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El Jefe de las flatulencias

El Jefe de las flatulencias
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Las "buddy movies" son un tipo de películas que alcanzaron su máximo esplendor allá por la década de los 80 con films como 'Límite 48 Horas' o 'Arma Letal'. Una pareja, pueden ser dos policías o dos delincuentes o una mezcla de ambos, unen sus fuerzas para resolver un caso. Normalmente se llevan a matar porque tiene carácteres opuestos aunque al final uno le hará ver al otro la luz de la comprensión y terminarán llevándose bien. Normalmente este tipo de films solían llevar unas altas dosis de comedia que las hacían muy asequibles para el gran público. 'El Jefe' entra de lleno en ese tipo de films. Dos actores supuestamente opuestos interpretan a dos personajes no menos opuestos en una comedia de esas que era mejor que no se hubieran hecho, porque ni aportan nada a las carerras de sus responsables ni al sufrido público, que ya debe de estar hasta el gorro de estúpidas comedias americanas cortadas todas por el mismo patrón.

Un dentista es confundido por un importante traficante de armas con un comprador. Un policía empeñado en atrapar a dicho traficante por la muerte de su ex-compañero tendrá que unir sus fuerzas con las del dentista para atrapar al traficante. Imaginaos la situación: policía violento y gritón con dentista educado y amable por las calles de la gran ciudad en busca de los malos mientras ellos dos se van conociendo poco a poco hasta que... ya sabeis, lo de siempre. Ésta es otra de esas películas que se han estrenado entre nosostros con cierto retraso, y es probabable que lo haya hecho ahora aprovechando el estreno inminente en nuestro país de 'Serpientes en el Avión', que tiene en su reparto al gritón Samuel L. Jackson, que en 'El Jefe' hace el papel de siempre con su cara de mala leche de siempre. Lo cierto es que este personaje de policía sin escrúpulos malhumorado y chulo no difiera casi nada de su composición para la correcta 'Shaft'. Aquí se las tiene que ver con Eugene Levy, actor francamente insoportable al que muchos recordareis por ser uno de los intérpretes de la saga 'American Pie', de la que por cierto se ha terminado una quinta parte que irá directamente para dvd. El actor no está nada creíble en su papel de despistado que se ve envuelto en un asunto serio, y no llega a compenetrarse a la perfección con su compañero de reparto, algo imprescindible en este tipo de películas. Si la química no funciona apaga y vámonos.

Les Mayfield, autor de lindezas como 'El Hombre de California' o 'Flubber', dirigie lo mejor que puede el hombre, o sea, de pena. Y lo cierto es que la película no tiene un mal inicio, cosa que me sorprendió bastante e incluso me dio esperanzas de que podría estar viendo un producto bueno. Sus primeros diez minutos están bastante bien mostrados y te meten en la acción enseguida con un ritmo apropiado y una historia bien narrada. Pero de repente todo empieza a cambiar y la película sigue los caminos más previsibles, tanto en la resolución del caso el cual termina con unas secuencias de acción realmente patéticas de lo mal rodadas que están, como en la relación entre los dos personajes principales, y es que ¿alguien duda de cómo van a terminar esos dos que en principio no se llevan demasiado bien? Exacto, habeis acertado.

'El Jefe' también se incluye en ese tipo de comedias que tiene que tener chistes groseros y alguien siempre tiene que tirarse un pedo, pensando que los espectadores nos vamos a romper de risa. Hay dos o tres escenas al respecto que no tienen la más mínima gracia y que como siempre no están justificadas, es simplemente por querer poner el sonido de un pedo y ya está.

Una mala película, totalmente prescindible, y que nos muestra el pésimo estado actual de la comedia americana que da pasos hacia atrás cuando realiza películas de este estilo y que encima tiene una fuerte carga moral pésimamente mostrada, lo de siempre: la familia es lo más grande, la amistad también, etc, etc, además en el film chirría de forma espantosa ya que nada tiene que ver con su argumento y está metido a calzador porque hay que meterlo por narices. Evidentemente los guionistas no sabían cómo hacerlo, y es que algunas cosas le quedan muy grandes a algunos.

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