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Grandes duelos a espada en el cine

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Un duelo a espada, en el cine, es mucho más que dos tipos dándose leña con dos armas blancas. Debe ser una coreografía, una danza, un engaño en el que muchas veces no se ven a los dobles o especialistas que llevan a cabo los temerarios movimientos. Yo creo que nos encantan porque sabemos lo difícil que es manejar estas armas, y porque es mucho más bello y noble que liarse a tiros. También porque hay espadas muy hermosas, casi míticas. He aquí diez duelos. Y aunque no valdrá de nada decirlo porque luego algunos protestarán igual, aviso que no es una lista cerrada, que por supuesto faltan muchos más y que para eso están los comentarios:

‘Scaramouche’

Si ‘Espartaco’ (‘Spartacus’, Stanley Kubrick, 1960) contenía la madre de todas las batallas del cine, seguramente ‘Scaramouche’ (id, George Sidney, 1952) contiene el padre de todos los duelos a espada. En una batalla final que es un prodigio de planificación, de escenografía, de ritmo… El duelo puede quedar algo anticuado para los que nacieron con las florituras de Darth Sidious, pero a mí me sigue resultando impresionante. Carece totalmente de música, está hecha sin dobles ni especialistas, y queda como un clásico y elegante duelo a espadas. Inolvidable trabajo de George Sidney.

‘El cid’

La película de Anthony Mann contiene momentos buenos y momentos peores, pero no hay duda de que el duelo de espadones por la ciudad de Calahorra entre El Cid y Don Martín Gómez es una de las buenas, duele verlo. Así tiene que ser, con esas espadas que pesaban diez kilos y medían metro y medio. Está tan bien hecha la secuencia que es imposible imaginarse las cámaras y las luces detrás. Barbarismo en una España lejana.

‘Héroe’

Hay tantos duelos en esta película que es difícil escoger uno, pero para variar un poco el tono me quedo con la bella danza entre Espada Rota y Sin Nombre en el lago, para honrar la muerte de Nieve Voladora. Luego averiguamos que es todo mentira, pero da igual. Lo que importa es ver reflejado en el lago la cadena de montañas de detrás, el impresionante colorido, el duelo de gotas de agua, los giros, la música hipnótica…y como Espada Rota retira una gota de agua del rostro de Nieve Voladora.

‘La casa de las dagas voladoras’

El conmocionador duelo final de la película debía estar entre estos diez, obligatorio. Más de cinco minutos de esgrima salvaje, en la que se olvidan todos los protocolos, las amistades, las lealtades, y mientras empieza a nevar, los dos espadachines se golpean, gritan, sangran, cortan, se llenan de nieve…hasta que aparece Xiao-Mei y llega el terrible final…

‘El imperio contraataca’

Sin lugar a dudas la mejor película de toda la saga, y aunque hay combates mucho más espectaculares y vistosos en la nueva trilogía, no creo que nadie esté en desacuerdo en que el combate final entre Vader y Luke, desde el foso en el que congelaron a Han hasta un puente suspendido en un abismo, pone la piel de gallina por su violencia emocional y por la perfección de su crescendo, hasta una conclusión estremecedora.

‘La princesa prometida’

Por supuesto, la secuencia es la de el hombre de negro contra Íñigo Montoya, que comienza con un maravilloso diálogo sobre el padre del segundo y la espada que fabricó a su propio asesino. Espada que ahora él lleva al cinto y que deja coger a su adversario antes de ponerse a luchar. Luego, en una coregrafía insuperable, el hombre de negro va demostrando a su adversario que todo lo que él hace, él lo hace mejor. Secuencia magistral.

‘Yojimbo’

Los duelos entre samurais o guerreros de toda índole siempre fueron veloces y casi invisibles al ojo en el cine del gran Akira Kurosawa. En esta película de 1961, que luego sería versionada por Leone en ‘Por un puñado de dólares’ (‘Per un pugno di dollari’, 1964), y por Walter Hill en ‘El último hombre’ (‘Last Man Standing’, 1996), el solitario samurai se enfrenta a cuatro tipos con malas pulgas, y en menos tiempo del que es posible darse cuenta, los fulmina. La planificación de Kurosawa me parece que no se enseña en ninguna escuela de cine. Así nos va. Es un momento incluido en este clip de video que he encontrado en Youtube.

‘Rob Roy’

Estupenda secuencia para una no menos estupenda película, que quizá quedó eclipsada por la cercanía con ‘Braveheart’ (id, Mel Gibson, 1995). El combate entre Rob Roy y Archibald Cunningham es uno de los más impresionantes que he visto en una película. Tim Roth y Liam Neeson, como suele ser habitual en ellos, lo bordan. La esgrima es extraordinaria y tremendamente veraz, y la violencia certera y sin exageraciones. Una maravilla.

‘Kill Bill, vol. 1’

La película con la que Tarantino lleva a cabo su particular homenaje al cine de samurais que tanto amó en su juventud, se cierra con el espectacular combate entre La Novia y los 88 maníacos, al que sigue la secuencia de encima de estas líneas, en la que por fin accede a O-Ren, que la espera tranquilamente en un escenario de ensueño. El combate dura bastante, y además de un duelo de espadas, es un duelo de estilos y de fortaleza mental. Tarantino llevaba bien aprendida la lección.

‘Los tres mosqueteros’

Y para finalizar, otra de George Sidney, filmada cuatro años antes que ‘Scaramouche’. El estilo es muy clásico, parecido al de la película posterior, pero igualmente pícaro, juguetón e ingenioso, esta vez con el saltarín de Gene Kelly, que puede ser un D’artagnan un poco improbable, pero que resulta muy divertido, y que físicamente da el pego. Saltos y cabriolas que dejan a uno estupefacto.

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