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Cómic en cine: 'Lulú mujer desnuda', de Sólveig Anspach
Críticas

Cómic en cine: 'Lulú mujer desnuda', de Sólveig Anspach

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Si bien los precios de sus volúmenes suelen ser un poco elevados —mi bolsillo aún se resiente del desembolso que supusieron los integrales de 'Manos Kelly' o 'Mac Coy'— no podemos dejar de agradecer a Ami Reuveni, el editor jefe de Ponent Mon, el que nos descubriera hace nueve años de la mano de 'La mala gente', una historia sobre el nacimiento de la militancia obrero a mediados de los años cincuenta del pasado siglo en el país vecino, a ese fascinante autor de tebeo francobelga que es el insigne Etienne Davodeau.

Marcada su trayectoria de forma temprana por el tipo de historias de corte realista y "social" en el que habría que encajar a la citada 'La mala gente' —no en vano Davodeau enhebró el relato a partir de las vivencias de su padres y de los amigos de éstos—, los siguientes tres títulos publicados por Ponent Mon insistirán en ese semblante que tanto ha llegado a caracterizar al autor, y tanto 'Caída de bici', como 'Ha muerto un hombre' y 'El testimonio' nos acercan a personajes de la calle con historias que se mueven a ras del asfalto. Ahora bien, el limitado impacto que tienen los cuatro volúmenes, cambiará de forma radical cuando, en 2010, La Cúpula publique 'Lulú mujer desnuda'.

'Lulú mujer desnuda', el cómic

Lulu Mujer Desnuda Comic

Obra que comenzará el proceso de consagración del artista —un proceso que comenzará aquí y terminará en su siguiente título, el magnífico 'Los ignorantes'— 'Lulú mujer desnuda' es el perfecto exponente del tipo de cómic que Davodeau gusta en cultivar. Un cómic en el que nunca hay grandes alardes, que no nos traslada a inmensas gestas ni a personajes más grandes que la vida y que, debido a ello, adquiere una dimensión tan íntima y personal y abre un discurso tan cercano al lector que, por mucho que el relato nos pueda resultar ajeno, terminamos sintiéndolo como propio.

En el caso que nos ocupa Davodeau construye desde un punto de vista técnico, el que es su historia de mayor complejidad narrativa hasta el momento por cuanto el desarrollo de la misma se efectúa a través de largos flashbacks; miradas al pasado que se ponen en boca de los familiares y amigos de Lulú, una ama de casa cincuentona que, tras una entrevista de trabajo desastrosa, y aparentemente sin razones de peso, decide no volver a su casa y perderse en la costa francesa para tratar de encontrarse a sí misma.

La constante alternancia en las voces que nos acercan a las muchas experiencias que Lulú va viviendo en el breve pero intenso recorrido vital que nos trasladan los dos álbumes en los que originalmente fue publicado el título, el ritmo pausado y reflexivo de los mismos, y el personal y muy reconocible estilo de dibujo del artista francés son valores todos que conforman una lectura soberbia que alcanza su mayor validez en una Lulú cuya universalidad la convierte en reflejo de inquietudes de algo más que la generación en la que cabría encajarla.

'Lulú mujer desnuda', la película

Lulu Mujer Desnuda 1

Con tan brillantísimos antecedentes, y la precisa estructura cinematográfica que ostentaba la obra original, 'Lulú mujer desnuda' ('Lulu Femme Nue', Sólveig Anspach, 2013) lo tenía bastante fácil para alzarse, al menos, como una adaptación de las que hubierámos podido meter en el saco de las que mejor han sabido acercarse al material impreso, respetando su personalidad y añadiendo nuevas de esas capas de lectura que sólo el séptimo arte puede contener.

Desafortunadamente, en lugar de añadir, lo que Sólveig Anspach y Jean-Luc Gaget hacen es sustraer de las páginas de Davodeau la narración en boca de varios personajes que era lo que, unido a otros factores, más y mejor caracterizaba al tebeo y, al hacerlo, eliminan de un plumazo todo lo que del mismo podría haber logrado convertir a la producción cinematográfica en algo más que el mero drama de muy limitado interés que, en última instancia, es el desangelado filme.

Lulu Mujer Desnuda 2

Un filme que queda marcado por el tono casual de la dirección de Anspach —que siempre se mantiene distante y no parece querer implicarse en lo que narra, algo letal para un título de éstas características— y cuya mayor virtud, eliminado como queda la estructura en flashbacks del devenir de la acción, recae sobre algunos de sus intérpretes. Al frente de los mismos, obviamente, el espléndido trabajo que realiza Karin Viard, actriz a la que hace poco veíamos en 'La familia Bélier' ('La Familie Bélier', Eric Lartigau, 2014) y que encarna a Lulú con una soberbia mezcla de determinación y fragilidad, alzándose sin lugar a dudas como el mejor valor del filme.

Sin llegar a la misma intensidad, cabe destacar asimismo el entusiasmo que Bouli Lanners y la veterana Claude Gensac ponen en no dejarse merendar por Viard, un entusiasmo que tiene puntual recompensa pero que no impide que la protagonista termine robando todas las escenas en las que interviene —que son la inmensa mayoría de cuantas atesora el metraje. Respetando diálogos, situaciones y excéntricos personajes —los singulares hermanos del Charles interpretado por Lanners— 'Lulú mujer desnuda' ni complementa ni añade nada al magnífico título del que dimana y, más allá de la curiosidad, es una de tantas adaptaciones innecesarias que queda sepultada bajo la sombra de aquello que pretendía trasladar a la gran pantalla.

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