'La proposición' y los personajes destinados a no enamorarse

'La proposición' y los personajes destinados a no enamorarse
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Se estrenó el jueves, 9 de julio, la película de Anne Fletcher, protagonizada por Sandra Bullock y Ryan Reynolds, ‘La proposición’ (‘The Proposal’), que cuenta la historia de una importante editora jefa que, ante la amenaza de ser deportada a Canadá, tiene que fingir que su ayudante es su prometido y viajar a Alaska con él a conocer a su familia.

Se suele tachar a las comedias románticas de previsibles –esto también indica que, aunque esta reseña aparente estar llena de spoilers, en realidad no contiene nada que no se sepa de antemano—. Sin embargo, hacer esa afirmación es confundir los géneros y lo que cada uno de ellos quiere ofrecer. Estos films no son thrillers, como tampoco cualquier película que tenga humor y noviazgos puede adquirir la etiqueta del género. Se trata de presentar una situación en la que la relación entre dos personas parezca imposible porque encuentre obstáculos de todo tipo en su camino. Con ese planteamiento la trama debe llegar a un final que los espectadores ya nos esperamos.

Por consiguiente, la curiosidad del espectador se dirigirá a saber cuál es el proceso que va a llevar a la pareja hasta esa resolución: cuáles serán los momentos que les hagan ver al otro de una forma nueva, que les hagan ablandarse, que les provoquen unos diametrales cambios de opinión… Son films previsibles en el qué, pero no en el cómo, que siempre presentará más chicha.


La emoción que contagie ese final –que todos sabemos que va a llegar— es proporcional a lo difícil que nos haya parecido en el inicio que la pareja acabe enamorada. Esa intriga por ver cómo se desarrollan esos cambios consigue también, el otro condicionante par que la película funcione: la identificación. Nos preguntamos cómo esos individuos van a acabar sintiendo amor por personas a las que odian y ahí, necesariamente, nos proyectamos. De esa forma, albergamos una empatía.

En ‘La proposición’, el guión de Peter Chiarelli logra crear un inicio en el cual no veamos posible ese recorrido que va a llevar a los dos protagonistas a cambiar sus sentimientos mutuos, por lo que la intriga, en los primeros minutos, está ahí. No obstante, eso es sólo la mitad del trabajo, pues, partiendo de un extremo, hay que acabar en el otro. Entretanto, es necesario que ambos sean creíbles: que igual que vemos que en el arranque los protagonistas se odian o ignoran, también podamos percibir que al final se aman. La buena comedia romántica funcionará en los dos puntos.

El film de Anne Fletcher falla por la parte final, ya que no nos creemos que se quieran. Su amor es tan de pega que es necesario que el personaje de Reynolds recuerde al espectador esos momentos en los que, se supone, comenzó a sentir algo por su jefa. Y, claro, cuando algo te lo tienen que decir es porque no lo has visto y, por mucho que te lo digan, si no lo has visto, no te lo crees. Es muy fácil empezar por el lado opuesto a lo que se quiere llegar si nunca se llega del todo. Pero recorrer el camino completo es lo difícil. ‘La proposición’ es media película bien hecha, pero acabada de repente. Esto pone de manifiesto lo difícil que es que nos creamos algo, por mucho que ya estamos predispuestos a percibirlo y sepamos que va a pasar.

Así, comedias que aparentemente llaman menos la atención del espectador, como ‘Ejecutiva en apuros’, por poner un ejemplo muy reciente, funcionan mejor en este terreno, sin obviar que el contagio de los sentimientos depende mucho de cada uno y que, como espectadores, unos podemos sentir de una forma y otros, de otra, en una misma película.

