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Reflexiones sobre la piratería

Reflexiones sobre la piratería
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Puede que sigamos metiendo carga de economía al asunto, pero entiendo, dado como están yendo los comentarios de la entrada del dilema del prisionero, que merece la pena reflexionar sobre ello. Voy a partir de una premisa: dado que vivimos en una sociedad en libre mercado (algunos lo llaman democracia), y en competencia perfecta (todo el mundo tiene acceso a toda la información), situación en donde la oferta y la demanda cuadrarán siempre de la mejor manera.

Digo esto porque lo mismo la industria del cine debería aprender lo bien que funciona el propio top manta, sobre todo en la gestión logística de los productos ofertados. No sólo tienen para sus clientes lo que saben que buscan, sino que les escuchan y tratan de cuidar lo mejor posible, entregándoles aquellas películas que en el momento no disponen, pero que en breve tiempo sí tendrán, con la posibilidad de devolución sin problemas. La industria del cine no hace eso, y no entramos en el punto de devolución, si una película te aburre y consideras que te han engañado por la publicidad, no tienes derecho a la devolución, a lo sumo a salirte del cine y emplear de una mejor manera el tiempo que malgastarías dentro de la sala. En ese punto, la gente justifica hacer ciertas cosas y ver las películas de formas alternativa a la tradicional. Esa situación en cualquier otro sector no se realiza, y quizás sea porque el trato al cliente es diferente.

Con respecto al tema de las películas existentes en el top manta, debemos considerar que en la mayoría de los casos nos encontramos con versiones de estrenos en el extranjero, pero con la copia del audio español. En ese sentido, estamos ante un problema del que se quejan muchos espectadores: el retraso de los estrenos en España. Si se siguen escalonando los estrenos mundiales según el país, es normal que cuando esas películas lleguen a nuestra cartelera, la misma tenga dificultades para cumplir las expectativas marcadas y que algunos no puedan aguantar la espera. No busco justificación, pero se debe dejar que la demanda decida cómo consumir la oferta, sino estaríamos ante el mismo oligopolio de toda la vida.

¿Y qué pasa con los videoclubes?, se preguntaba un lector. La respuesta se encuentra en la bancarrota de los Blockbuster, y en que no han sabido evolucionar el negocio ante la demanda de sus usuarios. De nuevo la oferta y la demanda. El ejemplo más válido es el de Netflix, que escuchó las necesidades de los clientes, permitiendo tarifa plana y disponibilidad para ver las películas el tiempo que quieran. Los videoclubes no hicieron eso, y casi siempre había que pelear con el stock limitado de la tienda y con la disponibilidad de las películas. Además, había que añadirle el tiempo disponible para verlas, y las multas que implicaban los retrasos. ¿Qué sucedió? Que las descargas eliminaban todos esas dificultades, y el cliente veía cubierta su necesidad sin tener que salir de casa. Como se siguió pensando que la única opción era la competencia en vez de colaborar, los videoclubes fueron paulatinamente cerrando, o bien cambiaron su modelo de negocio, que es donde están ahora.

Por último, una cosa en la que me he fijado en las ruedas de prensa que hemos ido asistiendo a lo largo de estos meses, y en especial a los grandes estrenos. Me resulta extraño pensar en alguien de prensa llevándose una cámara o algún aparato para grabar la película o imágenes de la misma, más por el elevado riesgo de que te pillen y te expulsen, lo cual no compensa. Sin embargo, la seguridad establecida en algunos estrenos americanos sorprende, con personas andando por los pasillos verificando que nadie está haciendo algo ilegal, como si una copia de la misma no estuviese ya disponible en la red, que suele ocurrir. Es decir, toman precauciones externas, pero no internas, que es donde realmente tienen el problema.

Si miramos el caso español, en los pases de prensa, y entiendo que se hace por reducción de costes, todo ese entramado de seguridad no se ve, no hay gente vigilando, ni cacheos en la entrada, dando una imagen comparativa de despreocupación o de confianza en los espectadores que irán a las salas a verlas. Si luego se quejan que el cine español ve sus películas en los canales no recaudatorios, esa despreocupación o exceso de confianza no debería existir, o en su caso, no verían mal que sirviese para que la gente se acercara al cine a ver sus películas.

Esto que cuento al final, me llama la atención sobre manera, porque en el contraste podríamos ver una explicación. Al final, el libre mercado y la competencia perfecta, sirve simple y llanamente para que el mundo del cine se ponga las pilas de tal manera que dejen de entregar un producto consumista y vuelvan a tomar al público como un ser inteligente. Insisto en el tema de la colaboración. El cine de hoy ha dejado de ser arte o espectáculo para convertirse en marketing. Hasta tal punto, que incluso ciertos pases de prensa van desapareciendo, no vaya a ser que alguien explique al público, que están dando gato por liebre. Vuelvo a lo mismo, en vez de quejas, busquemos soluciones. No es tan difícil.

Foto: Daquella Manera

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