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'Nymphomaniac', algo más que porno de autor

'Nymphomaniac', algo más que porno de autor
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Hace ya años que la polémica rodea a toda película que ruede Lars Von Trier y él nos que haga demasiado para evitarlo. Está claro que esto da una mayor visibilidad a un tipo de cintas que en manos de un cineasta menos conocido estarían condenadas a pasar mucho más desapercibidas –que esto fuese justo o no ya es harina de otro costal-- y quizá ni llegasen a estrenarse en cines en España, que sospecho que es lo que habría pasado con su 'Nymphomaniac' (2013).

Abordar la historia de una ninfómana obliga a cualquiera a no cortarse utilizando el sexo como uno de los principales motores narrativos de la historia, pero el cineasta danés quiso ir un paso más allá y valerse directamente de la pornografía para dar a 'Nymphomaniac' su inconfundible y muy personal sello. Por suerte para nosotros, se trata, pese a su evidente irregularidad, de una obra estimulante y posiblemente la cinta más accesible rodada en mucho tiempo por su director.

Los aciertos de 'Nymphomaniac'

Stacy Martin en

Seguro que no soy el único que esperaba que Von Trier optase por hacer una película en la que la provocación jugase un papel protagonista en 'Nymphomaniac', pero lo cierto es que no ha sido el caso. Sí, hay desnudos y pornografía artificial -hay trucajes de todo tipo y lo cierto es que resultan increíblemente verosímiles-, pero son una mera herramienta para contarnos la historia y transmitirnos el mensaje que nos quiere hacer llegar.

De hecho, resulta sorprendente que 'Nymphomaniac' eche mano tan a menudo de la comedia para aligerar el dramatismo del relato que nos cuenta su protagonista, ya sea de forma más sencilla y directa como con las asociaciones que hace el personaje interpretado con solvencia por Stellan Skarsgard o esa genialidad de lo incómodo que es la secuencia liderada por una excelente Uma Thurman. Durante los minutos en los que eso sucede hasta casi hubiese sido merecedora de rehacer mi lista de películas favoritas de 2013 para incluirla.

Esta desconcertante apuesta por la comedia le sienta de maravilla a la película, pero choca de lleno con el hecho de suponer el punto y final a esa trilogía oficiada sobre la depresión iniciada con la olvidable 'Anticristo' ('Antichrist', 2009) y continuada por la estimable 'Melancolía' ('Melancholia', 2011). El dolor, tanto físico como emocional, nunca queda de lado, pero yo personalmente agradecí mucho que no se decantase por una propuesta demasiado críptica o artística en función de a quien se pregunte y sí por algo más fácil de digerir dentro de las peculiaridades de la obra.

Los defectos

Charlotte Gainsbourg y Stellan Skarsgard en

Lo que resulta menos estimulante es cuando Von Trier abandona esa esplendida ligereza, ya que si de algo adolece la película es no poder evitar un notable distanciamiento emocional con el espectador, lo cual aniquila la fuerza dramática de muchas escenas -pienso sobre todo en las de Christian Slater, pero no son las únicas-. La refrescante presencia de la debutante Stacy Martin mitiga esto hasta cierto punto durante sus apariciones, pero Charlotte Gainbourg resulta más monótona en su sufrida sobriedad -ojo, no lo hace ni mucho menos mal, sobre todo en la parte presente- y eso se deja notar en el resultado final.

Hace ya tiempo que Von Trier ha demostrado que le gusta dividir sus películas en varios capítulos para establecer una diferenciación clara de lo que quiere conseguir con cada uno de ellos. Posiblemente 'Nymphomaniac' sea la cinta que más se prestaba a ello para ir marcando las diferentes etapas de la sexualidad de su protagonista y sobre el papel no hay pegas que ponerle ahí, pero la cosa cambia y bien podríamos calificarla como un coitus interruptus, ya que nunca llega a captar de forma completamente satisfactoria lo que busca, e incluso hay momentos en los que lo único que provoca en el espectador es la indiferencia.

El otro gran enemigo de 'Nymphomaniac' es la redundancia, pues es cierto que va añadiendo capas a la vida sexual de la protagonista -bastante interesante, aunque no del todo bien llevada, su forma de abordar la pedofilia- para entender a ese tan fascinante como imperfecto ser que es Joe, pero también hay ciertas soluciones del guión un tanto burdas para que todo encaje de forma un tanto forzada y así volver sobre las mismas ideas. Quizá sea que el danés se ha pasado de ambicioso sin tener la sustancia necesaria para hacerlo bien.

Escena de

En definitiva, 'Nymphomaniac' es una película que funciona muy bien cuando es más ligera y que debería ser el primer paso hacia una carrera repleto de éxitos para Stacy Martin, pero también es un ambicioso relato que nunca termina de dar en la diana cuando abraza el drama, llegando a resultar redundante y un tanto cansino. El bagaje sigue siendo positivo y mucho más accesible de lo que cabría esperar, pero también demasiado irregular.

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