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'Awkward': el enésimo drama de Jenna

'Awkward': el enésimo drama de Jenna
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¿En qué clase de jodido mundo apocalíptico vivimos
en el que Jenna Hamilton consigue llevar la voz cantante?

Sadie Saxton.

Jenna Hamilton es la nueva Courtney Cox. Me explico. Courtney Cox era la protagonista de 'Cougar Town'. Y digo era porque los guionistas tardaron bien poco en darse cuenta de que ella sólo era un grano del montón de arena (talento) que la rodeaba. Los secundarios dejaron de ser satélites alrededor de J-bird y ocuparon su propio espacio. Con 'Awkward' pasa un poco lo mismo. Si esto lo hubiéramos dejado en manos de Jenna, se habría arruinado hace tiempo. Menos mal que tenemos a Sadie, el idioma ininteligible de Tamara y Ming o las surrealistas tramas indoor de Palos High para mantener el interés que su protagonista nos niega.

Llevamos sólo tres capítulos desde que volvieron del parón (la tercera temporada tendrá 20 y no 12 capítulos como las anteriores) pero el mundo de Jenna ya se ha vuelto del revés. Y todo porque los guionistas se han empeñado en incapacitarla para la felicidad. Es, como diría Ming sobre Tamara, una "drama-natrix". ¿No será hora de dejar que sea el grupo el que comparta la responsabilidad de empujar levemente la serie hacia una rutina tolerable, en lugar de seguir explotando la misma trama y conseguir que odiemos a Jenna?

¿Quién es esa chica y qué ha hecho con Jenna?

En serio, ¿dónde está Jenna? Vale que ya superamos la etapa de chica invisible. Nos gustó que ganara en autoestima y se ligara al chico más guapo y popular del instituto. ¿Pero era necesario convertirla de la noche a la mañana en una déspota? Su inestabilidad emocional es tan grande que de un capítulo a otro tienes la sensación de que ha habido un salto temporal. ¿Cuándo empezó esta transformación? Jenna ha perdido su sentido del humor. Ese patetismo a lo Bridget Jones que provocaba cierta ternura condescendiente. Ahora le sobra seguridad en sí misma.

Pero parece que se ha enganchado a esto de la popularidad y a reinventarse a sí misma y ahora está inmersa en lo que ella llama "la transición": sustituir a Matty por Collin, como lo sustituyó por Jake y luego a éste por Matty. Tan fácil como eliminarle de tu lista de amigos en Facebook. Después de unos cuantos morreos con el nuevo chico, estimulados por su afinidad en clase de escritura creativa ha decidido que todo lo que peleó (y padeció) por su novio durante dos temporadas no valía la pena y que Collin es mucho más su tipo (craso error que no tardará en entender, sobre todo ahora que hasta sus amigas se han hecho del equipo de Matty). El pastel se descubre, irónicamente, en la mejor fiesta-sorpresa (para todos) de cumpleaños ever.

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¡Sorpresa!

Lo peor de todo no es explotar tramas (vuelven a jugar con la idea de los "equipos"), es caer en la predictibilidad. Con este status quo es fácil imaginar lo que le viene encima a Jenna Hamilton: celos, arrepentimiento, intento desesperado de recuperar su vida anterior y a sus amigos, la indiferencia de Matty, la etapa de "necesito estar sola y pensar en quién soy", nueva crisis de identidad, tal vez una re-adaptación social y la rendición final de Matty. También podría equivocarme y lo que nos tengan reservado los nuevos showrunners sea un giro inesperado de la serie. Sí, es una 'serie teen' a la que no le podemos pedir tanto. Pero recordemos que fue la sorpresa teentelligent de 2011.

Gracias por Sadie (y los demás)

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A estas alturas el resto del elenco y de tramas ya le hacen sombra a Jenna. Sadie lo hizo desde el principio y lo sigue haciendo, a pesar de que su personaje ha sufrido una gran transformación (no sólo física) desde el arranque de la serie. Ahora sabemos que Sadie también tiene su corazoncito (lo demostró con su affaire con el difunto Ricky Schwartz) aunque no se deshaga de esa máscara de frialdad. En todo caso, sería un craso error seguir más allá con este proceso de humanización. Y aún gustándome mucho el fichaje de su pretendiente Dexter y el juego que de momento ha dado la historia, quiero seguir disfrutando de su faceta más cruel y sus letales you're wellcome.

Ming ya tuvo su catarsis en los últimos capítulos antes del parón. Y ahora la >metamorfosis es también física. Su personaje ha cambiado su aspecto pero también su relación con el instituto. De pringada a reina de la mafia, una vez expulsada Becca (echaré de menos sus no-sonrisas). Ella y Tamara representan dignamente la parte femenina de la serie y nos regalan, como siempre, grandes momentos de verborrea ininteligible y diálogos para apuntar. "¿Desde cuándo te accesorizas?" o "Sólo le pegué una vez y ya me habéis Chris Brownizado". Estoy deseando verlas hacha de guerra en mano.

En cuanto a los adultos, continúan en un discreto segundo plano, aunque la amistad entre Valerie y la madre de Jenna sigue dando sus momentos. No estaría de más incluir algún conflicto un poco más maduro, aunque fuera narrado desde el punto de vista adolescente. La separación temporal de sus padres o los desastres personales de la inusual consejera han servido antes para desjennizar un poco la historia y equilibrarla. Pero está claro que para una serie teen, los de más de 30 años juegan en otra liga.

En ¡Vaya Tele! | La MTV saca un nuevo tráiler para preparar la vuelta de 'Awkward'

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