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'Olmos y Robles', muy entretenida dentro de su estilo
Series de ficción

'Olmos y Robles', muy entretenida dentro de su estilo

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Tener prejuicios está demasiado demonizado, pues sin ellos seríamos incapaces de decidirnos a ver antes una u otra serie de televisión o película, ya que una completa neutralidad requeriría que eligiéramos al azar o alguna técnica similar de dudosa eficacia. Ojo, así lo mismo puedes acabar viendo algo genial que una completa pérdida de tiempo.

Por mi parte, he de reconocer que hace ya un tiempo que intento ver también obras que a priori me dan la sensación de que lo más probable es que no me gusten con la esperanza de encontrar esas excepciones, y eso es lo que me ha sucedido con el primer episodio de 'Olmos y Robles', ya que mi cerebro me decía que parecía una tontería de la que me iba a cansar en pocos minutos y la realidad ha sido que disfruté mucho con una propuesta muy entretenida dentro de su estilo.

Un cóctel variado con el humor como nota dominante

Olmos y Robles

'Olmos y Robles' es, ante todo, una comedia, y es justamente en esa vertiente donde tiene sus mayores fortalezas, tanto por todas las alteraciones que introduce Olmos en una investigación tradicional como en el elemento más costumbrista, donde brillan con luz propia Claudio y Braulio, el simpático dúo de ancianos de Ezcaray. Sin embargo, los responsables de la serie han optado por introducir otros elementos, sobre todo de misterio y suspense, con los que animar el cotarro, pero también dar sentido a un humor que por sí solo no podría justificar la serie.

Esto es algo que ya se nota en su efectivo prólogo, el único momento en el que la comedia no hace acto de presencia y que permite presentar a Robles como poco menos que un superhombre capaz de cualquier cosa. Luego es algo que demostrará más por un tema de actitud y de forma de expresarse que por hacer auténticas heroicidades, pero a mí me parece una escena esencial para marcar el contraste con el tono ligero propio de los habitantes de Ezcaray, ya que el espectador está más predispuesto para sus reacciones a lo trágame tierra con detalles como cuando toma declaración a los vecinos.

Bien es cierto que la parte de misterio y suspense no es nada del otro mundo y el arco del villano de temporada no parece que vaya a darnos grandes alegrías, y hasta me atrevería a decir que su presencia será poco más que anecdótica en algunos de los siete episodios restantes. En cambio, el caso semanal fue suficientemente llevadero para ser la base de ese toque ligero que quiere definir la serie -y vital para que uno tenga mayor predisposición a aceptar muchas cosas que en la vida real no serían nada creíbles-, hasta el punto de que todo funcionaba mejor cuando ambos aspectos estaban unidos que cuando 'Olmos y Robles' se decantaba únicamente por su lado más amable. Un buen ejemplo de ello sería el modo de usar al alcalde interpretado por Álex O'Dogherty.

'Olmos y Robles', al servicio de Pepe Viyuela

Pepe Viyuela

Eso sí, el primer episodio de 'Olmos y Robles' dejó claro que** el gran eje de la función es la vis cómica de Pepe Viyuela** como Olmos y ahí es donde tiene una capital importancia que el guión le ofrezca buen material tanto para que su locuacidad no acabe resultando cargante -ojo, que al menos no caen en el error de que sea el típico tonto y eso también ayuda lo suyo- como para que el humor que representa funcione mucho mejor de lo que jamás podría haber esperado.

Además, el propio Viyuela sabe elevar el material por encima de su nivel para que todo sea más entretenido de lo que sería sobre el papel, ya que 'Olmos y Robles' no es una apuesta renovadora en lo más mínimo en lo que propone, algo que seguro que le vale no pocas críticas. A cambio, tiene una frescura inusual para este tipo de serie -y aquí pienso también en términos de puesta en escena, aunque técnicamente está bastante mejor resuelta de lo esperado- que hace que incluso la habitual duración excesiva propia de la ficción española no sea una traba para que sea vea con agrado y se pase volando.

Escena de

Por su parte, Rubén Cortada no es que nos ofreciera una gran interpretación y a ratos me despistó con ese extraño acento cambiante del que hizo gala a lo largo del paso. No obstante, el toque férreo de robles, casi mecánico, funciona muy bien como contrapunto de Olmos y espero que el desarrollo de su amistad, que todos sabemos que va a ser la base de la serie a partir de ahora, sirva para que Cortada puede ir soltándose a medida que Robles va haciéndose a su nueva vida.

Otro detalle que me gustó fue descubrir que Robles ayudó a Olmos y luego dejó que este último se llevase el mérito. Ahí hay posibilidades de hacer algo interesante a largo plazo -¿Que lo haga cada episodio hasta que en uno discutan, se lo suelte y pasen a investigar el caso por separado viendo que ya no puede trabajar el uno sin el otro? Tampoco es muy novedoso, pero podría funcionar la mar de bien-, pero lo importante ahora es que el exitoso primer episodio -3,3 millones de espectadores y un 19,5% de share- cumplió con nota su objetivo de entretener, así que yo me la voy a quedar.

En ¡Vaya Tele! | 'Olmos y Robles' empezarán a investigar en La 1 el próximo 8 de septiembre

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