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'Estoy vivo' cierra su notable segunda temporada con un final a la altura
Críticas

'Estoy vivo' cierra su notable segunda temporada con un final a la altura

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Muchas series sufren en sus segundas temporadas tras inicio más o menos inspirados. Temía que eso fuera a suceder con 'Estoy vivo', ya que es una obra que maneja una serie de ingredientes cuya mezcla podría dejar de funcionar con una enorme facilidad. De hecho, ya en la primera tanda de episodios hubo detalles mejorables, pero lo positivo acabó imponiéndose con holgura, pasando exactamente lo mismo en el caso de la segunda.

RTVE emitió ayer el cierre de esta segunda temporada, el cual durante muchos minutos incluso estaba dejando cierto sabor a despedida de la propia serie. Sin embargo, todo acabó encauzándose de nuevo hacia la gran amenaza que representa Mendieta para zanjar el episodio dejando muy buen sabor de boca al espectador.

Vivo
A partir de aquí encontraréis algunos spoilers de la segunda temporada, incluyendo su final

Uno de los detalles que más me había llamado la atención a lo largo de esta segunda temporada es que el elemento costumbrista de la serie había perdido algo de peso en beneficio de un mayor desarrollo del caso con el que han tenido que lidiar Márquez, Yago y Sebas. El meyor peso de este último en esas tramas ha servido de contrapunto, ya que 'Estoy vivo' siempre había brillado más por la relación entre sus personajes que por las tramas policiales.

La serie así ha ido jugando también con bastante acierto con el lado más dramático de que nadie pueda saber de dónde provienen Márquez y Yago, dejando además espacio a un solvente desarrollo de las consecuencias de su presencia como todo lo relacionado con Santos. Ahí ayudó el buen hacer de Fele Martínez, pero lo que podría haber resultado monótono acabó teniendo la chispa necesaria para llegar al corazón del público.

Escena Estoy Vivo

La gran, por así decirlo, dañada de todo esto ha sido Bea, un personaje con mucho más peso en la primera temporada y que en la segunda ha quedado relegada en demasiadas ocasiones al papel de comparsa. A mí no me molesta, porque sus tramas en la anterior temporada rara vez me satisfacían tanto como las del resto de personaje, pero ha sido curioso ver cómo 'Estoy vivo' ha soltado lastre sin mirar atrás.

Todo eso nos ha llevado a un desenlace en el que, como apuntaba antes, todo hacía pensar más en un cierre definitivo que en un punto y seguido. Es verdad que han sabido incrementar la amenaza cuando era necesario y lo han hecho apuntando a lo personal, que es donde 'Estoy vivo' mejor funciona. Además, aquí se ha evitado un epílogo demasiado estirado como sucedió en la primera temporada, dejando a cambio un cliffhanger mucho menos rotundo.

Además, el capítulo ha manejado bastante bien los pequeños dramas personales -la aparición de Santos no deja de ser un pegote pero que ha encajado bastante bien-, las revelaciones -el embarazo de María- y las pequeñas dosis de fan service -esa aparición de Yago tapándose únicamente con una toalla-. Detalles que podrían ir volviéndose en su contra pero que a la hora de la verdad suman a su manera al conjunto.

Marquez

Lo que ha primado siempre en 'Estoy vivo' es ver a sus protagonistas como una especie de gran familia y esta temporada ha vuelto a funcionar por esa vía. El resto, pues mira, lejos de resultar apasionante sí es el contrapunto necesario para no ser una serie española más. Bien resuelta, pero una más. Ahora solamente falta tener confianza en que ese elemento de ciencia-ficción se sepa manejar aún mejor en una tercera temporada todavía no confirmada por RTVE.

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