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'Presencias extrañas', ausencia total de talento

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‘Presencias extrañas’ (‘The Uninvited’) es el remake americano de ‘Dos hermanas’ de Kim Ji-woon, hasta la fecha el film de terror coreano más taquillero de la historia. Un film muy laureado en su momento, y que a mí me pareció el típico coñazo oriental con el que nos torturaban por aquella época (hace unos seis años, más o menos), llena de film de terror orientales que casi eran gotas de agua entre sí. Ji-woon es el director de otro “prestigioso” film, ‘A Bittersweet Life’, que muchos, en un arrebato de pasión, se apresuraron a calificar como el renacimiento del polar francés, pero eso es otra historia.

Como todo buen éxito oriental, los americanos copian la fórmula, para adaptarla a sus necesidades, construyendo una película llena de los tópicos más demenciales del reciente cine terrorífico, mal empleados y dirigido a gente que no piensa. Hay espectadores poco exigentes (muchos más de los que parece), que ni quieren ni necesitan una película más complicada de lo necesario; pero una cosa es cumplir con unos mínimos que proporcionen un sano entretenimiento sin más, y otra muy distinta insultar la inteligencia del espectador, que por muy dormida que esté, siempre está ahí.

No leer si no se ha visto la película.

‘Presencias extrañas’, cuyo título original no tiene nada que ver con el film de Lewis Allen ‘Los intrusos’, también de terror y que se titula exactamente igual en el original. La presente película narra la historia de Anna, que tras pasar un tiempo en un psiquiátrico, vuelve a casa con su padre y su madrastra, y allí tratará de investigar las extrañas circunstancias en las que murió su madre natural, por lo cual fue internada. Es evidente, porque como ya sabemos, en toda película de terror que se precie, si el protagonista ha estado en una institución mental, nunca saldrá curado de la misma, sino que además complicará aún más las cosas.

La película supone la ópera prima de los Guard Brothers (Charles y Thomas, Carlos y Tomás para los amigos), hasta ahora realizadores de cortos. Desconozco totalmente sus trabajos previos, pero viendo ‘Presencias extrañas’, ésta adolece de una total y absoluta falta de ideas y talento para desarrollarlas con un mínimo de eficacia, la suficiente como para despertar el interés del sufrido espectador. Todo en la película apela a una falta de sentido común, totalmente evidente en el enfoque de la historia. Ésta, que está sobrada de apuntes interesantes (lo mejor del film original), carece de la fuerza necesaria al mostrarnos la sempiterna historia de fantasmas que reclaman venganza para presumiblemente descansar en paz.

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Uno de sus máximos problemas es el espantoso guión del que hace gala, en el que en ningún momento se coge al espectador por sorpresa. En principio, y a causa de escenas como en la que la madre muerta se le aparece a la protagonista gritando aquello de “asessinaaaaa…”, mientras señala a su madrastra. Con esto se quiere despistar y que todos pensemos que estamos ante una de esas películas de malvado con piel de cordero, en este caso, la madrastra a la que da vida una despistada Elizabeth Banks. Pero como uno ya es perro viejo, sabe perfectamente que los tiros no van por ahí, sobre todo cuando una y otra vez vemos al personaje central hablando con su hermana, a la que sólo parece ver ella. Esto, apoyado en la insistente manía de querer mostrar a Banks como la villana de la función, hace que la supuesta sorpresa final no tenga el efecto deseado, además de contradecirse en todo momento. Con la carambola final de torpeza de que nada era necesario, pues el personaje no es culpable de nada, todo lo ocurrido en el pasado fue un lamentable accidente.

La puesta en escena de los hermanitos no ayuda a levantar la hilarante historia, y terminan abusando de todos los clichés del reciente cine de terror; efectos exagerados de sonido, cien mil planos cortos en una misma secuencia, y efectismo por todos lados, olvidándose de la coherencia narrativa o de crear una atmósfera apropiada. Hasta por momentos, la planificación parece totalmente televisiva, falta de personalidad. Y al lado de los hermanos directores, los actores no lo hacen mejor, dando la sensación de que ni ellos mismos se creían sus propios personajes, mal enfocados desde el punto de vista argumental.

Llama la atención comprobar cómo la niña de ‘Una serie de catastróficas desdichas’, Emily Browning, ha pegado un estirón impresionante y se ha convertido en una buena moza, aunque su personaje no llama ni la más mínima atención, como tampoco lo llaman sus compañeros de reparto. Arielle Kebbel trata de parecer un personaje secundario sin importancia, debido a ese final sorpresa. Banks simplemente hace reír poniendo una cara de mala que no necesitaba poner, y David Strathairn decepciona en su rol de padre, preocupado por emprender una nueva vida con la mujer que ama, intentando dejar atrás un pasado tormentoso para todos. Es una pena ver a este excelente actor intentando tener un mínimo de química con Browning, y ya no digamos con Banks.

‘Presencias extrañas’ es un bodrio de proporciones cósmicas, una de esas películas que se quedan viejas tras su visionado, y que en cierto modo, llega tarde a la moda de cintas de terror similares. Desfasada en sus propias limitaciones no proporciona más que dolor de cabeza. Mientras me tomo una aspirina me retiro a mis aposentos a escribir sobre Punisher (El castigador para los amigos).

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