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'The Damned United', grandioso Michael Sheen como un Mourinho inglés

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Voy a darte un buen consejo, Brian Clough. No importa lo bueno que crees que eres, o lo inteligente, o lo elegante que sales en la tele, la realidad en el fútbol es ésta: el presidente es el jefe. Después van los directivos, después los secretarios, después los hinchas, luego los jugadores, y finalmente, el último de todo, en lo más bajo de la lista, va el que, en definitiva, no necesitamos para nada, el jodido entrenador.

(Sam Longson / Jim Broadbent)

Aprovechando que la semana pasada se emitió en televisión, casi dos años después de que pasara por nuestras carteleras sin hacer ruido, volví a ver ‘The Damned United’ (2009), el segundo trabajo para cine del inglés Tom Hooper, ahora un nombre relevante internacionalmente gracias al Oscar por la dirección de ‘El discurso del rey’ (‘The King´s Speech’). Además de la elegante y compasiva mirada de Hooper (un realizador curiosamente infravalorado a causa del mismo premio que le ha otorgado su actual fama), ambas películas comparten tono y una serie de rasgos, tanto visuales (el gran angular, los personajes encuadrados en las esquinas del plano…) como narrativos, pese a que parten de libretos firmados por guionistas diferentes y las historias giran en torno a dos personajes en apariencia tan distintos como un miembro de la realeza, paralizado frente a los micrófonos, y un entrenador de fútbol, que adora hablar en público.

Pero en el fondo, “Bertie” y “Cloughie” se parecen, o al menos, claro, en sus respectivos retratos cinematográficos, en los que se acentúa su orgullosa personalidad, que nos les trae más que problemas, y la incapacidad para superar por sí solos el mayor obstáculo al que se enfrentarán en sus vidas, la barrera que les impide avanzar y que los hunde en la soledad y la impotencia. Al igual que el monarca tartamudo necesitaba al excéntrico logopeda para encontrar su voz, superar su flaqueza, y liderar a su país en un momento histórico crucial, el “manager” caracterizado (curiosamente) por su incontinencia verbal se ve incapaz de manejar al mejor equipo de la liga inglesa a pesar de su brillante trayectoria, de relacionarse con su entorno de una manera fructífera, sin el apoyo de su leal socio, su mejor amigo, la persona que filtraba sus defectos y potenciaba sus virtudes, con quien se complementaba y ofrecía su mejor versión. A diferencia de muchas películas que tratan la superación personal, centrándose en la genialidad de los individuos, ‘The Damned United’ y ‘El discurso del rey’ hablan de cómo podemos ser mejores si compartimos nuestra vida y nos dejamos ayudar.

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‘The Damned United’ parte de una novela basada en hechos reales escrita por David Peace (‘The Damned Utd’, 2006), adaptada a guion por Peter Morgan (suyos son los guiones de ‘The Queen’ y ‘Frost contra Nixon’, entre otras), supongo que el responsable del aroma “shakesperiano” que impregna la historia. Una historia que arranca en 1974, con la llegada de Brian Clough al Leeds United, en ese momento el mejor club de la liga inglesa, después de que Don Revie abandonara el puesto para entrenar a la selección nacional; pero pronto se divide la acción en dos líneas temporales, llevando al espectador a 1968, cuando Clough y su ayudante Peter Taylor estaban al frente del Derby County, un modesto equipo que intentaba salir del fondo de la segunda división. A través de una eficaz estructura salpicada de flashbacks, llegaremos a entender a Clough y las circunstancias que le han llevado al Leeds, por qué resulta tan polémico su fichaje, de dónde proviene su amarga rivalidad con Revie, y cómo se queda solo, derrotado, cuando en apariencia ha llegado a la meta que tanto ansiaba.

Normalmente, en las películas centradas en entrenadores, líderes o profesionales que trabajan con grupos (como un maestro), nos encontramos con una historia esquemática que arranca con alguien que no parece encajar en el puesto, y que tiene por delante una misión prácticamente imposible, debiendo lidiar con gente problemática, que no dan lo que se espera de ellos o que no desean trabajar con el recién llegado; conforme avanza la trama, el protagonista se va ganando al grupo, y éste empieza a funcionar, luego hay una crisis importante, que se supera, y al final resulta que se cumple el objetivo (o al menos uno igualmente válido), entre aplausos, risas y vítores. ‘The Damned United’ va prácticamente en el sentido contrario. Cuando la junta directiva del Leeds confía en Clough, nada más empezar la película, éste ya se encuentra en la cima, ha logrado su objetivo, por fin cuenta con la mejor plantilla de Inglaterra, y va convertirla en la mejor de Europa (y por tanto, del mundo). Clough tardó años en cumplir ese sueño, pero solo necesitó 44 días para hundirlo. Cómo se produce eso, cómo el triunfador se convierte en un perdedor, es uno de los puntos de interés de la película.

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Pero el más importante, o al menos lo que a mí más me entusiasma, es la interpretación de Michael Sheen. Todo el reparto está estupendo, queda demostrado que Hooper entiende y sabe sacar provecho a sus actores, pero es que Sheen está pletórico, es una gozada ver su transformación, la película valdría la pena solamente por eso. Su Brian Clough (más explosivo que el auténtico) es una especie de villano involuntario, un hombre carismático que se deja arrastrar por la ambición y la rivalidad hasta convertirse en una sombra de sí mismo, cuyas aptitudes como entrenador (era un gran motivador, se refleja en la escena del vestuario, en la que parece que se dirige a un grupo de gladiadores) quedan empeñadas por su comportamiento arrogante, inflexible y egoísta, así como por su necesidad de atacar y ridiculizar públicamente a todos los que se oponen a él o le causan problemas, convencido de que su (distorsionada) visión del mundo y su manera de hacer las cosas es la única válida. Me parece algo injusto que el inmejorable trabajo de Sheen no diese tanto que hablar ni tuviese tanta repercusión como el de Colin Firth encarnando a Jorge VI, pero supongo que la realeza interesa a más público que el fútbol.

Y eso que apenas hay fútbol en la película, quien crea que va a ver partidos simulados por actores se llevará un chasco. ‘The Damned United’ muestra episodios de la vida del entrenador dentro y fuera del campo, pero se centra en su personalidad y en cómo su relación con los que le rodean afecta a su vida y su trabajo, al rendimiento del equipo. Dicho esto, a lo largo de la película, Hooper intercala escenas de partidos reales con otras donde se recrean algunos momentos puntuales, tan bien que a veces no se distinguen a los futbolistas de los actores. Se ha cuidado mucho el aspecto de la película, la fotografía, la ambientación, el vestuario, el aspecto de los protagonistas… llega a parecer que se rodó efectivamente entre los años 60 y 70. También destacaría el uso de la música (el “score” lo firma Rob Lane) y de la luz para transmitir sensaciones (esos barrotes imaginarios cuando se reúnen los directivos y los jugadores del Leeds). Y como puntos flacos, pasar por alto la labor del entrenador en lo que se refiere al juego del equipo, pareciendo que todo se limita a pelear por el balón y meter goles, pisar el freno cuando el relato se dramatiza (no se toca el alcoholismo de Clough), y quizá se podría haber aprovechado más la relación con los jugadores, a los que no se acerca mucho el guion.

3,5

Otra crítica en Blogdecine:

‘The Dammed United’, portentoso retrato de la soledad del entrenador

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