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'El amor en los tiempos del cólera', aprovechando el tirón de García Márquez

'El amor en los tiempos del cólera', aprovechando el tirón de García Márquez
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Nunca podré llegar a comprender esa manía que tienen algunos de elegir actores que hablan perfectamente el idioma que deberían pronunciar los personajes, para luego hacerles hablar otra lengua… y encima fatal. Si quieren a esos intérpretes, que lo rueden en español. Podemos aceptar sin problema la convención de que ese inglés que escuchamos en realidad es castellano, pero entonces, nadie debería tener acento, pues todos están comunicándose en su idioma nativo. A muchas personas esto no les molestará y a los angloparlantes les resultará pintoresco, pero para mí es suficiente como para sacarme de la ficción. Ante barrabasadas así, casi recomendaría el doblaje como mal menor, aunque es algo que jamás prefiero.

Me cuesta creer que alguien como Mike Newell haya llevado a cabo una película como 'El amor en los tiempos del cólera', que me merece poca admiración, pero entonces recuerdo la reflexión de que probablemente el mérito de 'Cuatro bodas y un funeral' lo tuviese Richard Curtis, pues Newell también es responsable de 'Harry Potter y el cáliz de fuego' o 'La sonrisa de Mona Lisa'.

Como todo el mundo sabrá, 'El amor en los tiempos del cólera' ('Love in the Time of Cholera'), que se estrena mañana, es la adaptación de la novela de Gabriel García Márquez. En ella, Unax Ugalde y Javier Bardem se reparten el papel de Florentino Ariza, un hombre apocado y enamoradizo, que se prenda de una mujer sólo por verla y decide permanecerle fiel durante toda su vida… fiel en espíritu porque mientras espera que el marido de Fermina Daza fallezca, va anotando en su libreta los nombres de las cientos de mujeres con las que se acuesta.
Aparte del detalle ya referido sobre los acentos, 'El amor en los tiempos del cólera' no termina de convencerme por otros motivos. El enamoramiento enfermizo de Ariza hacia Daza se me antoja de una enorme falsedad. Por un lado, para que todo surgiese a primera vista, la belleza de esta joven, a quien da vida en el film la italiana Giovanna Mezzogiorno, debería ser mucho mayor, es decir: algo tan espectacular que superase a la de cualquier otra mujer a la que el protagonista vaya a conocer en el futuro y que haga empalidecer a todas las féminas que Ariza hubiese visto hasta entonces. E incluso si eso fuese así, un amor que se base sólo en la belleza más bien sería un antojo juvenil que se pasaría en seguida al alcanzar algo de sensatez. Sé que con este enamoramiento tan inverosímil precisamente se quiere mostrar el ansia exagerada de Ariza, pero los espectadores deberíamos haber visto en la historia algo que nos hiciese albergar empatía con respecto a los sentimientos del protagonista para así interesarnos por el devenir de los acontecimientos del film y emocionarnos con lo que ocurre.

No ayuda la interpretación de los actores, muy poco convincentes. Por ejemplo, John Leguízamo, que suele ser lo mejor allá donde participa, aquí está muy sobreactuado. De Bardem no haría una valoración en contra, pues más que su interpretación lo que no resulta agradable es su personaje. Quien más destaca negativamente es Mezzogiorno ('El último beso'), que permanece con el mismo gesto de resignación toda casi la película y cuyos sentimientos nunca llegamos a conocer. Si no sabemos realmente si ella desea o no estar con Ariza, no podemos anhelar como espectadores que ese amor se cumpla. De hecho, cuando conoce al doctor Juvenal Urbino, que es más guapo y tiene más personalidad que el protagonista, te alegras por ella. Además, la actriz no puede pasar por adolescente en las primeras escenas, pero tampoco engañarnos con el maquillaje de anciana hacia el final. A pesar de eso, hay que reconocer que, según va creciendo, va pareciendo más guapa y su personaje se va reforzando y adquiriendo algo más de interés.

Quizá de nuevo lo que está ocurriendo es que la estructura novelesca no se adapta bien al cine y, mientras en un libro podemos deleitarnos con la lectura de numerosas páginas para llegar a un final, en una película, el saber que estamos esperando una resolución muy concreta hace que lo intermedio se contemple con impaciencia e interese muy poco, sobre todo si lo que esperamos son más de dos horas. Por mucho que el final sí funcione, se ha tardado tanto en llegar hasta él, que ya carece casi de importancia.

No niego que el film tenga valores positivos, como lo son muchos de los detalles secundarios y de los personajes que rodean a los protagonistas, así como algunos momentos determinados, pero son justo aquellas escenas en las que Ariza se ha olvidado por un instante de Daza o justo aquellas subtramas que no tocan directamente el argumento principal. Por lo tanto, aunque no se trate una película imperfecta en todos sus aspectos, mi sensación a la salida de la sala sí es de decepción y falta de interés. Ni me ha emocionado, ni me ha entretenido, ni me ha convencido. El nombre del Premio Nobel Gabriel García Márquez tiene tirón, así que no le faltarán espectadores a la película, pero mayor será la fama que la lana.

En Blogdecine | Trailer de 'El amor en los tiempos del cólera'.

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