Por el planteamiento relacionado con la inmigración, la rom-com reconocida a la que más se puede acercar ‘La proposición’ es ‘Matrimonio de conveniencia’ (‘Green Card’) –no tiene que ver, pero se me antoja curioso que aquella película me pareció racista en su día porque elegía a un francés para hacer de ilegal, en lugar de a una persona de una de las nacionalidades que habitualmente emigran a EE. UU. Pasados todos estos años, esto no ha cambiado y la protagonista tiene que ser canadiense para que se acepte la situación—. En la de Peter Weir parecía más difícil que nos creyésemos el amor entre los protagonistas, ya que él no era un joven cachas y muy bien parecido como en esta película y, sin embargo, a Andie MacDowell la veíamos más enamorada de Gérard Depardieu que a Sandra Bullock de Reynolds. Se podría argumentar que esa ausencia de química es cosa de los intérpretes, pero considero que depende más del guión y de que éste incluya las suficientes situaciones en las que se vaya pasando de un estado a otro.

Si bien no disfrutamos ‘La proposición’ por las emociones que nos podría causar como comedia romántica –sí que se crea emoción, pero sólo en un par de instantes—, la podemos disfrutar por el trabajo de Sandra Bullock y de Ryan Reynolds. Los actores consiguen humor, están creíbles y aportan carisma a sus personajes. Betty White, la entrañable Rose de ‘Las chicas de oro’, tiene el papel de la nonagenaria abuela de Andrew. Pero no sólo no le da un toque especial o gamberro a la película, como se pretende en escenas en las que anima a la novia a darle un cachete en el culo a un stripper, sino que, además, protagoniza la escena más baja de todo el film: aquella en la que enciende una fogata y baila alrededor con cánticos indios.Por el contrario, Óscar Núñez, en el papel de Ramón, es un alivio cómico muy acertado.

The proposal

‘La proposición’ no presenta un tipo de humor desaforado, sino más bien calmadito y discreto, pero tiene las suficientes bromas como para que no consideremos el dinero de la entrada tirado al váter. Claro, no está exenta de otro problema de este género que en numerosas ocasiones hemos comentado y que es esa manía de convertirse en serio y profundo cuando llega al final. Cuando los personajes se dan cuenta de lo que necesitan, estas películas dan un giro y pasan de ser algo humorístico a un sobre que contiene un mensaje.

En este caso, esa moraleja llega por el tema de la familia, como casi siempre. Cuesta trabajo creerse que el personaje de Bullock se haya enamorado. Pero incluso aunque lo viésemos así, lo que te dice la película no es que ame a su falso prometido, sino al hecho de que él tiene una familia, es decir que casi cualquier persona del planeta le podría valer en lugar de él. Normalmente, la familia, aunque sea encantadora, es el paquete negativo con el que tenemos que comulgar cuando unimos nuestra vida a la de otra persona. Que sea el motivo por el que ella pierde la dureza y comienza a sentirse humana, en mi opinión, amansa mucho la película. De todas formas, podría haber sido peor, ya que el título tan poco adecuado: ‘La proposición’ (‘The Proposal’), en un principio me había hecho pensar en la típica cuestión de que el hombre no quiere comprometerse, mientras la mujer muere por que le propongan matrimonio. Afortunadamente, no hay nada de eso.

En fin, una comedia que se sostiene por sus actores, por el humor que presenta y porque tiene un aspecto elegante, con suntuosas localizaciones y planos encuadrados con buen gusto. No es nada del otro mundo, pero, como mínimo, tampoco enfada ni irrita. Para seguidores de Bullock, de Reynolds o de este género tan mal tratado últimamente, es una propuesta adecuada. Cuando una película no es muy buena, siempre tendemos a dejarla para un visionado en DVD, pero ‘La proposición’ es mejor verla en el cine, porque imprescindible no es –así que, si lo que se quiere es ahorrar dinero, mejor no verla de ninguna forma—, pero para determinados momentos en los que estamos con un grupo de amigos y nos apetece ir al cine con una actitud de pasar el rato y echarnos unas risas, puede ser una buena opción.

Más información en Blogdecine sobre ‘La proposición’.

Mi puntuación:

2,5

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