Compartir
Publicidad
Publicidad

'Tokyo Godfathers', la gran aventura de unos desechos humanos

'Tokyo Godfathers', la gran aventura de unos desechos humanos
Guardar
11 Comentarios
Publicidad
Publicidad
¡Esto es un regalo navideño de Dios! ¡Es nuestro bebé! (Hana)

Tras debutar con un thriller nervioso y violento ('Perfect Blue'), Satoshi Kon dijo que necesitaba un respiro, una historia menos asfixiante, y el resultado fue su película más romántica ('Millennium Actress'). En ambos relatos (y en su primer guión, 'The Magnetic Rose', uno de los tres segmentos de 'Memories'), el cineasta japonés sorprende por su facilidad para difuminar y entrelazar las barreras de la realidad y la fantasía; un juego que retomaría más adelante en su último largometraje, 'Paprika' (sobre una máquina que permite compartir sueños). Pero cuando terminó su segundo trabajo y se planteó qué hacer a continuación, quiso tomar una dirección diferente; su intención era centrarse más en los personajes y sus particulares circunstancias, simplificando la trama. El resultado fue 'Tokyo Godfathers' (2003), lo más atípico de su corta filmografía.

Según parece, Satoshi Kon se inspiró en 'Tres padrinos' ('3 Godfathers', 1948) de John Ford, sobre tres forajidos que deben hacerse cargo de un recién nacido, cuando creó la historia de su tercera película (si bien la de Ford es un remake de una adaptación de la novela 'The Three Godfathers' de Peter B. Kyne, dirigida en 1916). Después de colaborar con Sadayuki Murai en sus dos primeras películas, Kon trabajó con Keiko Nobumoto (creador de 'Wolf´s Rain' y guionista principal de 'Cowboy Bebop') para escribir el libreto de 'Tokyo Godfathers', una gran aventura navideña con unos inusuales protagonistas, tres vagabundos de la moderna y fría Tokio. Una hora y media de virtuosas imágenes y sublime diversión, a la que no le faltan los momentos amargos marca de la casa.

Un cuento de navidad con una familia nada convencional

llave

La de 'Tokyo Godfathers' (Los padrinos de Tokio) es la historia de Gin, Hana y Miyuki, los tres miembros de una peculiar "familia". Gin (un personaje muy similar al Genya de 'Millenniumn Actress'), es un borracho de unos cincuenta años que asegura haber perdido todo por una mala apuesta; Hana es un homosexual travestido, de la misma edad, huérfano y sin hogar; por su parte, Miyuki es una chica joven que escapó de casa y no desea saber nada de sus padres. La víspera de Navidad, mientras buscan algo útil entre un montón de basura, encuentran a una niña recién nacida. Gin y Miyuki mantienen que deberían llevarla a la policía, tanto por la gravedad del asunto como porque es posible que los padres se arrepientan y quieran recuperarla, pero Hana no está de acuerdo; su opinión es que se trata de un regalo de Dios, así que que deben quedársela. Sin perder un segundo, bautiza a la recién nacida como Kiyoko ("niña pura").

Como explica en una escena, arrodillada en la nieve de la ciudad que los ha abandonado, Hana creció sin padres y no quiere que a Kiyoko le ocurra lo mismo, quiere darle todo el amor que se merece, protegerla y que se sienta querida. Pero finalmente sus otros acompañantes consiguen convencerla con un plan alternativo: buscar a la madre de la niña, conocer sus circunstancias y quizá devolvérsela. Para empezar, tienen una llave que se encontraba en el mismo cesto del bebé (en 'Millennium Actress' también se usaba una llave para iniciar el relato de descubrimientos de la protagonista), con la que abren una taquilla. Allí encuentran, entre otras cosas, una foto de los padres de Kiyoko y unas tarjetas de un club nocturno. Comienza así la odisea de estos tres particulares héroes, que deben resolver el misterio de la familia de la niña, mientras soportan y tratan de superar sus propios dramas personales.

gatos

Aunque en 'Tokyo Godfathers' no hay esa intrincada confusión entre verdad y ficción que caracterizan los otros trabajos de Satoshi Kon, sí que hay un conflicto entre dos realidades, un deseo por parte de los protagonistas de aferrarse a una agradable existencia que los aleja de otra que quieren olvidar. Que el camino elegido sea la calle, sin tener nada, vivir entre los escombros de la sociedad, da una idea de lo mal que se sienten, de la culpa que llevan dentro. El descubrimiento del bebé (que a diferencia de ellos sí ha sido realmente abandonado, o eso parece en un principio), les obliga a realizar un viaje que les llevará a repasar sus propias historias, sus propias vergüenzas y verdades, a enfrentarse a ese doloroso pasado del que han intentado escapar. Pero al que deberán volver, pues su mayor deseo es recuperar el amor que abandonaron, y del que no se sienten (aún) dignos.

La resolución de los diferentes enigmas (como en el resto de la obra de Kon) hace avanzar a 'Tokyo Godfathers', un relato de decepciones, de tristeza, de alegría, de amor, de esperanza, un cuento navideño clásico con todos sus ingredientes; la redención, los buenos sentimientos, el paisaje nevado, el canto a la familia y la amistad verdadera, y una ración de magia, habitual en este tipo de historias y perfectamente integrada por los guionistas, con un gran sentido del humor. Se muestran muy inspirados incluyendo bromas y situaciones hilarantes a lo largo de todo el film, sin duda el más divertido de los que dirigió Kon, siendo también uno de los más bellos (el trabajo de los animadores es extraordinario). La música de Keiichi Suzuki y los Moonriders acompaña estupendamente el desarrollo de la acción, que a veces se dispara de forma vertiginosa, como en el maravilloso tramo final, demostrando una vez más que el cineasta japonés era un genio manejando el ritmo de sus narraciones. No es una película perfecta, pero emociona, hace reír y te reconcilia con la raza humana, y eso no es nada común.

tokyo-godfathers-2003
4,5
  • Satoshi Kon en Blogdecine:

'Perfect Blue' (1998)

'Millennium Actress' (2001)

'Paprika' (2006)

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos