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'Dunquerque', el clásico sobre la tragedia bélica que Nolan ha recreado de nuevo
Cine Clásico

'Dunquerque', el clásico sobre la tragedia bélica que Nolan ha recreado de nuevo

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En la década de 1940 era bastante habitual tener un goteo constante de películas de guerra glorificando el heroísmo de los aliados mientras se abrían camino a la victoria contra las potencias del eje. Muchas de aquellas películas tenían un propósito patriótico de difundir la propaganda para aumentar la moral. Pero en la década de 1950, directores de cine británicos y estadounidenses comenzaron a hacer películas más centradas en las derrotas.

El cine empezó a recapitular aspectos entre los que no existía la gloria. Todo el sufrimiento y la búsqueda responsabilidades que acompañó el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial se tradujo en obras como ‘Dunquerque' ('Dunkirk', 1958), la penúltima película de los estudios Ealing, acostumbrada a producir una buena cantidad de películas de guerra en la década anterior. A diferencia de largometrajes triunfalistas como ‘The Big Blockade’ (1942), la actitud de esta obra de Leslie Norman es casi opuesta.

Dunkirk Poster

Crónica dispersa de un desastre

El director narra las secuelas de la humillante derrota de las tropas británicas y aliados en el norte de Francia en mayo y junio de 1940. No sólo captura la enormidad del fracaso, sino que hurga en la pesadilla logística que supuso rescatar a los soldados derrotados. La situación desesperada que solo ofrecía dos posibilidades: detrás de los militares, humo, muerte, ruina y el ejército alemán acechante; frente a ellos agua, buques de mar y un futuro incierto.

Lo último que sugiere el visionado de sus 134 minutos es una glorificación de una retirada triunfal. El calvario vivido en Dunkerque se muestra como un rescate lejos de ser celebrado con orgullo profesional. Tampoco suaviza los hechos de lo que fue claramente una catástrofe sombría pese a que se hablara de un milagro. Si bien el resultado no es del todo exitoso (la película se atasca demasiado en algunas secuencias, le cuesta cambiar de emplazamientos) resultó bastante inusual y avanzada en su momento.

Dunkirk2

Gran parte del diálogo, particularmente en boca de Bernard Lee es declamatorio y demasiado expositivo y algunas de las interpretaciones se quedan en la superficie. Con todo, el punto fuerte está en la descripción del campo de batalla. Puede que, en parte, esto se deba a la cantidad de tiempo que la película emplea en la ubicación de la tragedia, con lo que su acercamiento a los horrores de Dunkerque es, posiblemente más eficaz que la más reciente ‘Expiación: más allá de la pasión’ (Atonement, 2007), pese al impactante plano secuencia de esta.

'Dunquerque': rodando la desesperación

El uso de la composición del ancho de pantalla es idóneo para recrear un efecto casi paisajístico con el gran número de soldados encallados. La panorámica del director de fotografía Paul Beeson crea a menudo un inspirado trabajo de enmarcado y composición con las líneas de soldados caminando por el mar y el horizonte de la playa se extiende por toda la longitud del rectángulo vertical de la pantalla. Esas icónicas imágenes de cascos redondos amontonados no han sido desaprovechadas por Christopher Nolan.

En el tráiler de la nueva versión de la película se aprecian varias ideas recicladas de este gran trabajo, que no se queda en línea de playa. Hay amplias e impresionantes vistas de los paisajes francés y belga con los refugiados que huyen del avance alemán. La historia en el campo de batalla la seguimos a través de un pequeño pelotón de infantería que viaja a través de Francia bajo el mando de un cabo, maravillosamente interpretado por John Mills, hasta su reunión con la frágil flota de rescate, con ciudadanos haciendo el trabajo que los recursos de la marina no alcanzaban a hacer.

Hay una desigualdad en la yuxtaposición de los diferentes relatos entrelazados, cuando realmente merecerían la misma dedicación. Pese a estas irregularidades, las imágenes de evacuación, con las miradas de los cientos de soldados que se adentran como presas en un callejón sin salida en el océano, mientras esperan su rescate son muy poderosas. Las estampas de la tragedia que estalla alrededor de ellos todavía se mantienen hoy en una media hora bellamente filmada que vale la película entera.

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