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'Azuloscurocasinegro', bastantebuenacasiperfecta

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'Azuloscurocasinegro' es la sorprendente ópera prima de Daniel Sánchez Arévalo, la cual se alzó el pasado domingo en la gala de los Goya, con tres premios a la mejor dirección novel, actor de reparto y actor revelación. Aunque personalmente me hubiera gustado que premiaran un film tan bueno como 'Un Franco, 14 Pesetas', no me molestan especialmente estos galardones, ya que el film de Arévalo se los merece ampliamente, y seamos sinceros, estaba bastante cantado que se los llevara, ahí no ha habido ninguna sorpresa. Justo después de la gala me dispuse a ver el film, y tengo que decir que me he encontrado con una de las más gratas sorpresas que nuestro reciente cine nos ha deparado.

La historia sigue a Jorge, un chico que tiene que hacerse cargo de la portería de un edificio ya que su padre cae repentinamente enfermo. Pero el sueño de Jorge no es ser toda su vida portero, tiene ambiciones más altas, ambiciones que cada día se le elevan más debido a cómo es la vida que le rodea. No le aceptan en la mayoría de los trabajos para los que se entrevista debido a que tiene que estar pendiente de su padre. Su exnovia reaparece en el momento menos indicado, y para colmo, su hermano que está en la cárcel le pide algo sorpredente que irá cambiando absolutamente todas sus perspectivas de la vida.

Lo que más sorprende del film es el excelente trabajo de dirección por parte de Sánchez Arévalo, el cual se permite ciertos lujos visuales en lo que respecta a la elaborada puesta en escena. Y digo elbaorada, porque 'Azuloscurocasinegro' tiene uno de los looks visuales más interesantes y mejor realizados de los últimos años en lo que respecta al cine español. Por una vez, alguien no utiliza el formato scope porque sí, y por una vez alguien sabe cómo componer un plano, sabiendo perfectamente dónde tiene que ir cada personaje y que todo tenga un sentido narrativo y expresivo, y no porque quede bonito. Al respecto citar el montaje paralelo de dos parejas en un instante de confesiones crucial. Una escena extraordinaria que para un servidor es el mejor momento de la película.

Por otro lado, Arévalo realiza un guión con muchas de las constantes vistas en nuestro cine patrio, pero sin irse por las ramas, alejado de trascendentalismos baratos, y logrando que estemos ante una historia totalmente creíble con la que se disfruta de principio a fin. Tal vez no esté todo lo bien rematada que debiera, pero desde luego el espectador la sigue con sumo interés. No obstante, y como he dicho, la película no está bien terminada. Su tramo final es un pelín precipitado, hay una repetición de esquema, y aunque parece que todo ha avanzado, existe una sensación de reiteración, y uno se queda un poco como vacío, a la espera de más. Es curioso que el director no haya tenido tiempo, o no haya querido atar bien ciertos cabos del film, considerados importantes, como algunas de las relaciones de los personajes, y sin embargo haya sido capaz de lograr pequeños detalles argumentales, expuestos visualmente de forma espléndida en un solo plano. Al respecto citar la ausencia del personaje principal en su graduación, que Arévalo filma con dicho personaje mirando un escaparate y un leve movimiento de cabeza. Sencillamente prodigioso. En la película abundan detalles de ese tipo que le dan un toque de originalidad y la diferencian del grueso de nuestra cinematografía. Vamos, que si otros fueran como Daniel Sánchez Arévalo, otro gallo cantaría con nuestras películas.

Otro de sus puentos fuertes son todas sus interpretaciones, con unos actores que se ve, han disfrutado de lo lindo componiendo unos personajes, todos interesantes. Quim Gutiérrez, en el personaje principal, está bastante bien, moviéndose entre la dureza y la fragilidad de forma muy creíble. Marta Etura, la maravillosa Marta, en el que probablemente sea el mejor papel de su carrera, con un personaje femenino en principio un poco enigmático y que poco a poco se va conviertiendo en un punto de inflexión para el protagonsita. Antonio de la Torre está fantásico como el hermano del protagonista, un personaje en el que se podrían haber cargado más las tintas, y afortunadamente el actor no lo hace. Y Raúl Arévalo que cierra el cuarteto protagonista, como el mejor amigo del personaje central, el que dota al film de los pocos detalles humorísticos que posee, con un personaje que está bien definido en sí mismo, pero hay cierto error de tratamiento en lo que respecta a la relación con su propio padre, con el que nunca se ha entendido bien, y que no está del todo bien explicado.

Una buena película que nos reconcilia con el siempre preocupante estado del cine español, pero que cuando se ven obras como ésta, se vislumbra una rayo de esperanza en el horizonte. Ahora a esperar que Arévalo realice su segundo trabajo, y que perfecciones más los guiones, porque como director se ha lucido el chaval. A seguir así.

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