel.

¿Por qué van a querer los productores financiar nuevas películas cómicas si tenemos una de Marvel cada cuatro meses llevándose todo el pastel? Puede que no tengamos comedias románticas, absurdas o adolescentes, pero tenemos una sobredosis de comedia aventurera y superheroica, de manera casi indisoluble. Y puede salir muy bien, pero no es suficiente. No tenemos 'Con faldas y a lo loco' o 'Luna nueva' porque nadie financiaría esos guiones. Como mucho, quedarían relegadas al fondo de catálogo de Netflix.

Comedia-fusión

No somos pocos los que echamos de menos 'El jovencito Frankenstein', 'Aterriza como puedas' o incluso 'Scary movie', pero, ¿qué queda por parodiar cuando el cine en sí ya es una parodia, todo es humor, y lo que no lo es ya tiene su versión iconoclasta poco después sin recurrir a la burla directa? La comedia pura, sin mezclarse con otros géneros, solo tiene cabida en televisión y excepciones puntuales -y cada vez más milagrosas-. Hay comedia de aventuras, de misterio o de terror, pero sin una fusión no termina de ganarse el beneplácito del público. Incluso 'Borat: película film secuela', que venía de una película exitosa y era esperada por el público, se estrenó en Amazon Prime Video sin pasar por cines (aunque la pandemia tuvo mucho que decir en esto).

O quizá es cierto, después de todo: puede que en la época de John Mulaney, Tig Notaro y Bo Burnham no haya manera de plasmar esos chistes en pantalla grande durante una hora y media sin que quede artificioso, o que el lenguaje del stand-up y la televisión no pueda trasladarse al cine de manera satisfactoria para la taquilla. Siempre hay hambre de carcajadas, pero se buscan por otros medios.

Entre todos la mataron, y ella sola se murió. Los comentarios despectivos en torno a la comedia en el cine de aventuras ("Ya están otra vez con los chistecitos"), como si todas las películas superheroicas tuvieran que tener la cara larga de 'The Batman' o de las dos primeras entregas de 'Thor' en lugar de disfrutar de la coexistencia solo dañan más a un género ya de por sí relegado al formato de 25 minutos y menospreciado por el público general. Un género cuya situación lacónica, por más que algunos se empeñen, no es cosa de risa.

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