Arthur Penn nos ha dejado

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Arthur Penn falleció el día de ayer en su casa de Manhattan a la edad de 88 años por causas que aún no han trascendido. Hace algunos años Penn visitó mi ciudad para dar una conferencia, y entre otros temas acusó muy severamente a la industria hollywoodiense de pensar única y exclusivamente en la explotación del formato DVD para sacar beneficios de los films que allí se hacen. Una de las últimas perlas salidas de la boca de un director que fue uno de los máximos revolucionarios en la propia industria cuando en 1967 sorprendió al mundo entero con su excelente 'Bonnie & Clyde', en la que se hacía un descarnado uso del sexo y la violencia.

Antes de eso Penn se formó en la televisión, dando el salto el mundo del cine con el western —para mí, una obra maestra— 'El zurdo' ('The Left Handed Gun', 1958), uno de los primeros papeles importantes de Paul Newman. Su siguiente trabajo sería la popular 'El milagro de Anna Sullivan' ('The Miracle Worker', 1962), que se alzó con sendos Oscars para sus dos actrices centrales, Anne Bancroft y Patty Duke, y le reportó la primera nominación como director a Penn. Conseguiría otras dos por 'Bonnie & Clyde' y 'El restaurante de Alicia' ('Alice´s Restaurant', 1969), quedándose sin premio en las tres ocasiones.

Dos de sus films más famosos serían la estupenda 'La jauría humana' ('The Chase', 1966), en la que Penn se adentraría en lo peor del ser humano cuando éste se deja llevar por sus bajos instintos; y 'Pequeño gran hombre' ('Little Big Man', 1970), curioso western reflexivo con Dustin Hoffman a la cabeza de un reparto en el que sobresalía el carismático Chief Dan George, que años más tarde destacaría en otro western, 'El fuera de la ley' ('The Outlaw Josey Wales', Clint Eastwood, 1976).

Director con grandes películas en su haber, y también con tropiezos —'Missouri' ('The Missouri Breaks', 1976) siempre me pareció un aburrimiento insuperable—, a veces no podía evitar influencias del mundo que le vio nacer, la televisión. Un servidor tiene especial predilección por 'La noche se mueve' ('Night Moves', 1975), una de las mejores películas de la década de los 70, un film noir decadente y bello con Gene Hackman —uno de los actores fetiche de Penn— buscando a una jovencísima Melanie Griffith. En la década de los 80 —tan odiada como amada— Penn nos regaló otro thriller que sin llegar a la calidad de sus mejores títulos superaba con creces el cine coetáneo, 'Target, agente doble en Berlín' ('Target', 1985) con Hackman de nuevo, y Matt Dillon dándole la réplica.

También fue director de teatro, y entre sus trabajos fuera del mundo del cine destaca el haber sido consejero de John F. Kennedy cuando éste se enfrentó en debates televisados a Richard Nixon, aconsejando a JFK el mirar fijamente a la cámara y dar respuestas breves y concisas.

Hay que hacerle un homenaje al señor Penn, pero si hoy mismo tuviéramos que ponernos a ver una de sus películas tendríamos muy difícil la elección de un título.

Hasta siempre Arthur. Por cierto, menuda semana llevamos.

Vía | The New York Times

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