Hace 35 años se estrenó 'El silencio de los corderos', uno de los thrillers más icónicos de la historia. Dirigido por Jonathan Demme, el largometraje no solo arrasó en taquilla y en los Oscar, sino que marcó a toda una generación con sus personajes, sus diálogos y su atmósfera perturbadora. Sin embargo, el paso del tiempo también ha obligado a revisar su legado.
La película, que adapta la novela de Thomas Harris, ha sido criticada por la representación de Buffalo Bill, un retrato que parte de la comunidad trans considera problemático. De hecho, a día de hoy, algunos de sus responsables reconocen que el contexto ha cambiado y que ciertas decisiones no se perciben igual que en 1991.
Buffalo Bill bajo la lupa
Protagonizada por Jodie Foster como Clarice Starling y por Anthony Hopkins como Hannibal Lecter, la película se convirtió en la tercera de la historia en ganar los cinco grandes Oscar -a Mejor película, director, actor, actriz y guion-. Fue un éxito inesperado, recaudando 272 millones de dólares en todo el mundo y redefiniendo el thriller psicológico moderno. "No lo pensábamos como una obra de prestigio. Pensábamos que habíamos hecho una película entretenida. No teníamos ni idea de que iríamos a una ceremonia de premios a finales de año", recuerda el productor Edward Saxon en The Hollywood Reporter.
Con los años, el personaje de Buffalo Bill -interpretado por Ted Levine- ha sido leído por parte del público como una representación dañina de las identidades trans. Y el propio Levine admite hoy que hay elementos que no han envejecido bien:
"Hay ciertos aspectos de la película que no se sostienen muy bien. Todos sabemos más, y yo soy mucho más consciente de los problemas de las personas trans. Hay algunas líneas en ese guion y en la película que son desafortunadas".
Levine insiste en que nunca concibió a su personaje como gay ni como trans: "No lo interpreté como gay ni como trans. Creo que simplemente era un hombre heterosexual desquiciado. Eso es lo que hacía". Aun así, es contundente sobre el impacto que pudo tener la película: "Es lamentable que la película haya vilipendiado eso, y está totalmente mal. Y puedes citarme al respecto".
Por otro lado, Edward Saxon también reconoce que el equipo no supo ver el posible daño que podrían causar: "Fuimos muy fieles al libro. Desde mi punto de vista, no fuimos lo suficientemente sensibles al legado de muchos estereotipos y su capacidad para causar daño". Aun así, subraya que no hubo mala fe: "Hay arrepentimiento, pero no surgió de ninguna mala intención".
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