Con cada victoria millonaria en un concurso, de esas que han calentado la rivalidad entre los concursantes desde hace tiempo, surgen las mismas acusaciones de tongo. Y, por supuesto, la victoria de Rosa en 'Pasapalabra' no iba a ser menos. Al fin y al cabo, ¿cómo no vamos a desconfiar de la televisión tras ver el entresijo de los realities en 'UnReal' o saber cómo se las han gastado algunos concursos para hacer más épicas las victorias (o las derrotas)? ¿Es que acaso no nos sabemos de memoria de 'Quiz Show'?
Con la T, acusación de mentir al público
'Twenty-One' fue un concurso real que duró desde 1956 a 1958, y en el que dos concursantes luchaban el uno contra el otro en dos cabinas diferenciadas e incomunicadas entre sí. Presentado por Jack Barry, el programa tenía intenciones honestas originalmente... pero después de que el espónsor del programa, Geritol (que vendía suplementos vitamínicos y dietéticos) vieran a los concursantes fallar constantemente, se enfadó tanto que amenazó con quitar la publicidad. Y, entonces, los productores decidieron falsearlo todo.
Así, 'Twenty-One' creó una especie de teatrillo absurdo donde los concursantes sabían qué decir en todo momento para hacerlo emocionante y crearon falsos ídolos. En particular, Charles Van Doren se convirtió en una celebridad de la noche a la mañana... hasta que decidió perder a posta y denunciar públicamente las prácticas del programa. Todo esto no es una lección de historia, sino, además, el argumento de una de las mejores películas dirigidas por Robert Redford: 'Quiz Show (El Dilema)'.
Tristemente, ningún servicio de streaming actual tiene este fabuloso biopic, pero si tienes la oportunidad de verlo no te pierdas la espectacular escenografía de la época y unos actores en estado de gracia, especialmente John Turturro y Paul Scofield. Este último acabó, por cierto, nominado al Óscar junto con Robert Redford, el guion y la película en sí misma. No ganó ninguno, pero que eso no sea óbice para disfrutar como se merece de una de las sorpresas más increíbles de la historia de los concursos, años antes de que parte del público pusiera a 'Pasapalabra' en duda.
Más allá del dilema
'Quiz Show' no es la única obra audiovisual sobre la corrupción en los concursos televisivos. Dejando aparte la ya mencionada (y fantástica) 'UnReal', hay que destacar 'Quiz', de 2020, que sacaba a la luz el escándalo de Charles Ingram, el concursante que se llevó el millón de libras en '¿Quién quiere ser millonario?', allá por 2011. Ingram utilizaba los tosidos de dos personas concretas del público (su mujer y otro hombre llamado Tecwen Whittock) cuando estaba repasando sus opciones y, curiosamente, siempre acertaba. Casi coló, pero acabó destapando algo mucho mayor: El Consorcio. No el grupo de música, no, sino una organización que ponía en el programa a sus miembros para amañarlo todo.
Hay más ejemplos, claro. Por ejemplo, en 2008, Terry Kniess, un concursante de 'El precio justo', dio la cifra exacta en el panel final, 23.743 dólares, algo que hizo levantar las cejas de medio mundo. Kniess afirmó que había visto y estudiado cientos de programas del concurso y memorizado los precios: 23.000 dólares, a los que añadió el "743" como una mezcla de su fecha de boda y el nacimiento de su esposa. El presentador, Drew Carey, nunca se lo creyó y, de hecho, a día de hoy está seguro de que un superfan del concurso, Ted Slauson, se lo chivó entre tomas. De hecho, acabaron prohibiéndole la entrada al estudio.
Otro ejemplo más que demuestra que es normal desconfiar de los grandes premios lo encontramos no en los años 50, sino en el mismísimo 2010, cuando se descubrió que los niños de 'Our Little Genius', un concurso que quería mostrar la gran inteligencia de los chavales, se sabían la respuesta de antemano. El padre de uno de los concursantes afirmó que un miembro del equipo le dio a su hijo una lista de temas potenciales y las respuestas de al menos cuatro preguntas, como que la sigesimo cuarta nota musical, en inglés, se llama "hemidemisemiquaver". Ya sabes, lo típico que se saben todos los niños. Al final, el programa ni siquiera llegó a emitirse tras estas acusaciones.
Con total honestidad, no me creo que 'Pasapalabra' haya caído en el tongo, ni mucho menos: simplemente, queriendo dar el premio, han puesto el Rosco un poquito más sencillo de manera progresiva hasta que uno de los dos concursantes se lo ha llevado. Trucos de producción, sí, pero que no son lo mismo que, directamente, el tongo de turno. A estas alturas, no creo que tengan ninguna intención de meterse en, con la L, líos.
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