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'The Walking Dead', no es zombi todo lo que reluce

'The Walking Dead', no es zombi todo lo que reluce
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‘The Walking Dead’ ha sido una de las mejores series que ha visto la luz en 2010. Parto de esa premisa para analizar lo que ha supuesto esta primera temporada, que no ha pasado desapercibido en Estados Unidos y, para sorpresa de muchos, tampoco lo ha hecho en nuestro país. La Sexta arriesgó comprando sus derechos de emisión y el resultado no ha podido ser más positivo. La cadena decidió emitirla el martes, uno de los días en el que no existían apuestas fuertes y, aunque al final sus primeros episodios se enfrentaron con el último episodio de la primera temporada de ‘Hispania’, ‘The Walking Dead‘ se convirtió en el mejor estreno que ha tenido La Sexta en toda su historia.

La cadena sólo ha necesitado tres semanas para emitir la serie, programando dos capítulos nuevos cada semana por lo que, si ya de por sí la primera temporada de ‘The Walking Dead’ cuenta con pocos episodios, esta forma de emitirla ha hecho que pase por nuestro país en un abrir y cerrar de ojos. Ahora sólo nos queda la larga y en ocasiones amarga espera. Al menos contamos con la alegría de una segunda temporada confirmada en la que ya se está trabajando y que, según han anunciado, contará con el doble de capítulos.

Pero no a todos les ha gustado ‘The Walking Dead’. No hay más que investigar por internet para conocer que para algunos la serie tiene un ritmo demasiado lento y cuentan con unos protagonistas que no conectan con el espectador. Yo no estoy de acuerdo con ninguna de estas críticas. Donde algunos ven lentitud yo veo una trama contada sin prisas, pisando sobre seguro y haciendo que el espectador asimile la situación en la que se encuentran los personajes y consiga que se meta de lleno en la historia.

Una historia de zombis pero sin zombis

Nadie puede negar que los zombis son el motor de ‘The Walking Dead’. Son ellos los que han provocado la situación apocalíptica en la que viven los personajes y son el mal al que hay que enfrentarse a toda costa. Pero en la primera temporada de la serie hay ocasiones en las que los muertos vivientes han brillado por su ausencia y nos hemos encontrado capítulos enteros en los que casi no han aparecido. Esto se ha podido apreciar menos en España gracias a los dobles capítulos que ha emitido La Sexta, pero este hecho nos hace pensar que quizá no se trata de una ficción sobre zombis. O al menos sólo de zombis.

Los muertos vivientes son la excusa perfecta para poner a una serie de personajes al frente de una situación límite. Y, realmente, de eso trata la serie. Laurie Holden (Andrea) ya lo comentó en la entrevista que concedió a ¡Vaya tele! hace unos meses y yo no podría estar más de acuerdo con ella. Para Laurie ‘The Walking Dead’ es una serie sobre un grupo de personas que tienen que hacer frente a una situación extrema.

A lo largo de sus seis primeros capítulos hemos visto la búsqueda que Rick Grimes ha llevado a cabo para encontrar a su familia y como, una vez con ella, ha luchado por sobrevivir. Sí que fue demasiado casual la facilidad con la que Rick se encontró con las personas que convivían con su mujer y su hijo, facilitando un reencuentro que bien nos lo podríamos haber esperado para el final de temporada (o de la serie). Pero más allá de los tópicos, ‘The Walking Dead’ ha apostado por mostrar la evolución de un grupo de personas en su conjunto, algo que enriquece aún más a la serie.

Quizá sea este último motivo el que hace que ‘The Walking Dead’ me recuerde a veces a ‘Perdidos’. Al fin y al cabo, los sentimientos de soledad, de unión ante la diversidad o de incertidumbre ante lo desconocido son los mismos. A medida que ‘The Walking Dead’ ha avanzado me recordaba a la frase que Jack pronunciaba en uno de sus míticos discursos frente al resto de losties. “Vivir juntos o morir solos”, les decía. Esto destacó como la principal idea que motivaba a los personajes de ‘Perdidos’ para continuar hacia delante. Y de eso también habla ‘The Walking Dead’. De la lucha conjunta por sobrevivir, ya que si no nos unimos para hacer frente a la diversidad no existe otra salida que la muerte.

Explotando el miedo y la incertidumbre

‘The Walking Dead’ sería una serie fácil si sus protagonistas estuvieran constantemente viviendo situaciones al límite en las que los zombis estuviesen a punto de acabar con la vida de los protagonistas. Tendría más acción sí, pero creo que tarde o temprano nos llegaríamos a aburrir de ver lo mismo una y otra vez. En vez de eso el espectador experimenta un conjunto de sensaciones. Intriga, expectación, incertidumbre y miedo, mucho miedo. Pero lo que da miedo de esta serie no son los sustos que dan los zombis cuando aparecen por sorpresa, que también se agradece de vez en cuando.

Gracias a la ausencia de los muertos vivientes el espectador queda expectante ante el hecho de que en cualquier momento puedan aparecer, aunque al final no sea así. El miedo está ahí, presente al doblar cualquier esquina, pero los creadores de la serie no siempre juegan con el susto previsible. Y es precisamente gracias a este hecho por lo que los sobresaltos son mayores cuando se dan, como ocurrió al final del cuarto episodio en el que un grupo de zombis atacó por sorpresa el campamento de los supervivientes.

Hay otro aspecto que se da en ‘The Walking Dead’ que se añade a los motivos por los que esta primera temporada me ha gustado bastante. Las decisiones de los protagonistas, no siempre fáciles de tomar, hace que el espectador reflexione sobre cómo actuaría él en esos casos. Y es que los personajes han tenido que abandonar a varios de los suyos y han tenido que afrontar que algunos seres queridos se hayan infectado. En el último capítulo de la temporada, los protagonistas se enfrentaron a una última decisión, ¿qué hacer cuando ya no hay esperanzas? ¿Morir o continuar luchando?

Interrogantes a la espera de respuesta

‘The Walking Dead’ terminó dejando sin contestar algunas preguntas que, aunque su respuesta no es indispensable para el desarrollo de la serie, nos ha dejado con la intriga. Por ejemplo, no sabemos qué ha sido de Merle, aquel personaje que quedó esposado en la azotea y que escapó cortándose una mano. Ni tampoco sabemos si Morgan y su hijo (las primeras personas que ayudaron a Rick) han conseguido sobrevivir. Son preguntas que si no quedan contestadas se añadirán a la incertidumbre que rodea la serie. Pero parece que algo más importante fue lo que le dijo el doctor Jenner a Rick antes de que los supervivientes se marcharan del laboratorio que estaba a punto de explotar. Tendremos que esperar a la segunda temporada para conocer si ese hecho influenciará en la estrategia de los protagonistas para sobrevivir.

Soy de las personas que no sabían de la existencia del cómic de ‘The Walking Dead’ antes del estreno de la serie pero que han descubierto

en esta ficción una joya del entretenimiento televisivo a tener en cuenta próximamente. Sólo espero que la remodelación de guionistas que se va a hacer de cara a la segunda temporada no influya en la calidad de la serie, ni que se caiga en el error de convertirla en un producto más comercial donde no se arriesgue como hasta ahora. Con tan sólo seis capítulos, ‘The Walking Dead’ ha demostrado que una serie centrada en muertos puede estar muy viva.

En ¡Vaya tele! | ‘The Walking Dead’, éxito de audiencia en La Sexta

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