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'The Guardian', Top Gun + Oficial y Caballero

'The Guardian', Top Gun + Oficial y Caballero
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Lo cierto es que viendo 'The Guardian' que se estrena el próximo viernes entre nosotros, vienen a la cabeza un montón de títulos aparte de los mencionados en el titular de este post, pero son 'Top Gun' y 'Oficial y Caballero' las dos películas más referenciadas, por no decir plagiadas, en la nueva película del director de 'El Fugitivo', un señor llamado Andrew Davis. Claro que si lo único que haces en una película es referenciar todo el rato a dos absolutos bodrios como los films de Tony Scott o Taylor Hackford, pues evidentemente el resultado no va a ser ninguna obra maestra, ni siquiera una buena película, a no ser, claro está, que seas un genio. Pero ya os he dicho que el firmante de esta película es Andrew Davis, alguien a quien lo de genio le queda muy grande.

Pero como os decía, podeis pensar en un montón de películas más aparte de esas dos. En su argumento sólo tiene que haber un actor veterano, otro joven, el primero le enseña cosas al segundo, el segundo se enfada porque quiere ser mejor que el primero, el primero le enseña más cosas al segundo, el primero necesitará ayuda del segundo, y el segundo además de conseguir a la mujer de sus sueños, sentirá un profundo respeto y admiración por el primero. ¿Cuántas películas tienen este consabido esquema? Un, dos, tres, responda otra vez. Aquí el consabido esquema se concreta en un guardacostas que un día pierde a todo su equipo en uns misión arriesgada. Totalmente abatido, decide aceptar un trabajo de instructor en una academia a la que van a trabajar todos los chulitos que se creen la leche. Uno de ellos tendrá una relación especial con nuestro instructor al que se enfrentará más de una vez, porque el jovencito chulito sólo piensa en batir récords. De ahí y hasta el final de la película pasan más cosas, pero seguro que las adivinais todas. Incluso una de sus escenas finales, la cual fue adivinada por un amigo que me acompañaba en la proyección una hora y cuarto antes de que el film terminara. Imaginaos lo previsible que puede llegar a ser esta película.

En una película de estas características uno podría esperarse que las escenas espectaculares fueran de primera y así tendríamos algo con lo que entretenernos, pero no es así. Dichas escenas, llenas de efectos sonoros, olas de metros y metros de altura, y barcos que no se están quietos, están demasiado alargadas y resueltas sin ningún sentido de la emoción. Además, también saben a ya vistas, cosa que no debería importar demasiado si estuvieran realizadas con un mínimo de soltura. Además, en la parte final, que se supone la más espectacular por tratarse del clímax del film, la ridiculez llega a niveles vergonzosos. Atención a lo que le pasa al capitán de un pequeño barco pesquero del que hay que rescatar a sus tripulantes. Os aseguro que parece propio de una película tipo 'Aterriza como Puedas' o 'Scary Movie'. Asi que nos toca sufrir por partida doble, tanto por las escenas de supuesta "acción" como las íntimas, por llamarlas de algún modo, donde todo se resume a pruebas de resistencia y a diálogos absurdos sobre el deber de un guardacostas, sobre qué hago yo aquí, sobre por qué me exiges tanto, sobre por qué eres más guapo que yo si yo soy más joven, etc, etc.

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Lo único que podría salvarse en ese aspecto es cierta conversación mantenida por dos peronajes en un bar, y que hablan sobre la vejez. Tal vez un poco trivial, pero efectiva, ya que en este film no necesita profundizarse sobre ciertos sentimientos. Esa escena es un pequeño atisbo de buen hacer en un film que hace aguas por todos los lados. Incluso tiene partes incomprensibles, no porque no se entiendan en la trama, sino por que resulta ilógico que lo metan en el argumento. Me refiero a la parte, minúscula parte, en la que todo el tema de salvar vidas es tratado con un trascendentalismo absurdo en el que hay lugar incluso para las leyendas. Solo queda muy bonito, pero en la película queda totalmente ridículo.

Respecto a sus dos estrellas principales, pues qué quereis que os diga. Kevin Costner es un actor que hace como los vinos, con el tiempo mejoran, pero muy poco a muy poco. Ésta no es ni de lejos una de sus mejores interpretaciones, aunque se pasea por la película con una seguridad sólo propia de los actores maduros. A su lado, Ashton Kutcher, alguien que todavía no es actor y al paso que va no lo será nunca. La composición de su personaje es totalmente inverosímil, y esto ya es el colmo, ya que no se trata de ningún personaje profundo, por mucho que Kutcher lo intente demostrar en dos escenas en las que tiene que soltar la lagrimita para que veamos que puede ser un actor. Uno de mis lectores y clientes en mi negocio particular (un saludo para Luismi) no se cansa de decirme que este actor le cae bien por ser parte del reparto de una serie de televisión que dice él que está muy bien. Bueno, puede ser, yo no he visto ningún episodio de dicha serie y no creo que lo haga. Kutcher hasta ahora sólo me ha desmotrado tener una inteligencia suprema al lograr llevarse al catre a Demi Moore. Bueno, o al revés.

En fin, dos horas y cuarto de película muy malas y que no proporcionan el obligado entretenimiento que ya debemos exigir a estas alturas. La película no ha sido un éxito en USA. Supongo que por aquí funcionará un poco mejor, y después de dos meses en cartelera, desaparecerá de ella sin dejar rastro para perderse en el olvido de todos. Se lo merece. Ahora sí ya podemos decir que a Andrew Davis 'El Fugitivo' se la hizo alguien.

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