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'Parks and Recreation', adiós a una quinta temporada madura y tierna

'Parks and Recreation', adiós a una quinta temporada madura y tierna
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Las perspectivas de Leslie Knope son bastante prometedoras. Funciona mucho mejor que la mayoría de las comedias de la NBC, los Emmy se fijan en ella y su productora pertenece al mismo canal, con lo que les conviene mantenerla. Así que, con esta casi-garantía de futuro, ya se puede hacer balance de la quinta temporada de 'Parks and Recreation', que se despidió el pasado jueves en Estados Unidos.

De no ser probable una sexta temporada, probablemente podríamos ir a un supermercado, comprar una botella de whisky y bebérnosla con una bolsa de cartón en algún parque. Sería demasiado triste pensar que perderíamos a los funcionarios de Pawnee y compañía. Porque, si bien defendí en su momento que ‘Cougar Town’ era un happy place, ‘Parks and Recreation’ no se lo pone fácil en la lucha por el primer puesto de la categoría.

La serie, que en sus inicios falló bastante el tiro intentando imitar ‘The Office’ pero con menos gracia, ha ofrecido una temporada de buenos ratos y compañía. Leslie y los suyos pueden fingir tanto cuanto quieran que no se soportan, pero ya ni ellos mismos se creen sus aseveraciones. Son un grupo de amigos y, a grandes rasgos, ha sido muy gratificante ver otro año laboral suyo.

El departamento se hace mayor

Esta quinta temporada, si debiese calificarse de alguna manera, podría decirse que es la temporada de la madurez. En los veintidós episodios los personajes han luchado por no estancarse y todos ellos han avanzado en sus distintos frentes.

Ben, por ejemplo, siguió su instinto y se negó a resignarse a tener un trabajo aburrido de contable hasta que encontró un trabajo que encajaba con su nuevo modo de ver la vida. Andy estudió para policía y, como no podía ser de otra forma, suspendió (no podían darle un revólver a este chico si querían ser mínimamente verosímiles). Tom se embarcó en aventuras empresariales locas, fracasó y finalmente tuvo una buena idea por primera vez en su vida (Rent-a-Swag). Y April reconoció ante sí misma que quería algo más en la vida que hacer la nada más absoluta en el trabajo. Que, como vienen diciéndole Chris y Leslie, tiene potencial.

Claro que nada puede equipararse a tres evoluciones igual de coherentes pero más trascendentes: la voluntad de Anne de ser madre, la relación romántica sana de Ron con Lucy ‘Sin Ley’ Lawless y finalmente la boda de Leslie. Allí sacaron las armas y dispararon al lado más tierno del espectador, tanto en la pedida de mano como en la misión de todos por contribuir en ese día tan especial.

Algún que otro 'pero'

Puede que en estos arcos más sustanciales, sin embargo, hayan tenido algún que otro tropiezo. Para empezar, la trama de los primeros episodios donde Ben y April trabajan en Washington alejados de Pawnee. Si bien los dos tienen una buena química juntos y funcionan muy bien las puñaladas de April, no hay nada como tener el elenco disgregado para perder algo de jugo en las interacciones. Todos ellos funcionan como individuos, sí, pero lo más divertido es contemplarlos en su hábitat natural.

Y el instinto maternal de Anne también fue una trama poco fructífera. Aporta al personaje, sí, pero no supieron sacarle punta. De hecho, me aburre la idea que vayan a jugar otra vez con la posibilidad de que ella y Chris sean pareja. No entiendo la idea. Se pasaron un año contándonos como no son buena pareja, incluyendo dos rupturas por parte de él, y ahora puede que estén hechos el uno por el otro. No compro, al igual que tampoco me quedo con la desesperada búsqueda de la felicidad de Chris. Los guionistas le han perdido el toque al personaje.

Los mejores momentos, no obstante, ganan estos instantes de menos excelencia (porque jamás diría que Parks tiene episodios malos, por lo menos en las últimas tres temporadas). Destaca cualquier frase de Donna (la gran ignorada por parte de los guionistas), los locos momentos de Jerry con su sorprendente familia (‘Ron & Diane’ y ‘Jerry’s Retirement’), Leslie intentando vivir como hacían los individuos de Pawnee hace cien años (‘Article 2’), las chicas demostrando que pueden hacer el trabajo de un hombre (‘Women in Garbage’) o cualquier metedura de pata, demostración de cariño, etc. de todos ellos.

Y merece una mención de honor, cómo no, el cameo del vicepresidente de los Estados Unidos e ídolo sexual de Leslie, Joe Biden, en ‘Leslie vs. April’. Amy Poehler, por cierto, siempre da la talla.

En resumidas cuentas, ‘Parks and Recreation’ ha tenido una temporada sólida y probablemente más agradable que divertida, y no lo digo como una crítica. Si bien he leído algunas opiniones que argumentaban que ya estaba de capa-caída, yo diría que ha entendido quién es y cada vez domina mejor el arte de ser simpática y enternecer al público. Al fin y al cabo, jamás pierde de vista los momentos absurdos y directamente estúpidos que buscan sin piedad alguna carcajada.

Y, de cara al año que viene, lo más interesante será ver cómo Leslie se enfrenta a sus detractores, que la quieren echar del cargo, y ver como Ron lleva su paternidad. ¿Significará esto que Xena se paseará más a menudo por la oficina? Sea como sea, ver como este republicano procura inculcarle sus rancios ideales a su retoño, es una idea con potencial. Sobre todo tras ver en esta misma temporada como las hijas de Diane le pueden llegar a dominar. Ay, cómo va a perder los papeles. Si renuevan 'Parks and Recreation', claro.

En ¡Vaya Tele! | Series que no tienen quien las emita en España

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