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"Me sentí castrado". La apasionante historia de ascenso y caída de Josh Trank, director de 'Chronicle', '4 Fantásticos' y 'Capone'
Directores y guionistas

"Me sentí castrado". La apasionante historia de ascenso y caída de Josh Trank, director de 'Chronicle', '4 Fantásticos' y 'Capone'

En poco más de una década, el director y guionista Josh Trank se ha convertido por méritos propios en una de las figuras más apasionantes y controvertidas de la industria cinematográfica norteamericana; todo ello gracias a un ascenso meteórico que culminó en la reivindicable 'Chronicle', y a la maraña de controversias surgidas de esa grotesca debacle titulada '4 Fantásticos'.

Con 'Fonzo' —'Capone'—, su tercer largometraje, en el que Tom Hardy se pone en la piel del mítico criminal entrado en años y atormentado por su pasado, a punto de ver la luz, Trank se ha abierto en una fascinante entrevista concedida al medio Polygon. En ella, además de repasar su tormentosa carrera, el cineasta entra al fin en detalle sobre los entresijos que condujeron al desastre su aproximación a la cuadrilla de superhéroes marvelita.

Atentos, porque lo que viene a continuación no tiene desperdicio. Trank en estado puro.

El éxito

Josh Trank

Como muchos cineastas de su generación, Trank, nacido en 1984, comenzó a alimentar su amor por el cine a golpe de alquiler en su videoclub de cabecera para, poco después de graduarse en el instituto, marcarse un objetivo claro y conciso: quería meterse de lleno en la industria cinematográfica para batir el récord del mismísimo Steven Spielberg.

"Quería ir a convertir mis sueños en realidad. Así que hice un acuerdo con mis padres de que si no hacía mi primera película cuando tuviese 27 años, abandonaría. Y la razón por la que elegí 27 es porque es la edad a la que Spielberg empezó a trabajar en 'Tiburón'. Sentía que si no podía conseguirlo a esa edad, después estaría muy deprimido o algo y pasaría a otra cosa".

Después de pasar dos semestres y medio en el Instituto Brooks de Fotografía, Trank comenzó a escribir guiones, y a enlazar diferentes trabajos junto a algunos contactos como el productor de 'Arrested Development' Jim Valley, el éxito llamó a la puerta del bueno de Josh del modo más inesperado. Fue gracias al vídeo viral 'Stabbing at Leia's 22nd Birthday', que rodó en el apartamento de un amigo con 100 dólares y después de aprender a hacer un sable de luz en After Effects.

El cortometraje, casi un gérmen de la locura found footage de 'Chronicle', no funcionó demasiado bien durante sus primeras horas; pero un amigo de Trank habitual de los subforos de 4chan terminó obrando el milagro.

"A día de hoy, nada ha sido tan surrealista como la sensación de despertarme a la mañana siguiente y tener 100 emails en mi bandeja de entrada. Había acumulado 300,000 visitas. Se había hecho viral. Estaba en la portada de Yahoo. Fue una puta locura".

Entre los remitentes del aluvión de correos electrónicos recibidos figuraban representantes de compañías de la talla de Warner Bros., Paramount Pictures o MTV, quienes preguntaban al joven realizador si estaba asentado en Los Angeles. Poco después, a la edad de 22 años, Josh Trank tuvo su primera reunión profesional y firmó un contrato con Spike TV para escribir, montar y dirigir cinco episodios de 'The Kill Point', una serie con John Leguizamo y Donnie Wahlberg.

The kill point

Después de 'The Kill Point', Trank se buscó la vida como montador en proyectos como 'Big Fan' —el debut del guionista de 'El luchador' Robert Siegel—, un documental de HBO e, incluso, reels de directores de fotografía. Fue entonces, con Trank en Los Ángeles y con el calendario sumando días hacia su 27 cumpleaños, cuando 'Chronicle' empezó a tomar forma, según cuenta el guionista Jeremy Slater.

"Josh se acababa de mudar a la ciudad, y yo era la única persona que conocía aquí en Los Angeles. Estábamos desarrollando uno de mis guiones que, finalmente, no llegó a ninguna parte, pero sobre todo pasando el rato, fumando un montón de hierba y jugando a videojuegos. 'Chronicle' salió de alguna de esas noches borrosas".

Tras lograr solventar aproximadamente el 70% del guión de 'Chronicle', Slater siguió el consejo de sus agentes y optó por abandonar el proyecto. Trank, que nunca había logrado finalizar la escritura de un libreto de largometraje, estaba más inseguro que nunca.

"Cuando estás escribiendo una película que vas a hacer, por muy personal que sea, aún tienes que ser un poco objetivo. No creo que fuese lo suficientemente maduro como para serlo en ese momento".
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La solución a este nuevo problema fue iniciar una búsqueda de apoyos externos que le condujo directamente hasta Max Landis, hijo del célebre John Landis.

"Empecé a buscar en Facebook nombres de alguien en Los Angeles que conociese, y que me dijese que lo que estaba haciendo apestaba. Pensé, 'Oh, este tío me va a dar caña y va a ser duro con lo que he hecho".

