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El estallido emocional de ‘The Affair’ y las posibles trampas de su final
Series de ficción

El estallido emocional de ‘The Affair’ y las posibles trampas de su final

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Qué cosa tan complicada eso de los finales. Cuando tienes varios frentes narrativos y muchos personajes con sus propias dolencias e intereses, es normal que cada espectador se agarre a un elemento diferente. ‘The Affair’ ha jugado en dos ligas durante los diez episodios de la primera temporada que finalizó el domingo en Showtime; una centrada en las sutilezas y los detalles y otra algo más efectista (pero efectiva) orientada al misterio. Como no podía ser de otra forma, el season finale ha provocado reacciones encontradas.

Pero antes de pasar al final hablemos primero de cómo ha evolucionado un drama que desde su primer episodio se posicionó como uno de los estrenos más interesantes del otoño. Su narrativa fragmentada y el uso de los puntos de vista caracterizó la primera mitad de la temporada, elementos que se han ido difuminando con el paso de los capítulos. Y esa es quizá la única pega que tengo a la forma en la que Sarah Treem y Hagai Levi han abordado el recorrido final.

Es irónico que el rasgo que más admiraba en ‘The Affair’, el hecho de que no se quedase estancada en su propia narrativa y evolucionase junto al espectador, sea mi mayor crítica ahora. El último tramo de la temporada ha difuminado ese elemento tan estimulante de su formato, cayendo en fórmulas que pertenecen quizá a narrativas más melodramáticas. El punto de vista dejó de ser tan elocuente y al dar la información de forma más obvia y convencional se perdió delicadeza.

El estallido emocional como desenalce

Pero todo eso me lleva a valoraciones contradictorias. Es inevitable percibir que ese fallo es consecuencia del orgánico trabajo de los guionistas, que se han dejado llevar por el devenir de un argumento que separaba los caminos de Noah y Alison, complicando así jugar con la percepción y la memoria de cada uno. ¿O quizá no? ¿Puede ser que el relato de ambos ha calado tanto en nosotros que sólo percibamos las abismales diferencias? ¿Puede ser que no nos planteemos que esa nota de “eres mi héroe” que le deja el compi de castigo a Noah es una invención suya, tan fucker orgulloso él que no se da cuenta de cuánto dice de su desliz con Alison el hecho de que tuviese a tiro a una en la piscina desde el principio? ¿Puede ser que ese giro incoherente de Noah chantajeando al de la grúa (al fin y al cabo, todo el mundo sabe ya del affair) sea otra forma más de echar leña al fuego?

Big Clean

Los conflictos y emociones que tan sutilmente han ido desplegando durante la temporada se verbalizan aquí en una sucesión de secuencias de un estallido dramático excepcional, como el exquisitamente escrito momento en el que la mujer de Noah (desgarradora Maura Tierney; el reparto es otro de los elementos que elevan el conjunto) admite que no le gusta su vida sin Noah y le pide que vuelva a casa; o la visita de Alison al médico en relación a la muerte de su hijo. Incluso esa comedia negra incómoda que tan bien lleva Julia Goldani Telles cuando se enfrenta a su padre el sociópata o le pregunta a Alison cómo puede estar con su padre teniendo un marido tan buenorro.

Al final lo que queda claro es que lo que parecía una excusa –el presunto asesinato de Scotty- no lo era tanto. Iba sobre ellos, sobre Noah y Alison y cómo su affair acaba en ese desmorone emocional, este clímax de reproches, de venganzas, de iras y, sobre todo, de secretos. Scotty siempre ha sido un secundario y su fugaz paso por el episodio lo deja claro; siempre fue más una consecuencia que una causa del problema; por eso la resolución de quién mató a S no era relevante en este finale y sí todos esos secretos, pasiones, errores y verdades. Ese es el final de temporada: que todos están sobre la mesa.

La radicalización de las versiones

Big Clean 1

Decía que el último tramo había perdido la narración fragmentada que había definido la serie al principio y durante el último episodio la idea no dejaba de rondarme la cabeza. Hasta que vi los últimos minutos. La diferencia de visiones ante lo que ocurre en casa de los Lockhart se antoja increíble de lo abismal que es, tratándose de un hito tan definitorio en las vidas de todos los presentes (y considerando la información del futuro que manejamos). Las versiones de Noah y Alison nunca han estado tan polarizadas como en ese momento y seguramente tenga mucho que ver con lo que nos espera en la próxima temporada. ¿Tendremos nuevos puntos de vista? ¿Hasta qué punto nos han estado engañando durante la temporada?

Es difícil no considerar lo que está por venir y creer que lo que querían contar ya está contado: una historia familiar sobre la responsabilidad, la paternidad, la mentira, la pasión y la pérdida. Pero tampoco puedo evitar preguntarme qué tendrán en la manga Treem y Levi para justificar otros diez episodios de idas y venidas. Personalmente voy a mantener en pie mi teoría de que alguna de las versiones es la novela de Noah. En cualquier caso, ‘The Affair’ ha sido uno de los títulos más interesantes del año y el buen hacer de sus responsables merece que como mínimo esperemos con ganas la segunda temporada.

En ¡Vaya Tele! | Los códigos narrativos, el contrato con el espectador y ‘The Affair’

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