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'After Earth', la familia unida jamás será vencida

'After Earth', la familia unida jamás será vencida
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En Estados Unidos —y cada vez más en el resto del mundo— son muy dados a alabar desmesuradamente a alguien cuando esa persona tiene mucho éxito, pero también el atacar con saña a aquellos que conocieron la gloria y que actualmente no pasan por su mejor momento. Esta última tendencia sólo encuentra cierta redención en su gran afición a apoyar a lo grande a alguien caído en desgracia que consigue resurgir de sus cenizas, pero no todos son los que logran rehacerse y mucho me temo que M. Night Shyamalan ya ha quedado marcado de por vida como ese antiguo gran cineasta cuyas películas ya sólo sirven para ser criticadas con desproporcionada dureza.

Resulta difícil determinar el momento exacto en el que se puso de moda el atacar todo lo que hace Shyamalan, pero las quejas llevan años acumulándose. No pocos critican con dureza el tramo final de ‘El bosque’ (‘The Village’, 2004), el fracaso comercial de ‘La joven del agua’ (‘Lady in the Water’, 2006) tampoco ayudó demasiado, mientras que ‘El incidente’ (‘The Happening’, 2008) se ha convertido de forma inmerecida en un continuo objeto de burla por parte de muchos cinéfilos, dándole la mayoría por perdido para siempre tras haber dirigido ‘Airbender, el último guerrero’ (‘The Last Airbender’, 2010). Muy duras han sido también las críticas hacia ‘After Earth’ (id, 2013), pero, una vez vista, puedo deciros que la última película de Shyamalan no se merece los palos que se ha llevado (y que seguirá recibiendo).

El capricho de Will Smith

Imagen de Will Smith en

Si echáis un vistazo rápido a toda la filmografía de Will Smith, podréis comprobar que la gran mayoría de sus películas están producidas por Sony, compañía a la que ha ayudado a ganar centenares de millones de dólares. Es comprensible entonces que no pudieran negarle el capricho de rodar una película cuya historia se le ocurrió viendo un programa televisivo en compañía del hermano de su esposa. El propio Smith contrató a Gary Whitta para que escribiese el guión y poco después contactó con Shyamalan, con quien había estado a punto de colaborar en varias ocasiones, para que dirigiese la película. En Sony ya estaban frotándose las manos ante lo que se intuía como el próximo gran éxito del actor más carismático de nuestro tiempo.

El rodaje transcurrió sin grandes altercados, pero en Sony no tardaron en aparecer las dudas ante su posible éxito, ya que el auténtico protagonista de la función iba a ser Jaden Smith y no su padre, los últimos antecedentes de Shyamalan, la propia compañía tenía ya preparado el estreno de ‘Elysium’ (id, Neill Blomkamp, 2013) para un par de meses antes del de ‘After Earth’ y Universal iba a adelantarse a ambas con ‘Oblivion’ (id, Joseph Kosinski, 2013), cinta que comparte varios puntos en común con la que ahora nos ocupa. El primer movimiento por parte de Sony fue aplazar el estreno del nuevo trabajo de Neill Blomkamp y su reacción ante la tibia acogida por parte del público hacia ‘Oblivion’ fue gastarse la friolera de 100 millones de dólares en la campaña promocional de ‘After Earth’, pero ni así han conseguido captar la atención de la gente.

Lo primero que hay que tener claro es que ‘After Earth’ no deja de ser un regalo de Will Smith para su hijo y también una respuesta a las —comprensibles— críticas que Jaden ha ido acumulando a lo largo de los últimos años por no poseer ni una millonésima parte del carisma de su padre, tampoco destacando especialmente en el apartado interpretativo. Ya os adelanto que la redención en todo caso es parcial y principalmente motivada por la rigidez con la que Will Smith encara su personaje —en condiciones normales simplemente no hay comparación posible—, pero donde sí resulta más interesante es en la capacidad de la que hace gala Shyamalan para potenciar los puntos fuertes de una historia que encaja perfectamente con uno de los temas que más importancia tiene en su obra.

