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'I Just Want My Pants Back': 'Friends' meets 'Sex and the City'

'I Just Want My Pants Back': 'Friends' meets 'Sex and the City'
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Sexo, sexo y más sexo. La rueda que mueve el engranaje de la ficción en MTV. Al menos así se deduce de sus dos últimos productos juveniles: ‘Awkward’, la serie teen de la que os hablábamos la semana pasada y ‘I Just Want My Pants Back’, lo último de la norteamericana para la midseason. La nueva comedia, con formato similar a ‘Awkward’ (capítulos de aproximadamente 20 minutos, frescura y socarronería en los diálogos, dramas juveniles en las tramas) llegó a MTV USA el pasado 2 de febrero, con unos datos de audiencia bastante decentes: 1.815.000 espectadores, y un 1.0 de rating en el demográfico de 18 a 49 años.

‘I Just Want My Pants Back’ es la adaptación para televisión de la novela homónima de David J. Rosen (2007). La producción ejecutiva corre a cargo del mismo Rosen. ¿Quién mejor que el creador de esta historia para invertir en ella? MTV debió verle muchas posibilidades como producto para su cadena y encargó doce episodios para esta primera temporada, como suele ser habitual en las cadenas de cable.

Y todo empezó con unos pantalones

Jason (Peter Vack) es un chaval de veintitantos en su etapa de postgraduado que, de momento subsiste como cámara en una agencia de castings, un trabajo que no le apasiona y al que siempre llega tarde. Tal vez sea porque trasnocha demasiado con su amiga Tina (Kim Shaw), con la que mantiene la típica relación de amistad que previsiblemente desembocará en tensión sexual no resuelta con el devenir de la serie. Comparten copas, humo y noches de caza, además de una actividad sexual bastante frenética (por separado).

En una de esas “cacerías”, Jason conoce a Jane. A priori, un ligue de una noche más. Sin embargo, Jason parece algo tocado: pese a su actitud fría y vanal frente al sexo y las relaciones, la chica ha apretado algún tipo de tecla. Pero desaparece dejando sólo un número falso y llevándose sus pantalones cual “trofeo sexual”. Desde ese momento, Jason hará lo posible por recuperar sus vaqueros y, de paso, a la chica. Así que adopta este lema como un mantra ‘I just want my pants back’, mientras retoma su vida sexual con un desfile continuo de excéntricas, a la espera del gran reencuentro con la usurpadora de ropa.

Dos referencias inevitables

Lo que uno se encuentra al ver el piloto de esta nueva serie es una mezcla de viejos conocidos: la ciudad de Nueva York, unos amigos veinteañeros buscándose la vida (‘Friends’) y mucho sexo urbanita (‘Sex and the City’). Lo de los amigos es ya enfermizo, lo reconozco. La pandilla del Central Perk es un pilar de nuestra cultura televisiva y es imposible evitar recordarlos cuando nos encontramos ante una “historia de colegas”. En cuanto a la comparación con Carrie y compañía, la intensa e insistente presencia del sexo en las tramas es un denominador común entre ambas series.

La diferencia es que en ‘I Just Want My Pants Back’, todo ese rollo del romanticismo queda a un lado. Nada de desamores épicos, como el de Carrie y Mr. Big. Jason sólo quiere que le devuelvan sus pantalones. Al menos de momento, porque la historia de Jason y Jane es sólo el punto de partida de la serie y todo apunta a que esa relación ha de evolucionar. O alomejor Jason acaba sufriendo el “síndrome Ted Mosby” y Jane acaba siendo lo último que nos importe, mientras nos va contando la historia de cómo recuperó sus pantalones.

Sus puntos a favor

A pesar de las comparaciones, ‘I Just Want My Pants Back’ navega por otros mares: se trata de veinteañeros experimentando, abrazando el hedonismo como única filosofía de vida, mientras se enfrentan a la realidad post-universidad. Lo cierto es que ha habido cierta unanimidad entre la crítica en USA al calificarles de nuevos hipsters. La verdad, teniendo tan reciente la lectura de En el camino, de Kerouac, me parece una osadía la comparación. Si me apuras, hipsters 2.0. En cualquier caso, la serie ha tenido una buena acogida. Tanto es así que Metacritic le otorga un nada desdeñable 68 sobre 100, basándose en las críticas aparecidas en prensa.

Lo cierto es que la serie tiene cierto magnetismo, que debe sobre todo a personajes como Tina, arrasadora y carismática, egoísta y caprichosa, pero sensible en el fondo. Para aportar algo de estabilidad y “normalidad”, nada mejor que una pareja multiétnica (ella blanca y controladora, él negro y sometido, ¿os recuerdan a alquien?) y esas típicas tramas que dan de si una relación “madura”. Completa el reparto un secundario necesario, aunque demasiado caricaturizado: el personaje exótico, Sunkrish Bala, que interpreta al tendero pakistaní del barrio. Curiosamente, también lo pudimos ver en ‘Awkward’ como Mr. Mishra.

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