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'Succession' es un incisivo y divertido retrato de los emporios familiares
Críticas

'Succession' es un incisivo y divertido retrato de los emporios familiares

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Nota de Espinof

Nada ejemplifica mejor lo de "problemas del primer mundo" que un drama de gente rica y poderosa. Son obras que hay que saber hacer muy bien para lograr que los que estamos en lo más bajo de la cadena trófica conectemos con sus personajes y dramas, valga la redundancia. Y aquí siempre hay trucos que se ejecutan sabiamente en 'Succession'.

'Succession' es la nueva serie que acaba de estrenar HBO (y ya está disponible en España). Un drama familiar que sigue a los Roy, dueños de un gran emporio mediático manejado con mano de hierro por Logan Roy (Brian Cox).

El primer episodio se encarga de presentarnos la situación: el foco se centra en Kendall (Jeremy Strong), quien ya se ve a punto de heredar el imperio una vez se retire su padre e intenta no cometer ningún error en sus tratos. Sin embargo su padre empieza a mostrarse reticente al retiro.

Por desgracia (o fortuna) Logan sufrirá un ataque y se verá hospitalizado, lo que iniciará una serie de movimientos por parte de sus hijos para ejecutar sus propios planes de la compañía familiar. Algo que se ve muy claramente en el segundo episodio, ambientado en su práctica totalidad en un hospital.

De hecho yo diría que si el primer episodio de 'Succession' os ha dejado tibios, esperad la semana que viene a esta segunda entrega, que es donde ya empezamos a ver el verdadero rostro de la serie.

Jesse Armstrong ('The thick of it', 'In the loop') firma un guion rodado por Adam McKay ('La gran apuesta', 'El reportero'). Ya estos nombres nos deberían dar la impresión de que no estamos tanto ante un intenso drama como ante una mirada un tanto cínica e incluso paródica de una familia que recuerda mucho a los Murdoch.

Succession

Armstrong, que es discípulo de Armando Iannucci ('La muerte de Stalin', 'Veep') y se nota, hace que veamos parte de la serie a través de Greg (Nicholas Braun) primo de los Roy, un chico algo perdedor que llega a la casa buscando una nueva oportunidad trabajando en los parques de atracciones de la corporación.

La magia de 'Succession' reside en que hace que te intereses por esta familia, e incluso te caen bien con sus tejemanejes y ardides maquiavélicos. Podríamos decir que en ciertos aspectos estamos ante un 'Arrested Development' en drama: son personajes lejanos, pero peculiares... y queremos verles todo el rato como si de un reality estuviésemos hablando.

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A eso ayuda, de hecho, el estilo "cámara en mano" que ejecuta McKay en los primeros episodios y que se queda en el resto de la temporada (servidor ha visto la mitad de esta primera temporada): estamos cerca de ellos, somos sus confidentes y les vamos conociendo poco a poco.

Esto, junto al tono ligero e incluso de cierta comicidad dota de una sensación de que no va a haber grandes retos ni conflictos vitales. Que no van a innovar en el género. Tanto es así que salvo algunos apuntes, no se profundiza demasiado en aspectos familiares/sentimentales de los protagonistas.

En definitiva, creo que 'Succession' acierta de pleno al crear este pequeño mundillo empresarial plasmando un divertido lienzo en el que se despieza el frágil engranaje de una empresa en la que está implicada la mayor parte de una familia. Una serie que es discreta y sutil pero que, sin aportar nada nuevo, se diferencia gracias al tono.

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