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Cómic en cine: 'Zipi y Zape y el club de la canica', de Oskar Santos
Críticas

Cómic en cine: 'Zipi y Zape y el club de la canica', de Oskar Santos

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Dos españolas —incluyendo ésta—, una francesa, una estadounidense y una japonesa y habremos llegado al punto y seguido de éste especial de Cómic en cine que arrancamos allá por julio de 2013 y que seguirá —mientras continue escribiendo en Blogdecine por supuesto— con una cadencia mucho más laxa asomándose de forma puntual a cada nuevo estreno que llegue a nuestros cines de las numerosas propuestas que el séptimo arte va a seguir ofreciéndonos en meses y años venideros sobre este mundo de las viñetas que, según decía Spielberg, terminará por agotarse igual que lo hizo el western en su momento.

Mientras eso ocurre, podremos continuar asistiendo tanto al despliegue de fuerza de la maquinaria estadounidense a través de los muchos estrenos que de aquí a final de la década tienen previstos tanto DC como Marvel, como muy probablemente al inevitable destrozo en el que la industria española seguirá incurriendo cada vez que alguien tenga a bien transformar a 24 fotogramas por segundo uno de tantos tebeos patrios que mejor estarían sin que nadie los tocara. Porque, seamos francos, salvo dos excepciones —y la de hoy no es una de ellas— todavía está por llegar la producción que no corrompa el espíritu del cómic del que procede al llevarlo a imágenes en movimiento.

'Zipi y Zape', el cómic

Zipi Y Zape Comic

Creados por Josep Escobar en 1948 a imagen y semejanza de Max y Moritz —los hermanos protagonistas de una de las obras fundacionales del noveno arte que Wilhelm Busch había iniciado en 1865 y que quizás suenen más a alguno en su versión para la prensa norteamericana, aquella que fue bautizada como 'The Katzenjammers Kids'— Zipi y Zape, los hermanos Zapatilla, hijos de Don Pantuflo y Doña Jaimita, son sin lugar a dudas los niños más conocidos de cuántos se han asomado por las páginas de un tebeo español.

A lo largo de las cinco décadas en las que Escobar desarrolló las incontables trastadas que los dos hermanos terminaban siempre llevando a cabo mientras intentaban cumplir las órdenes de su padre, la impresionante evolución en el estilo del dibujante y la que podemos observar en las diversas respuestas que Don Pantuflo fue dando a través de los años a las tropelías de Zipi y Zape —inicialmente, los castigos del padre hacían gala de un humor extremo y negro— son, sin duda, dos de los focos de atención más singulares de una serie inolvidable.

Zipi Y Zape Comic Int

Una serie cuyo objetivo era, en palabras de su creador:

Yo quería reflejar en mis historietas los problemas de los niños, de los que iban a ser lectores de 'Zipi y Zape'. Creo que ese es uno de los méritos de los gemelos, tocar los temas que preocupan a los chavales y con los que ellos se sienten identificados: la escuela, el maestro, los compañeros, las notas, los padres, etc..

No cabe duda de que Escobar cumplió de sobra lo que buscaba y que, a día de hoy, la popularidad de sus personajes se mide bajo el mismo rasero que habría que aplicar a la pareja más famosa del tebeo español. Unos Mortadelo y Filemón que si se encuentran pocos escalones por encima de los pequeños desvergonzados es, a mi entender, porque la calidad gráfica de los personajes de Ibáñez —que no la argumental— siempre estuvo un par de pasos por delante, y sólo un par, de lo que el talento del creador de los gemelos llegó a desplegar antes de su muerte en 1994.

'Zipi y Zape y el club de la canica', Goonies castizos

Zipi Y Zape 1

Si hay algo que dejar muy claro a la hora de hablar de 'Zipi y Zape y el club de la canica' (id, Oskar Santos, 2013) eso es que el título del filme bien podría haber sido 'El club de la canica' a secas y sus personajes principales haberse llamado Rubén y Carlos que los resultados habrían sido los mismos. En otras palabras, que lo que aquí vemos se parece a los tebeos creados por Josep Escobar lo mismo que el engendro del Capitán Trueno dirigido por Antonio Hernández se acercaba a los personajes de Víctor Mora y Ambrós, esto es, NADA.

Cuidado, no estoy afirmando que la cinta llegue a los niveles execrables que rozaba la infumable aventura protagonizada por Sergio Peris Mencheta, sino que lo que aquí encontramos, salvo por el nombre y porque los hermanos protagonistas son rubio y moreno, se aleja tanto de lo planteado en las muchas viñetas de Escobar que cuesta entender, más allá de las obvias razones comerciales y del supuesto tirón del nombre de los personajes —que habría que considerar inexistente, por otra parte, entre el público al que va destinado el filme—, cómo alguien creyó que estaba honrando la memoria del autor al llevar a la gran pantalla un guión que tanto traiciona lo que él planteó.

Valorado pues bajo la óptica estricta de la adaptación o traslación de las aventuras que los hermanos vivieron a lo largo de casi cincuenta años, 'Zipi y Zape y el club de la canica' es un fracaso absoluto que, salvo un par de apuntes metidos con calzador, nada contiene de lo que hasta la peor página creada por Escobar desprendía. Sin tener a éstas en cuenta, lo que nos encontramos aquí es con una propuesta juvenil que trata de traducir a una idiosincrasia española los postulados de la saga de Harry Potter y aquellos que vimos hace treinta años de mano de Richard Donner en las aventuras de los jóvenes de los muelles de Goon.

Zipi Y Zape 2

El énfasis de la afirmación anterior habría que ponerlo en el término "trata", ya que lo que Oskar Santos pone aquí en juego con una dirección modesta y discreta se queda lejos, muy lejos, de conseguir traspasar el mágico espíritu de cualquiera de sus dos claros referentes y, cuando más se acerca a ellos, lo hace sin ingenio, cayendo en la copia descarada que supone, por ejemplo, todo el tercer acto en los subterráneos bajo el internado al que van a parar los gemelos encarnados sin carisma por Raúl Rivas y Daniel Cerezo. Una carencia ésta que se extiende a todo el reparto y que tiene su máximo exponente en el villano blando y sin entidad que interpreta Javier Gutiérrez.

Vale, está muy por encima del horrendo esperpento que se estrenó allá por 1981 y cuya inclusión en este especial deje de lado en su momento por motivos más que obvios, pero el vacuo entretenimiento que ofrece, tan inofensivo como desangelado, no le llega ni a la altura del betún a lo que podría haber sido la adaptación directa de alguna de las aventuras más recordadas de los hermanos —¿alguien ha dicho 'El tonel del tiempo'?. Pero, al parecer, a nadie ha parecido importarle tal hecho o el que lo único destacable sea la espléndida banda sonora de Fernando Velázquez cuando para el año que viene tendremos estreno de la primera secuela del filme. Ver para creer.

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