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Seminci 08: 'Los Reyes Magos'

Seminci 08: 'Los Reyes Magos'
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Hay quien piensa que irse de copas con unos amigos puede ayudar a solucionar los problemas, a vislumbrarlos con perspectiva y a analizarlos con criterio. Los amigos te dicen aquello que nadie más puede decirte, te critican de forma constructiva y te espabilan a base de ataques verbales.

Eso es lo que propone la última película del finés Mika Käurismaki, hermano del también director Aki, un director que me encanta a partir de otra película que hace un tiempo se presentó también en la Seminci: 'El hombre sin pasado'. La película arranca presentándonos a tres perdedores por excelencia. Es nochebuena, y el día para los protagonistas dista mucho de ser una velada memorable. Uno de ellos descubre que el futuro hijo de su mujer es de otro hombre. El otro tiene un cáncer terminal (otra enfermedad más, la tercera en lo que llevo de festival, Dios santo), lucha por ver a su hijo y planea suicidarse con un veneno. El último, actor reputado, se fue a París a trabajar y abandonó a su mujer y a su hijo. Cuando vuelve a Finlandia su ex-mujer se ha suicidado y su hijo le odia porque le culpa de ello.

En fin, que con este prometedor arranque, y digo prometedor porque tiene cierto ritmo y pulso narrativo, los tres protagonistas, amigos de la adolescencia, se encuentran casualmente y, como ninguno tiene planes para nochebuena, buscan un bar donde reunirse y contarse sus desavenencias.

Es en este momento cuando más se arriesga Kaurismaki, proponiendo una historia exclusivamente basada en los diálogos y exigiendo improvisación y máxima naturalidad a sus tres actores. Los protagonistas hablan, hablan y hablan. Sus momentos más audaces consisten en que, cuando uno de ellos se ausenta, los otros dos aprovechan para criticarle o dudar de lo que está diciendo. Se engañan a sí mismos. Todo el tiempo hablan de ser honestos y decirse verdades a la cara, cuando saben perfectamente que se están ocultando cosas. Desvían las conversaciones hacia su interés, achacan cosas a los demás pero rehuyen hablar de sus miserias propias. Es un cine de diálogos, que en manos de buenos directores y buenos guionistas ha dado resultados deslumbrantes.

El problema en 'Los Reyes Magos' es que, a pesar de la naturalidad con que se desarrollan las conversaciones, éstas no tienen mucho interés, y dan unos rodeos poco creíbles y agotadores, hasta llegar a una verdad reveladora: este film no cuenta absolutamente nada, es un ejercicio preocupantemente vacío que se desmorona a ojos vista. Los actores hacen lo que pueden por mantener la atención, pero el contenido nunca convence. Además, se añaden unos números musicales (los protagonistas acaban en un karaoke) que nada aportan, en su intento de definición de los personajes, y que reafirman esa teoría de que esta película es una trama simplona alargada hasta la saciedad. Para colmo, una misteriosa mujer que entra en el mismo local, protagoniza unas escenas muy chocantes que ponen a prueba nuestra paciencia.

'Los Reyes Magos' es una película muy floja, que resulta aburrida y en algunos momentos hasta molesta por su condición de film vacío e inconsistente, demasiado extraño en ocasiones y en otras demasiado convencional y predecible. Desaconsejable opción para la Seminci, y probablemente la peor de lo que llevo de festival.

Reacción del público: silencio de indiferencia.

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