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'Dos hermanos': ni contigo ni sin ti

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Se proyecta hasta el 2 de octubre, en la Sala Iberia de la Casa de América de Madrid, 'Dos hermanos' (2010), de Daniel Burman, director del que ya he comentado aquí un par de películas, siempre con impresiones sumamente positivas. Este film, que se estrenó en España en junio, está protagonizado por Antonio Gasalla, Graciela Borges, Elena Lucena, Omar Núñez y Rita Cortese y basado en la novela de Diego Dubcovsky, quien escribe el guión, junto con Burman.

Tras la muerte de la madre de Marcos, homosexual y soltero, y Susana, una mujer a la que nadie ha aguantado, estos hermanos descubren que sólo se tienen el uno al otro. Pero pasar tiempo juntos resulta difícil porque Susana es una mujer muy manipuladora que se aprovecha de su hermano, un hombre de carácter débil que ha pasado su vida bajo las faldas de su madre. Susana vive del negocio inmobiliario con movimientos no demasiado claros y uno de sus chanchullos le explota en la cara: si no compra definitivamente una casa en Uruguay para la que ya ha entregado una entrada, perderá el dinero.

La psicología de los personajes

Ya he observado en las dos críticas anteriores —: 'El nido vacío' y 'El abrazo partido'—, que el mayor mérito de Burman es lograr un profundo y acertado retrato psicológico de sus personajes. Este mérito no es en absoluto baladí, pues muchos son los que lo intentan, pero escasos quienes lo consiguen, al menos con tanta puntería y tanto calado. 'Dos hermanos' es una película de personajes, pero de personajes de verdad, de ésas —pocas— en las que realmente es tan importante lo que percibimos de los protagonistas que queda muy por debajo si ocurren o no acontecimientos. Lo percibimos en sus debilidades, en sus peores momentos, en lo que no se dice, en lo que se expresa con silencios, con subtexto… Se nos transmite de una forma sutil e inteligente.

Dos hermanos

Seguimos hablando de mérito para señalar las dificultades que entraña conseguir que una mujer como Susana, con un carácter tan antipático, consiga producir lástima en el espectador. Burman desnuda a este personaje de forma que, bajo el maquillaje y los cardados, bajo los aires de superioridad, comprobemos que no hay más que una mujer que se siente muy sola y que no se gusta a sí misma más de lo que gusta a otros. Aunque lo desprecie y mangonee, ella necesita a su hermano. Y Marcos, víctima de una gran dependencia, necesita también a Susana o necesita sentirse necesitado.

La soledad, por consiguiente, es el tema de fondo de este film que acierta a dar esos momentos amargos dentro de un aire de comedia con golpes graciosos, casi siempre provenientes del comportamiento de Susana o de las absurdas situaciones a las que llevan sus pretensiones.

El cine ha retratado tantas veces la familia y el efecto que ésta tiene sobre los individuos, que ya puede ser cansino. Pero un reflejo de la relación entre dos hermanos sin ningún otro tipo de influencia, como el que hace Burman, no es tan habitual. Se trata de un parentesco especial, que podría formar una cercanía similar a la de una pareja, pero que a su vez guarda una serie de componentes negativos casi inevitables. Por mayores que sean estos hermanos del título de la película, ellos, cuando están el uno con el otro, se seguirán comportando como niños. Y posiblemente porque eso es lo que nos ocurre a todos. Debido a que nos hemos conocido en la infancia y hemos aprendido a funcionar con arreglo a lo que dictaba el núcleo familiar, parece que en la edad adulta seguimos necesitando ese arbitrio materno y paterno y que se reproducen esas actitudes de envidia o aprovechamiento que se daban en la niñez. Por lo tanto, una conclusión que podría extraerse del film es que necesitamos el cariño de nuestros hermanos, pero que nunca podremos comportarnos con madurez cuando ellos están cerca.

Omar Núñez en Dos hermanos

Intérpretes y estética

Mérito también hay que concederles a los actores principales. Tenemos ante nosotros una película que, sobre el papel, podría haber resultado cualquier cosa, pero que los intérpretes saben encajar con enorme autenticidad. Graciela Borges nos muestra esas dos caras de Susana sin miedo a convertirse en un espantajo o a mostrarse sin atavíos que disimulen su condición. Es capaz de pasar de la risa al drama con muy poco.

Antonio Gasalla, en el papel de Marcos, parece algo más impostado en un principio, pero más adelante se comprende cómo es el comportamiento de este personaje que nos desarma por completo con las atenciones que dirige a su madre. La escena del funeral, resuelta en un plano que casi no los invade, es de gran intensidad. Vemos, al cabo, que es un personaje patético.

También merece mención Omar Núñez, quien interpreta a un director de teatro del que Marcos queda rápidamente prendado. Mario también tiene una personalidad complicada y un enorme ego que se muestra en la forma de dirigir su particular visión de 'Edipo, rey', pero sabrá congeniar con Marcos.

La estética del film se aprecia pobre y anticuada en un intento de Burman de mostrarnos cómo de acabados están estos dos hermanos, cuyos físicos ya sólo pueden estropearse y que malviven de unas rentas muy antiguas, aferrados a un tiempo pasado que quizá no fue mejor, pero que está tan olvidado que ahora se puede glorificar.

'Dos hermanos' supone un interesante retrato, no sólo de dos personajes, sino de la influencia que ejercen unos personajes sobre otros, de cómo el tenerse el uno a lo otro les ayuda o aplasta. Con apreciables interpretaciones, se convierte en una magnífica opción para estos días en los que la cartelera sigue estando tan floja.

Tráiler de 'Dos hermanos (2010).

Mi puntuación:

3,5
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