Dicho y hecho. Trank y Landis se reunieron y, lo que en un principio iba a ser un simple intercambio de impresiones se convirtió en una sesión de escritura. El dúo solventó varios problemas relacionados con el segundo acto de la historia y, pocos días después de su encuentro, Max Landis llamó a Trank para comunicarle que había hecho un pitch del proyecto a unos productores que pedían un guión completo.

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El comprensible enfado de Trank terminó derivando a una colaboración que dio sus frutos: tres semanas más tarde, Landis había terminado una versión del guión de 'Chronicle' que se envió a varios grandes estudios. Pese a la reticencia de 20th Century Fox a los proyectos de bajo presupuesto, el liberto les pareció lo suficientemente bueno como para dar luz verde al la producción en enero de 2011.

A Trank le quedaban pocas semanas para cumplir los 27. Había destronado a Spielberg.

El desencanto

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'Chronicle' fue un éxito rotundo. Estuvo a punto de doblar su presupuesto de 12 millones de dólares durante su fin de semana de estreno en Estados Unidos y atrajo las miradas de medio mundo, pero Josh Trank no supo digerirlo. Ni los encuentros con Tom Cruise ni las conversaciones instructivas con Robert Rodríguez dieron sus frutos. Según dice, "todo lo que sentía era rabia", aunque las cosas han cambiado.

"No sentía ninguna felicidad con aquello. Nunca supe cómo aceptar la felicidad. Pero estaba reuniéndome con Margot Robbie, Emma Stone y Amber Heard. Siempre he tenido la sensación de que, en cualquier cosa que haya hecho en cualquier etapa de mi vida después de los 18 años, he estado en el infierno, pero me estoy alejando de eso. Siempre estoy en un camino, arrastrándome hacia la luz".

Su rentable debut superheróico le llevó a probar suerte con otros proyectos que le comenzaron a revelar la verdadera cara de las grandes producciones de Hollywood. Uno de estos momentos fue de la mano del pitch que hizo a Sony de un largometraje para adultos de 'Venom', influenciado fuertemente por 'La máscara'. Según cuenta Trank, el productor Matt Tolmach, responsable de 'The Amazing Spider-Man' lo odió.

"No me gustó como me trató Matt Tolmach en aquella situación, porque parecía muy autoritario. Bueno, si no te gusta lo que estoy haciendo, me estás diciendo que tengo que hacer algo similar a lo que tú quieres y me lo vas a decir de este modo, lo siento, pero tengo otras cosas que hacer".

Bajo este panorama de desencanto, casi antesala de lo que iba a suceder a continuación, Trank dio con sus huesos en su siguiente proyecto: '4 Fantásticos'.

La odisea

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Después de las malas experiencias con los grandes estudios y de la mala recepción del éxito cosechado tras 'Chronicle', Trank se aproximó a la preproducción de '4 Fantásticos' con cautela, siendo su primera decisión contratar a Jeremy Slater como su guionista. La principal razón de esto radicaba en tres principales hechos: Slater estaba familiarizado con los cómics, conocía la historia de los personajes y sabía cómo trabajaba el realizador.

En la primavera de 2012, el dúo comenzó a trabajar a partir de una idea diametralmente opuesta a las ofrecidas por otros inicios de franquicia similares:

"El final de '4 Fantásticos' iba a preparar de manera muy orgánica la aventura, la diversión y la rareza. Porque, obviamente, la secuela sería 'Ok, ahora tenemos superpoderes para siempre, y es extraño y divertido y hay aventuras esperando en cada esquina'. Pero la primera película iba a ser, básicamente, la versión cinematográfica de cómo me veía a mí mismo por aquél entonces. La metáfora de estos personajes saliendo del infierno".
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Las discrepancias entre director y guionista no tardaron en aparecer. Trank tan sólo había visto unos cuantos episodios de la serie animada de 'Los 4 Fantásticos' de los años 90, mientras que Slater era un auténtico devoto tanto del material original, como del mundo del cómic en general. "La primera película de 'Los Vengadores' acababa de estrenarse, y yo no paraba de decir, '¡Esa debería ser nuestra plantilla, eso es lo que el público quiere ver!, Pero Josh odiaba cada puto segundo de ella", comenta el escritor.

Al final del día, Slater se dio cuenta de que Trank no tenía demasiado interés en el cómic, ni intención de ser fiel a la obra de Stan Lee y Jack Kirby: "No importaba si estaban luchando contra robots en Latveria, contra aliens en la Zona Negativa o contra topoides en downtown Manhattan. A Josh no le importaba una mierda". Aunque, para el realizador, todo era una cuestión de tono.

"Los retos de desarrollar '4 Fantásticos' tuvieron mucho que ver con el tono. Podías coger la mayoría de cosas 'comiqueras', en lo que a nombres, rostros, identidades y trasfondos se refiere, y sintetizarlas en un tono. Y el tono que le interesaba a Slater no era un tono con el que sintiese que tenía algo en común".
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Durante su periplo en '4 Fantásticos', Slater calcula que escribió, aproximadamente, 2.000 páginas de material y 18 versiones de guión, de las cuales, tan sólo dos llegaron al estudio. Si a esto le sumamos el hecho de que Trank, en una maniobra mediante la que pretendía hacerse con el mayor control posible, prohibió al guionista hablar con Fox sin estar él presente, es comprensible que Jeremy Slater abandonase la producción después de seis meses.

