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'Casi humanos', aliens, el regreso

'Casi humanos', aliens, el regreso
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‘Casi humanos’ (‘Almost Human’, Joe Begos, 2013) es la ópera prima de su director, un joven realizador que ha demostrado con la presente conocer de sobra el cine de ciencia-ficción combinado con el terror. En una época en la que los ejercicios de revival, recordando tiempos pasados en el séptimo arte, reconociendo el origen y el porqué de algunas cosas, una película como ésta destaca por apartarse de todas ellas al plasmar todo el asunto de forma seria y consciente. No hay humor en este film, salvo si quiere incluirse ahí el hecho del espectador divirtiéndose reconociendo todas las referencias.

Particularmente me llaman la atención el hecho de pertenecer a la serie B, como aquellas viejas, por edad, películas de los años 40, sobre todo 50, y parte de los 60, que aunaban en poco menos de hora y media argumentos de lo más loco, mezclando géneros por doquier. El ejercicio de Begos parte desde el interés que tiene hacerlo con toda una historia del cine con la que juguetear, con todos los riesgos que eso conlleva—que el film no posea personalidad propia—, despertando el lado más cinéfilo del espectador. No es una película perfecta, pero ni de lejos la mediocridad que intentan hacernos creer muchos.

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‘Casi humanos’ va directa al grano, no se anda con florituras de ningún tipo, ni innecesarias introducciones ni se molesta en resultar personal, no lo necesita. Tras un breve prólogo en el que ya se mete caña con el tema de las abducciones, llegan los títulos de créditos y con ellos una elipsis de dos años. Un hombre, Mark —Josh Ethier, que también ejerce funciones de montador y productor— desaparece sin dejar rastro tras la aparición de unas extrañas luces. Su pareja Jen (Vanessa Leigh) y su amigo Seth (Graham Skipper) vivirán con ello los dos próximos años, sin poder acordarse demasiado de lo sucedido esa noche.

Los hechos de ‘Casi humanos’ acontecen en Maine, lugar de nacimiento de Stephen King, que lo utiliza como escenario de muchas de sus novelas. Aunque se podría encontrar una referencia al insigne escritor, con grupo de amigos que pasan un trauma sobrenatural que vuelve a parecer en sus vidas, lo cierto es que no da demasiado tiempo a saborearlo, el film apura sus cartas y pasa por encima de eso como una locomotora. Es por ello que en la película los personajes no están demasiado bien dibujados, son como clichés estereotipados aún más, con el añadido de unas muy flojas interpretaciones.

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Malos actores, serio Boges

Sólo Ethier podría tener un pase con su múltiple faceta interpretativa, la cual pasa por varios tipos de personajes del fantástico y/o terror. El resto de actores no hay por dónde cogerlos, dicho de forma tan vulgar, no se esfuerzan ni lo más mínimo y la empatía con ellos es nula. Sin duda ese es el mayor mal de un film que en ningún momento intenta ser original —sencillamente no se puede a día de hoy—, ni ser la quintaesencia del género. A cambio no trata al espectador como a un completo lelo —uno de los males del cine actual, cada vez más destinado a seres mononeuronales—, narrando con eficacia la historia.

Esa eficacia pasa por controlar un ritmo vertiginoso en todo momento, sin que nada se quede en el tintero —se le podría achacar un poco de brevedad— y con una clara tendencia a la sobriedad, dejando la puesta en escena mareante para otros, algo que sin duda es de agradecer. Como el hecho de pasar de film de abducciones extraterrestres a película de psycho killer en un abrir y cerrar de ojos, para culminar con el homenaje más claro a ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ (‘Invasion of the Body Snatchers’, Don Siegel, 1956), con vainas incluidas, y un punto gore que revisita otros cuantos nombres famoso del terror/fantastique, dígase Cronenbreg, dígase Carpenter, etc.

‘Casi humanos’ puede tomarse con una mezcolanza de muchas películas de género de la tan querida por un sector década de los ochenta. Si en otras películas que repiten operación necesitan del humor para que tanta referencia sea tomada con gusto, Boger renuncia a ello sin hacerle un feo a la diversión pura y dura que proporciona el propio cine en sí. O debería.

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