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'Green Lantern (Linterna verde)', simple y nada emocionante

'Green Lantern (Linterna verde)', simple y nada emocionante
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Como dice William Friedkin en unas recientes declaraciones, en Hollywood sólo están interesados en remakes y en películas que son cómics. El denominado noveno arte es precisamente una fuente inagotable de ideas para proyectos que intentan sobre todo romper las taquillas de medio mundo y parte del otro. Desde que en el 2005 Christopher Nolan revolucionó las adaptaciones de superhéroes, y con los excelentes previos trabajos de gente como Richard Donner, Bryan Singer o Sam Raimi, las productoras se han lanzado a por todo superhéroe que encuentren, sea conocido o no. El caso de Linterna verde no es como el de Supermán o Batman, auténticos paladines de DC Comics, la competencia directa de Marvel, al contrario, siempre ha vivido a la sombra de los citados, de los cuales incluso adquiere ciertas señas de identidad, y su popularidad es menor.

De todos modos, eso no impide que la Warner se haya lanzado a por los derechos del personaje creado por John Broome y Gil Kane en 1959. Se trata del segundo linterna verde, Hal Jordan, al que aquí pone rostro el poco carismático Ryan Reynolds, que a las órdenes del impersonal Martin Campbell, nos ofrece todo un recital de caras de palo espectaculares. Millones y millones de dólares están al servicio de una propuesta cuyo único aliciente son unos efectos visuales vistosos, lo que no quiere decir bien empleados, pero una vez metidos en materia, lo único que se desea es que la película termine. Sí, estamos ante otro de esos eternos films, alargados innecesariamente, y cómo no, con muy pocas sustancia. La emoción también parece que se la han dejado en algún lejano lugar, tal vez de dónde es el superhéroe verde.

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‘Green Lantern (Linterna verde)’ es más bien un catálogo de lo más aburrido de las características del personaje central, para el que suscribe, uno de los más insustanciales del universo DC. Durante dos horas se nos informa de lo básico, sin demasiadas complicaciones, no vaya a ser que los espectadores le cojamos gustillo a eso de pensar. Es evidente que nos encontramos ante una de esas adaptaciones al estilo de ‘Los 4 fantásticos’ (‘The Fantastic Four’, Tim Story, 2005), que tiran por un tipo de cine destinado a toda la familia, sobre todo los más pequeños. Pero no hay más que echar un vistazo a los realizadores mencionados más arriba para darse cuenta de a qué me refiero. Una cosa es realizar cine sin mayores ambiciones que las de hacer pasar un buen rato en el cine, y otra muy distinta, descender a los niveles de la simpleza y convertir el visionado de una película en un infierno. Aunque no ha sido un fracaso estrepitoso no ha recaudado todo lo que sus productores quisieran. A mí lo que me extraña es que haya recaudado lo que ha recaudado. Está claro que las campañas de promoción valen muchas veces su peso en oro, nunca mejor dicho.

Mi compañero Juan Luis Caviaro define ‘Green Lantern (Linterna verde)’ como una superchapuza, adjetivo muy indicado para el trabajo que ha orquestado Martin Campbell, realizador que me tiene más que desconcertado. Él solito ha firmado el peor Bond de la historia, la lamentable ‘GoldenEye’ (id, 1995), pero también una de las mejores aventuras del espía británico, ‘Casino Royale’ (id, 2006), sin duda alguna, su mejor película. El resto de su filmografía se divide entre lo pasable sin más —‘La máscara del Zorro’ (‘The Mask of Zorro’, 1998)—, y lo directamente insoportable —‘Amar peligrosamente’ (‘Beyond Borders’, 2003)—, y el caso que nos ocupa pertenece sin margen para el error al último grupo. ‘Green Latern (Linterna verde)’ es un suplicio para los sentidos, un sopor que navega muy por encima de un personaje que en realidad no tiene demasiado que ofrecer. Su condición de superhéroe es heredada, prestada. Si lo que se pretendía era hacer al personaje más popular, el tropiezo ha sido considerable. El efecto del film es precisamente el contrario, querer olvidar a Hal Jordan y su anillito del poder.

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Ni Ryan Reyndols tiene el carisma para dar vida al Jordan salvamundos ni Campbell la mano para dotar el conjunto con un mínimo de emoción. Porque si no podemos ser exigentes en cuanto a la profundidad de la historia, sí creo estar en pleno derecho de pedir al menos un poco de emoción en el asunto. Hablamos de un héroe cuyo destino es salvar a la humanidad del paso devastador de un ser intergaláctico que recuerda al temible Galactus, y que para ello ha de enfrentarse a sus propios miedos —explicados en un forzado flashblack que podrían haberse ahorrado—; pues no hubiera estado mal algo de emoción, de esa que tiene otros films idénticos. No hay nada más triste que una película que nos habla de heroicidades y lo que realmente debe importarnos en la vida, todo en un contexto de cómic, evidentemente, y que notemos que sus responsables no se han involucrado absolutamente nada. No existe la empatía, nos da todo igual, la previsibilidad se apodera del relato y su más que esperado final se hace de rogar a través de un montón de secuencias en las que además, acción hay poca.

Destacaría eso sí, un par de escenas que bromean sobre el universo de los superhéroes, aquel que atañe a la conversión en su alter ego, o la identidad secreta. Hal Jordan intenta convertirse en Linterna verde delante de su mejor amigo con resultados en principio decepcionantes, y no lo vamos a negar, divertidos. La novia de Jordan (sosísima Blake Lively)reconoce a su enamorado tras el antifaz, escena muy inspirada que alude a Supermán y su identidad secreta, en clave de broma bienintencionada hacia el espectador y todo aquel que se pregunte en ocasiones cómo es que la identidad de algunos superhéroes no se desvela pues se les reconoce a leguas. En cualquier caso, son apuntes aislados, y cómicos, que no logran arreglar ni por asomo el completo desastre por el que además se pasean con cara de circunstancias actores como Tim Robbins o Peter Sarsgaard, el que parece pasárselo mejor de todo el reparto, tal vez por que en él recae el personaje con más posibilidades. Ni siquiera Mark Strong está lo suficientemente aprovechado, aunque me imagino que su papel en la secuela —el final durante los títulos de crédito parece indicar la continuidad de la saga, aunque todo dependerá de los millones amasados— será de mayor relevancia que en la presente.

El verde es el color de la esperanza, ¿no? Me va a dar la risa, lo estoy viendo.

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