La vacante abrió las puertas a Simon Kinberg, guionista habitual de la franquicia X-Men, que llegó a '4 Fantásticos' con las fechas de rodaje y de estreno cada vez más próxima y con un libreto que no tenía tercer acto. Pero el desembarco de Kinberg en la adaptación marvelita no impidió que, para Trank, rodar un largometraje como este fuese un auténtico tormento, dándose cuenta de que haber amasado un triunfo con 27 años no significaba absolutamente nada.

La debacle

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'4 Fantásticos' se rodó durante un verano de 2014 en el que los rumores sobre la producción inundaron las redes, incluyendo presuntas broncas entre Trank y Miles Teller que casi llegan a las manos o al director aislándose del resto del equipo durante el rodaje. Pequeñas minucias en comparación al odio recibido en redes sociales tras la elección de Michael B. Jordan para dar vida a Johnny Storm, la Antorcha Humana.

"En el mundo en que crecí, una Los Angeles racialmente intensa, en la que estábamos acostumbrados a ver superhéroes blancos, algunos de mis amigos negros deberían haber visto un superhéroe negro [...] así que sentí que, mientras estuviese en una posición de poder, podría cambiar el sistema un poco".
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Ese "cambio en el sistema" se tradujo en mensajes de odio y amenazas de muerte que terminaron con Trank durmiendo con una pistola del calibre 38 en la mesita de noche. "Estaba recibiendo amenazas en los foros de IMDB diciendo que iban a dispararme. Estaba jodidamente paranoico durante ese rodaje. Si alguien hubiese venido a mi casa, hubiese acabado con su puta vida".

El primer montaje de '4 Fantásticos' no fue, en absoluto, lo que esperaban los ejecutivos de Fox, ni en cuanto a tono, ni en cuanto a fan service; algo que dejó a Trank bastante satisfecho: "Ese era el objetivo". El largometraje no tenía final, lo cual obligó al estudio a dar forma a una set piece que sirviese de tercer acto improvisado en una serie de reshoots, y a contratar al montador Stephen Rivkin —'Avatar', 'Piratas del Caribe'—, que acabó haciéndose, prácticamente, con el asiento del director, seleccionando qué tomas eran válidas, y cuáles se desechaban.

Según Trank, Rivkin no elegía los planos adecuados:

"Desde mi punto de vista, hay algunos montadores que prefieren utilizar tomas poniendo el ritmo por encima de las interpretaciones. Así que dicen, 'Ha hecho esto más dinámico', o ' Ha salido de ahí más rápido'. Todo gira en torno a cierto tipo de ritmo que buscan... Puede que viese un par de planos que destacasen".
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En enero de 2015, Fox había gastado tres meses y varios millones de dólares en reescrituras y reshoots que se adaptasen a la visión que tenía Rivkin de un largometraje que ya no estaba bajo el control de Trank. En su lugar, la opinión de las redes sociales y los productores eran los que indicaban el camino que debía tomar '4 Fantásticos'.

"Realmente prestan atención a lo que la gente está diciendo en Twitter. Lo miran y dicen, 'Mierda, la gente se ha vuelto loca pensando que no será divertida. Así que necesitamos gastar diez millones para hacer una reescritura cómica'. [Estar en el set] era como ser castrado. Estás ahí de pie y, básicamente, estás viendo a los productores planificando las escenas cinco minutos antes de que llegues, y con los montadores contratados por el estudio decidiendo la serie de planos que darán forma a lo que sea que sucede y qué es lo que necesitan. Y después, porque saben que estás siendo amable, serán amables contigo diciendo, 'Bueno, ¿te parece bien?'. Puedes decir sí o no".

La luz al final del túnel

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Trank logró aguantar estoicamente el rodaje de '4 Fantásticos' y su campaña promocional, ofendiendo a sus colaboradores y perdiendo el apoyo de sus amigos en la industria tras calificar la película como "desafiante" en una entrevista con Los Angeles Times. La experiencia dejó al director deprimido, con problemas de insomnio y con la necesidad de terapia psicológica.

"Había sido expuesto a una versión permanente de la realidad en la que no tenía motivo para vivir porque no había nada que deseara. Ya no quería ser un gran cineasta. Era todo lo que siempre había querido. Ya no sabía ni quién era yo".

Pero tras replantearse las cosas, Josh Trank consiguió pasar página, tanto en lo personal —en 2016 se divorció de su esposa— como en lo profesional.

"Cuando me di cuenta de que podía empezar de nuevo, fue el primer momento en que, de repente, comencé a sentir algo de nuevo. Empezar de nuevo comenzó con escribir la primera página de 'Fonzo'".

Este 12 de mayo, 'Fonzo' —'Capone'— se estrena en VOD en territorio norteamericano. Con ella, Trank, además de haber visto una brillante luz al final del túnel, podría encontrar una más que merecida redención tras una intensa historia de ascenso y caída que bien merecería su propia película.

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