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'Las escalofriantes aventuras de Sabrina - Parte 2' acentúa sus elementos terroríficos y olvida los guiños juveniles
Críticas

'Las escalofriantes aventuras de Sabrina - Parte 2' acentúa sus elementos terroríficos y olvida los guiños juveniles

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Nota de Espinof

Tenía 'Las escalofriantes aventuras de Sabrina' varios caminos ante sí para dar continuidad a su sorprendente primera temporada, después de un especial navideño no especialmente lucido y que funcionó como oneshot: mantenía el tono y la estética pero no aclaró demasiado sobre qué camino tomaría la serie de Roberto Aguirre-Sacasa. Había dos opciones posibles para una segunda temporada.

Con la bruja adolescente entrando en la Academia de Artes Oscuras para enfrentarse al Mal desde dentro, la bifurcación estaba clara: ¿más ocultismo, hechizos, cabra alzadas sobre los cuartos traseros? ¿O está jugando 'Sabrina' al despiste y vamos a regresar al costumbrismo teen más o menos macabro -[à la 'Riverdale']('La bella y la bestia')- sumando a los santos de la devoción de Sabrina el conjurador adolescente Nicholas Scratch?

Ya hemos visto el arranque de la serie, y los dos primeros capítulos se decantan por la opción más oscura. El primero de ellos, de hecho, es un combate de magos que guiña el ojo a otros míticos (y más bienhumorados) como el de la animada 'Merlín el encantador' o la conclusión de 'El cuervo', con Boris Karloff y Vincent Price ametrallándose con males de ojo. Es un episodio que, si sirve para medir lo que nos espera esta temporada, vaticina chistes macabros, guiños ocultistas y satanismo light, que es lo que más nos gustó de la primera temporada.

El segundo episodio está algo más equilibrado en cuanto a la ambientación y combina el aprendizaje oscuro con la peripecias de los amigos humanos de la bruja, sus contradictorias cuitas amorosas y plantea lo que parece que va a ser el tema vector de esta temporada: la continua tentación del Mal que tendrá que sufrir Sabrina. Si la primera temporada versaba sobre cómo la joven tenía que ocultar su auténtica naturaleza a sus amigos, y si estaba dispuesta a poner su nombre en el libro del Señor Oscuro, aquí ya todos están al corriente de que es una bruja, y su via crucis será interior.

'Las escalofriantes aventuras de Sabrina': La chica que quieres

Lo que sí parece que va adquiriendo la serie de Netflix es cierta confianza en la fuerza de su mitología, que a estas alturas comienza a ganar complejidad y unas ramificaciones muy interesantes. Por eso, esta temporada parece que estará sembrada de referencias a clásicos del ocultismo que, si bien no tienen valor narrativo real, sí que añaden un trasfondo muy interesante, siempre en beneficio del aspecto oscuro que la serie parece que va a adquirir.

Por ejemplo, en el primer episodio, en la competición de brujería se hace un pequeño trivial de hechicería rebosante de datos reales para devotos de los huevos de pascua. Estos abarcan desde fechas relacionadas con acontecimientos y personajes históricos afines al ocultismo -de los procesos de Salem a Rasputín- hasta menciones a nada menos que la Clavícula de Salomón y sus cinco partes. Y no todos son tan oscuros: hay un homenaje a los créditos de la serie de los noventa a ritmo del 'Girl U want' de Devo.

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Más allá de las referencias para conocedores (que, por otra parte, son bien recibidas: por una vez las mitologías superheroicas dan paso a los iconos de la literatura gótica y los saberes iniciáticos), esos guiños inciden en la extraña personalidad de la serie. Esta se recrea en su singular naturaleza de serie con arcos propios de sitcom romántica donde se habla también de iglesias profanadas, de besarle el culo al Macho Cabrío y donde los villanos son demonios nominalmente fieles a los que vería uno en un grimorio genuino.

Esperamos sinceramente que 'Sabrina' incida en este camino: por lo que sabemos hay episodios que aprietan aún más las tuercas al contenido terrorífico, y al parecer el clímax de la temporada es más propio de una película de género que de una tragedia teen con elementos fantásticos, que en la Parte 1 emparentó a la serie claramente con 'Buffy Cazavampiros'. En su elemento monstruoso, satánico y desasosegante puede encontrar 'Sabrina' una personalidad que le permitirá apartarse de otras series de su quinta, y rezamos (con cruces invertidas) para que lo consiga.

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