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'Begin Again', la magia de la música

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Estoy convencido de que todo cinéfilo tiene una pequeña lista de películas que le dan tanta pereza ver que poco importa los argumentos que hayan podido utilizar para convencerte de que estás cometiendo un error no viéndolas. Una de las mías es 'Once' (John Carney, 2006), un musical que recibió no pocas alabanzas cuando se estrenó, pero que siempre me ha transmitido una desconfianza que me llevado a pensar que simplemente era mejor ignorarla.

Todo esto va a ser bastante difícil ahora que he visto 'Begin Again' (2013), otro musical que comparte con 'Once' a John Carney, director y guionista de ambas. Tampoco es que me muriera de emoción por verla, pero uno de mis cometidos es intentar comentaros los estrenados más destacados de la semana antes de que lleguen a los cines españoles y me alegra tener que hablaros ahora de esta pequeña delicia protagonizada por Mark Ruffalo y Keira Knightley.

'Begin Again', buscando su sitio en la vida

Imagen de

Uno de mis miedos hacia la película era que todo se limitara a intentar resaltar lo entrañables que eran sus protagonistas y se olvidasen de la necesidad de conquistar nuestro interés más allá de la presencia de momentos musicales más o menos potentes. Ese miedo pronto desaparece en el caso de 'Begin Again', ya que Carney juega con los puntos de vista y los saltos en el tiempo para delimitar por completo a los dos protagonistas sin caer en ningún momento en lo más evidente, lo cual ayuda a que nos surja la necesidad de saber qué va a ser de ellos.

No es que haya grandes aciertos en lo puramente visual -lo más llamativo es el momento en el que Ruffalo añade mentalmente arreglos musicales a una canción que suena en ese instante-, pero la alteración de una estructura puramente lineal, algo que dominará la función de ahí en adelante, funciona a las mil maravillas, ya que también añade una mayor intensidad a una canción que es el motivo de todo lo que sucederá en adelante, tanto por su naturaleza como musical como por la evolución emocional de sus protagonistas.

Eso sí, conviene tener en cuenta que el hecho de que 'Begin Again' sea un musical es una mera necesidad por el oficio de sus dos protagonistas, porque Ruffalo y Knightley podrían tener otra profesión de corte artístico sin que el contenido y el mensaje se resintiera de forma relevante. Sin embargo, ese toque musical es lo que convierte a la película en una obra diferente, un pequeño placer para los sentidos que la hace ser algo más que la historia de dos personajes buscando su sitio en la vida tras haber recibido golpes emocionales muy duros.

Agradable y efectiva

Mark Ruffalo y Keira Knightley en

Ya contaba con una actuación solvente por parte de Ruffalo, un actor nunca lo suficientemente reconocido, pero he de confesar la grata sorpresa que me llevé con Keira Knightley, únicamente equiparable recientemente a lo sucedido con Rachel McAdams en la excelente 'Una cuestión de tiempo' ('About Time', Richard Curtis, 2013), es decir, que alcanza un nivel de adorabilidad tal -y además con sustancia- que casi sólo con eso le da para desarmar hasta al espectador más cínico. Además, la química entre ambos es innegable, por lo que la relativa superficialidad con la que se abordan sus problemas personales es algo que nunca llega a resultar algo insalvable.

No obstante, sería injusto obviar esa superficialidad, ya que impide que 'Begin Again' sea una película memorable. Tanto la conflictiva relación de Ruffalo con su hija y su antigua pareja como los problemas sentimentales de Knightley -grata sorpresa la actuación de Adam Levine, líder del grupo Maroon 5- no tienen toda la entidad que uno quisiera, sobre todo en el caso de él, donde los tópicos, que siempre están más o menos presentes en el guión de Carney, acaben jugando en su contra en un par de momentos.

Tampoco se profundiza en exceso en otros aspectos como la crítica a cierto sector de la industria musical, algo que en otro caso hubiese agradecido, pero es que la historia sencillamente no lo necesita. 'Begin Again' es un musical comercial que busca ante todo ser un chute de optimismo con un acabado musical que a veces roza el convertirse en una especie de equivalente a según qué éxitos de la música pop, pero hace todo esto sin perder su identidad -hay alguna vez que da la sensación de que Carney puede perder el control, pero no tarda en recuperarse- y siendo siempre tan agradable que sólo pude rendirme a sus encantos.

'Begin Again' no es una película rompedora y tampoco un musical memorable, pero tampoco es empalagosa, tramposa o mero algodón de azúcar cinematográfico con canciones. Estamos ante una delicia ligera y consciente de su naturaleza comercial -hay detalles en el guión de Carney que uno jamás creería que pueden suceder en la vida real-, pero sin renunciar a un toque más personal que hacen que todo aquel que pueda y quiera disfrutar con una cinta así pueda hacerlo sin grandes dificultades. Cine bonito de calidad.

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