Hollywood siempre ha tenido un lado oscuro, especialmente para aquellos que empezaron demasiado jóvenes en ese mundo. Jodie Foster lo sabe de primera mano, porque comenzó a actuar cuando tenía apenas tres años, se crió en sets de rodaje, pasó por ser nominada al Oscar antes incluso de cumplir la mayoría de edad y terminó convirtiéndose en una de las intérpretes más respetadas de su generación.
Con casi seis décadas dentro de la industria, Foster ha sido testigo tanto de la evolución del cine como de la conversación actual sobre el abuso, el poder y la protección de los menores en Hollywood. Y tiene mucho que decir al respecto.
El poder te protege
En una reciente entrevista para Fresh Air de NPR, la actriz recordó sus experiencias cuando era niña y reflexionó sobre cómo logró escapar de situaciones que afectaron a otros muchos jóvenes intérpretes. Durante la conversación, Foster aseguró que su papel en 'Taxi Driver' -por el que fue nominada al Oscar con solo 14 años- fue clave para entender la posición que ocupó desde muy temprano en la industria.
"Realmente he tenido que reflexionar sobre eso, ¿cómo me salvé?. Hubo microagresiones, por supuesto. Cualquiera en el trabajo ha sufrido microagresiones misóginas. Es parte de ser mujer, ¿no? Pero ¿qué me impidió tener esas malas experiencias, esas terribles experiencias?"
Para ella, la respuesta está relacionada con la percepción de poder que adquirió siendo niña."Llegué a creer que ya tenía cierto poder a los 12 años. Así que, para cuando recibí mi primera nominación al Oscar, formaba parte de una categoría diferente de personas con poder, y era demasiado peligrosa para que me tocaran. Podría haber arruinado las carreras de otras personas, así que no estaba en la lista", observó.
Foster también recordó los inicios de su carrera y el papel que jugó su madre, Evelyn “Brandy” Foster, que la representó desde que empezó en 1965 y la acompañó durante su salto del trabajo televisivo a películas como 'Taxi Driver', 'Freaky Friday' y 'Bugsy Malone'. Aun así, la actriz cree que no solo fueron las circunstancias externas las que la protegieron, sino su propio carácter.
"Es muy difícil manipularme emocionalmente porque no opero con mis emociones superficialmente. Los depredadores usan todo lo que pueden para manipular y conseguir que la gente haga lo que quieren. Y eso es mucho más fácil cuando la persona es joven, cuando es más débil, cuando no tiene poder"
Esa misma fortaleza, matizó, terminó siendo una herramienta emocional que sus personajes le ayudaron a perfeccionar: "Creo que hay una parte de mí que se ha vuelto resiliente gracias a lo que he hecho para ganarme la vida y he podido controlar mis emociones para poder desempeñar ese papel". A día de hoy, con dos premios Oscar en su haber -por 'Acusados' y 'El silencio de los corderos'- Foster analiza su pasado con distancia, pero también sabe ver que el poder, la personalidad y el acompañamiento pueden marcar la diferencia en la vida de un actor cuando empieza tan joven.
Ver 2 comentarios