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Los críticos son necesarios

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El asunto es que si valoras el sentarte en una sala a oscuras con otras 750 personas a disfrutar de una experiencia emocional, no debes reventarla. Cuanta más gente cuchichee sobre la película, más se degrada la experiencia para el resto.

(David Fincher)

Imagino que muchos de vosotros, a una semana del estreno de ‘Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres’ (‘The Girl with the Dragon Tattoo’), leísteis la entrevista a David Fincher que se publicó ayer en El País con un titular muy provocador: “Los críticos no sirven de nada“.

Pero cuando uno empieza a leer el artículo (donde se llega a calificar a este cineasta de “Dios”...), se da cuenta enseguida que realmente lo que está diciendo Fincher es que los críticos no sirven de nada en Hollywood, en la industria del cine de entretenimiento norteamericano. Pero ese titular no sería tan llamativo (no estoy tirando ninguna piedra, yo también juego con los titulares) porque es algo que ya sabemos todos. ¿O es que alguien piensa que cuando Roland Emmerich prepara un largometraje repleto de desastres y explosiones está teniendo en cuenta lo que dirá la crítica? Si un autor tan venerado como Terrence Malick no piensa en los críticos cuando trabaja en sus películas, ¿por qué iban a hacerlo Michael Bay, McG, Brett Ratner, Marcus Nispel y todos los demás realizadores empleados en la industria del cine en Estados Unidos? Como mucho, imprimirán los comentarios en hojas de papel suave que usarán luego en el cuarto de baño.

Ahora bien, la matización que hago al titular de El País me parece importante porque considero que los críticos sí sirven de algo, en especial ahora que hay tanta oferta cinematográfica (demasiada, ¿no os parece?). Son útiles dando a conocer valiosos trabajos cinematográficos que, a diferencia de lo que suele ocurrir con los productos norteamericanos, no han podido contar con un dineral para publicidad (ni para lanzar miles de copias por todo el mundo), por lo que corren el riesgo de pasar desapercibidos para el público cuando llegan a las carteleras de los multicines o se distribuyen en el mercado doméstico. La opinión de los profesionales especializados en el séptimo arte (citadas en los carteles y las carátulas) puede evitar que eso ocurra.

Los festivales (todos, los lujosos y los modestos) cumplen una gran función como escaparate de talento, y en este sentido resulta fundamental el apoyo de los críticos allí acreditados, que con sus escritos llaman la atención sobre excelentes películas que de otra manera quedarían eclipsadas por la todopoderosa maquinaria de un Hollywood que domina el mercado de manera implacable (su desprecio por la crítica es comprensible, si no estás con ellos, estás contra ellos). Asimismo, a menudo los críticos rescatan del olvido títulos estimables estrenados hace décadas que no gozan del prestigio o la fama que merecen; como si fueran arqueólogos del séptimo arte.

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Dicho de otra manera, y en general, los críticos sirven para descubrir películas. Por supuesto, uno puede descubrirlas en foros, blogs o charlas con los amigos, pero corre el riesgo de perder mucho tiempo con obras de escaso valor que realmente merecían permanecer ocultas, o que no aportan nada cuando se podrían haber visto otras películas mucho más estimulantes o enriquecedoras. Por eso me parece aconsejable e inteligente contar con la opinión del experto, del crítico, y dejarse guiar por su criterio para seleccionar entre tantísimo cine, la mayoría mediocre. Porque, debemos asumirlo, cada vez tenemos menos tiempo y más películas que ver. Hay que elegir, y elegir bien.

Fincher, que se refiere a los críticos por la polémica sobre el embargo que rompió el periodista David Denby cuando habló antes de tiempo sobre la nueva ‘Millennium’ (para el que no lo sepa, es habitual en los pases de prensa firmar un acuerdo por el que te comprometes a no publicar tu valoración del film hasta la fecha que indique la distribuidora), dice que no le interesa la crítica en absoluto sino solo la opinión de las “cinco o seis personas cuyo criterio y gusto respeto“. Es un punto de vista muy razonable, yo también leo y pregunto a un pequeño grupo de apasionados al séptimo arte de los que me fío, como todos. Pero sin el trabajo de los críticos, y me refiero a esos que aman el cine y se toman en serio su labor (conscientes de la importancia que puede llegar a tener), me habría perdido grandes películas que solo encontré comentadas, citadas o analizadas en sus textos. Para mí, son necesarios. Ahora más que nunca.

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