Shyamalan y la familia

Escena de

De forma más o menos evidente, Shyamalan ha demostrado en varias ocasiones su obsesión con lo importante que es que una familia permanezca unida para que así triunfe por encima de los problemas que puedan surgir. Ya en ‘Praying with Anger’ (id, 1992), su primer largometraje, él mismo daba vida a un personaje que regresaba a la India a descubrir sus raíces por deseo expreso de su madre, mientras que en sus títulos más populares prefirió abordarlo de forma más soterrada —la relación ausente entre Bruce Willis y su esposa en ‘El sexto sentido’ (‘The Sixth Sense’, 1999) o la escena de la pistola en ‘El protegido’ (‘Unbreakable’, 2000)—, exprimiendo más la necesidad de que todos los miembros colaboren para superar una amenaza en ‘Señales’ (‘Signs’, 2002).

Sin embargo, fue en la reivindicable ‘El incidente’ donde incidió de forma más directa en ello al vincular la crisis matrimonial de sus dos protagonistas con la misteriosa rebelión de la naturaleza contra el ser humano. Todo esto reaparece con fuerza en ‘After Earth’, cuya historia podría reducirse a los terribles esfuerzos que un chaval ha de acometer para crear un auténtico vínculo con su padre. Uno de los aciertos de la película a nivel de guión es que nos dosifica la información sobre el motivo que les llevó a mantener una relación extremadamente distante, dándonos nuevos detalles a medida que surgen las discrepancias en su trabajo de equipo.

Will Smith con su hijo Jaden en

Es cierto que los flashbacks utilizados por Shyamalan no están resueltos con especial fortuna —sólo el último tiene toda la fuerza dramática deseada—, pero sí añaden más relieve dramático a ‘After Earth’ y, todo hay que decirlo, ayudan a desconectar un ratito de las limitadas dotes interpretativas de Jaden Smith. La escasez de diálogos es otra ventaja en este apartado, ya que Shyamalan tiene más interés en mostrarnos lo que sucede que en contárnoslo a través de sus personajes —apenas hay redundancias, siendo éstas necesarias, en un detalle para mostrar el ímpetu inicial del protagonista por impresionar a su padre—, lo cual gana interés por la habitual elegancia de Shyamalan, tanto en los movimientos de cámara como en la pericia que demuestra en los momentos de mayor emoción, donde encuentra un gran apoyo en la banda sonora de James Newton Howard.

Sí que hay ciertos detalles de guión encaminados a crear emoción que casi se vuelven en contra de Shyamalan —el momento veneno y el rescate inesperado— por sus intentos de mostrar la problemática relación entre la naturaleza y el ser humano. Sin embargo, no se excede en ello —uno de los aspectos que motivaron las incesantes quejas recibidas por ‘El incidente’— y sólo se traducen en pequeños valles de interés que para sí quisieran otros blockbusters.

Lo que realmente importa es que Shyamalan se erige por encima de las limitaciones del guión escrito en parte por él mismo —y donde estaba hasta cierto punto plegado a los deseos de Will Smith— y crea una película que encaja a la perfección dentro de su filmografía. Su confianza permite que el viaje, tanto físico como interior, del protagonista transmita siempre una fuerza también por encima del trabajo de sus protagonistas, y además asimila la necesidad de introducir criaturas digitales para impactar al público, pero no abusa de ellas y todas cumplen una función de importancia en la evolución de la realización personal del personaje interpretado por Jaden Smith.

Jaden Smith protagoniza

Me estoy dando cuenta de que quizá peque de optimista en la visión que os estoy dando sobre ‘After Earth’, ya que sobran los lugares comunes —y alguna concesión de cara a la galería— y son los esfuerzos de Shyamalan por ser fiel a sí mismo los que consiguen que otras obvias limitaciones no acabe convirtiéndose en un cáncer para ‘After Earth’. Eso sí, está muy lejos de ser el bodrio risible que muchos quieren ver en ella, quizá por eso de seguir la moda de defenestrar a su director o tal vez no —pueden ser comprensibles si simplemente no te gusta su trabajo de puesta en escena—, y demuestra que Shyamalan sigue siendo un muy buen director, aunque no siempre sea capaz de hacer brillar lo suficiente el material de partida con el que cuenta.

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