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'Halloween: El Origen', aguantando la comparación

'Halloween: El Origen', aguantando la comparación
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Realizar un remake es algo que tiene un sentido, siempre y cuando con esa nueva versión se cuenta algo más que lo que ya nos habían contado, o bien mejorando lo que ya había, o bien dando una nueva perspectiva sobre el material, como por ejemplo poner a la orden del día una historia ya vieja. Realizar un remake de un film mítico supone una prueba de fuego porque inevitablemente van a llover las comparaciones, sobre todo si es una película que goza del respaldo casi absoluto del público, el cual siempre se va a volver muy exigente con la nueva versión, la cual examinará con lupa. Rob Zombie era el director ideal para una puesta al día de una película tan famosa como 'Halloween' de John Carpenter. No soy santo de devoción de sus dos films anteriores, pero en ambos se lograba ver cierta pericia narrativa, y la suficiente valentía en ser "duro", sin necesidad de concesiones facilonas. Y aunque el resultado está muy por encima de lo que un servidor se esperaba, la película de Zombie tiene que soportar el peso del film del 78, cuya sombra navega evidentemente a lo largo de toda la proyección.

Zombie ha optado, muy conscientemente por realizar no sólo un remake del film original, sino también una precuela del mismo, dividiendo 'Halloween: El Origen' en dos partes bien diferenciadas. La primera narra la infancia de Myers después de cometer el espantoso crimen que abría el film de Carpenter. Lo que nunca hizo falta explicar al director de 'La Cosa' (con lo que su película ganaba en misticismo, convirtiendo a Myers en un personaje fascinante al mostrarlo como la representación del mal en estado puro), Zombie se para quizá demasiado, tomándose su tiempo y dando datos de prácticamente todo, de forma que cuando saltamos a la segunda parte, después de una elipsis en la que transcurren 15 años, el personaje parece tener un motivo para cometer todas las atrocidades que comete, e incluso tienen la osadía de humanizarlo un poco (la relación con su hermana). Esta segunda parte casi puede considerarse una revisitación punto por punto del film original, en la que incluso se repiten escenas con la misma planificación. No quiere decir esto que no tenga su atractivo, e incluso podemos comprobar como el personaje de Myers sigue siendo imponente y llamativo, aquí gracias a la composición que hace de él el grandote Tyler Mane.

Si separáramos las dos partes tendríamos dos películas distintas con sus respectivos aciertos. En la primera toda la dedicación al personaje infantil de Myers, recreando la maldad en la supuesta inocencia de un niño; y la segunda es el slasher ya propiamente dicho donde Zombie da rienda suelta a sus instintos, aunque he observado a un Zombie menos bruto que en sus anteriores films, supongo que por exigencias de la productora, pues esta película iba a llegar a más gente que sus dos anteriores trabajos. Curiosamente las dos partes se anulan un poco, argumentalmente hablando, sobre todo por ese exceso de explicaciones, y aunque uno se lo pasa como un enano viendo como Myers le da su merecido a jovencitos y jovencitas descerebrados, el suspense se pierde y con él toda la aureola de misterio y magnetismo que rodeaba al personaje de Myers en la película original.

Aún así, Zombie guarda un profundo respeto por el original, logrando no desvirtuar su fama y tampoco su calidad (algo que a veces logran desgraciadamente los remakes), y por eso, consciente de que no puede realizar demasiados cambios, alarga inteligentemente la parte que se centra en el Myers infantil, para luego devolvernos al Myers que todos conocemos, aunque sea en una parte un pelín previsible y que por cierto termina de forma demasiado abrupta. Pero además, el realizador logra un film muy entretenido en el que si bien nuestro interés nunca es demasiado excesivo, sí lo seguimos con atención.

Los actores están todos perfectamente en su sitio, dando la sensación de que se lo pasaron en grande rodando la película, sobre todo Mane, un actorazo en el sentido literal de la palabra, cuya silenciosa presencia llega para ponernos lo suficientemente nerviosos. Malcolm McDowell queda bien como el nuevo Dr. Loomis, aunque se le da demasiadas vueltas al hecho de que su personaje se siente culpable por no haber podido ayudar psicológicamente a Myers. William Forsyhte, Brad Dourif y Danny Trejo hacen pequeños papeles de escasa relevancia, casi de relleno; y Sheri Moon Zombie, la morbosa esposa del realizador, se alza como una de las mejores del reparto, interpretando a la atormentada madre de Myers. Scout Taylor-Compton sigue la estela de Jamie Lee Curtis: se pone a gritar y la tía no para hasta que se acaba la película.

Una película correcta, por encima de lo que cabría esperarse de un film de estas características, y que nos hace pensar que Zombie hará cine de calidad dentro del panorama comercial estadounidense. 'Halloween: El Origen' es su película menos personal, y curiosamente es la que más me gusta, sin que llegue a apasionarme en ningún momento. Al menos está dirigida con mucha más sinceridad y respeto que la mayoría de remakes/precuelas que se realizan de otros tantos films de terror. Eso sí, que no le den por continuar la saga.

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