Quizás el mayor giro de guion de ayer en el festival del Benidorm Fest lo dio la victoria de Tony Grox & Lucycalys, la carismática pareja gaditana puede tener entre manos un nuevo hit discotequero que ha convencido al jurado y al público. Recibían La Sirenita de Oro entre lágrimas y agradeciendo de corazón el apoyo del público.
Esto ha supuesto la derrota de Rosalinda Galán, una de las principales favoritas y sin duda el gran descubrimiento de un festival lleno de nuevas voces interesantes. Su neocopla es música algo más cafetera, con posible menos proyección internacional, pero volvió a sorprender con una actuación llena de potencia, un espectacular juego de luces y sombras y una presencia escénica como ninguna otra de las finalistas.
Espectáculo musical y audiovisual
Por si no fuera suficiente, 'Mataora' venía rematada con una filigrana técnica. Un plano secuencia de casi tres minutos que no habría sido posible sin tener a un operador de cámara danzando a su alrededor en todo momento. En un momento que tuvo al público entre aplausos, el cámara es elevado con un cable para poder grabarla en un plano cenital. Obra de Sergio Jaén, director artístico del festival, han conseguido aquí una meticulosa coreografía que tuvo con la baba colgando a los espectadores y donde se nota la experiencia interpretativa que tiene la sevillana.
Con todo, Rosalinda acababa llevándose 140 puntos y un tercer puesto en el podio del festival, por detrás de ASHA (144) y una distancia importante con Tony Grox y Lucycalys con 166 puntos. El sistema de puntuación del Benidorm Fest divide en un 50-50 las valoraciones del jurado profesional y las del público, con el clásico sistema del televoto también integrado.
'T Amaré' supone así el principio de una nueva era para el festival. Su victoria no les llevará a Eurovisión, pero sí les ha hecho ganar un premio de 150.000 euros, dividido en 100.000 euros para los intérpretes y 50.000 para los autores de la canción. Además viajarán a Miami para grabar un single con TelevisaUnivisión.
La gran final también sirve para confirmar el bajón de audiencias total durante toda la edición del festival. La gala ha mejorado algo en el share (12,1%) y en el número de espectadores (873.000) pero sigue sin llegar al millón. Sus números son sustancialmente menores que en ediciones pasadas y la final no ha conseguido tentar a quienes no estaban ya viendo la edición (otros años, la final conseguía hasta duplicar las cifras de audiencia). El descenso de interés es razonable y seguramente estaba en los planes de RTVE. A partir de aquí, habrá que estar atentos de si puede seguir creciendo o ya ha encontrado su nicho.
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