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'In the Flesh', gran idea que se queda a medias

'In the Flesh', gran idea que se queda a medias
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Hace varias semanas que ‘In the Flesh’ se despidió en BBC Three tras una corta temporada de tres episodios. Y digo corta temporada porque aún no está claro si finalmente quedará como una miniserie o la cadena decidirá producir más episodios. Dominic Mitchell, creador y guionista, afirma tener planes en caso de que esta distopía zombie continúe, y no me extraña, porque el principal punto negativo de la serie es que no ha contado con el tiempo suficiente para desarrollarse correctamente.

Y es que el interesantísimo punto de partida de ‘In the flesh’ se ha desperdiciado precisamente por ese corto formato. Hay planteamientos que se benefician de desarrollos limitados y cerrados, en los que esa planificación milimétrica favorece el resultado final, pero en este caso es tan escueto que ha acabado decepcionando sin importar si tendrá o no un futuro.

El punto de partida

Kieren Walker es el protagonista dentro de una Inglaterra postapocalíptica en la que hubo un levantamiento zombie con la particularidad de que existe una cura para ese llamado Síndrome del parcialmente muerto. Tras ser tratado, Kieren (Walker, ¿eh? ¿lo pilláis?) regresa a su hogar para descubrir que pocos reciben con los brazos abiertos a estos ex-zombies (al fin y al cabo, hace unos meses se estaban comiendo los sesos de sus seres queridos) y su pueblo, Roarton, es uno de los más activos en contra de los "podridos" y cuenta con la Human Force, un grupo de voluntarios que persiguen y matan a los que son como Kieren, grupo al que pertenece su hermana.

Este es el punto de partida de ‘In the Flesh’ que, a medida que avanzan los episodios, va entrando más en el drama, las contradicciones y las dificultades de sus protagonistas, en el lugar que ocupan estos podridos en la sociedad, en cómo cada personaje afronta el regreso de Kieren (incluido él mismo) y cómo se van precipitando los acontecimientos poniendo sobre la mesa los prejuicios e hipocresía de esa pequeña representación de la humanidad del momento.

in hte flesh pasillo

Su primer episodio fue demasiado introductorio para pertenecer a una serie de tres entregas, dejaba ver lo original e interesante del planteamiento pero también ponía en evidencia su manido discurso sobre la naturaleza humana, sobre cómo Kieran resultaba ser más humanos que algunos sin el síndrome zombie, o sobre el desprecio y fobia hacia los que no son como nosotros. Pero sentaba un universo como mínimo atrayente, con infinidad de detalles que resultaban llamativos como para desear saber qué más podían ofrecer.

Un desarrollo insuficiente

La segunda entrega ha sido la más redonda. Exploraba a los personajes más allá y colocaba sobre la mesa otros aspectos y nuevos puntos de vista en esta historia, pero todo el material interesante que se mostraba aquí, de nuevo queda desaprovechado. El desenlace cuenta con momentos muy potentes en los que Kieran demuestra que aún le queda sangre en las venas, juega con nuevos sentimientos más allá de las manoseadas reflexiones, pero eran precisamente esos puntos interesantes los que ponían en evidencia las faltas del resto.

La indagación en ese mundo de segundas oportunidades, las tramas y personajes que habíamos ido descubriendo y las consecuencias de los actos de los protagonistas quedan minimizadas por el tiempo tan limitado y un desarrollo precipitado de los acontecimientos. El guión es consciente de este handicap y decide volver al punto de partida y focalizar el desenlace en Kieran y su familia, precipitando ciertas tramas en favor de eso. Continúe o no ‘In the flesh’, algunas historias han quedado ya dañadas y desperdiciadas por el desarrollo atropellado que ha impuesto el formato y por una reflexión subyacente bastante trillada en este tipo de historias, una reflexión que podrían haber llevado a puntos más llamativos y profundos de haber contado con el espacio necesario.

En cualquier caso, es una propuesta original e interesante dentro de un género que ya parecía no dejar lugar a nuevos puntos de vista. A veces las expectativas de uno dañan mucho la percepción de un nuevo título y quizá las mías hayan acentuado más los fallos de ‘In the Flesh’ pero, aunque personalmente no la metería en el saco de las producciones británicas brillantes, no deja de ser una miniserie recomendable y entretenida.

En ¡Vaya Tele! | ‘In the flesh’, los zombies de la BBC ya tienen tráiler

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