Con el estreno de su segunda temporada, 'The Pitt' se ha consolidado como uno de los dramas médicos más potentes de los últimos años, pero también como uno de los que cuesta ver sin que se te encoja el estómago. La serie, que transcurre a lo largo de un único turno de 15 horas en el Centro Médico de Trauma de Pittsburgh, ya nos había acostumbrado en su primera temporada a no perdonar a los personajes, dejándonos con la muerte de un adolescente o el adiós de un padre anciano a sus hijos.
En la segunda temporada parecía que los guionistas nos estaban dando un pequeño respiro emocional, apostando más por la empatía y la competencia profesional que por el puro desgarro. O eso pensábamos hasta que reapareció Louie Cloverfield, un hombre entrañable que ya había sobrevivido a situaciones límite. Su regreso prometía otro retrato incómodo de la dependencia, pero nadie esperaba que su historia terminara convirtiéndose en el golpe más duro de lo que llevamos de temporada.
Ojo, que a partir de aquí habrá spoilers de la temporada 2 de 'The Pitt'
Un golpe de realidad
Louie Cloverfield, interpretado por Ernest Harden Jr., ya había sido uno de los rostros más reconocibles del hospital en la primera temporada. Un paciente habitual, a veces casi un alivio cómico, que escondía detrás de su jovialidad un alcoholismo devastador. En el episodio 5 de la segunda temporada, Louie regresa al Centro Médico de Trauma de Pittsburgh y todo apunta a otra intervención más. El Robby (Noah Wyle) y su equipo logran estabilizarlo, pero el cierre del episodio nos deja con el corazón encogido cuando el Dr. Frank Langdon (Patrick Ball) entra en la sala y descubre que el monitor de frecuencia cardíaca se ha detenido. Lo que parecía un despiste se convierte en una carrera contrarreloj que anticipa la tragedia.
Y el episodio 6 confirma lo peor, porque vemos al equipo intentando reanimar a Louie sin éxito. Las compresiones, las descargas y los esfuerzos desesperados no logran devolverle el pulso, y la situación se vuelve aún más angustiosa cuando el tubo empieza a sangrar. Al final, los médicos certifican su muerte por una hemorragia pulmonar provocada por una insuficiencia hepática. Es la primera gran pérdida de la temporada y, probablemente, una de las más perturbadoras en la serie. 'The Pitt' se niega a ser indulgente, no hay atajos emocionales ni golpes de efecto, solo la crudeza de la muerte.
Lo que convierte este desenlace en algo casi insoportable es el giro que llega después. Langdon encuentra en el bolsillo de Louie una foto antigua en la que aparece de joven junto a una mujer aparentemente embarazada. A partir de ahí, la serie se detiene para despedirse de él y vemos al personal reunirse para rendirle homenaje.
Es entonces cuando Robby revela que quien aparece en la fotografía es Rhonda, la esposa de Louie. Fueron novios en el instituto y, cuando ella se quedó embarazada murió en un accidente de coche un mes antes de la fecha prevista del parto. Ese trauma fue el origen del alcoholismo de Louie, que de repente deja de ser solo una figura simpática para convertirse en alguien que llevaba años intentando sobrevivir a una pérdida imposible.
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