‘2 días en París’, una comedia al estilo de Woody Allen

‘2 días en París’, una comedia al estilo de Woody Allen
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Os adelanté las declaraciones que efectuó Julie Delpy en la rueda de prensa que siguió a la presentación de su -ópera prima- segundo film ‘2 días en París’. Este viernes, día 10 de agosto, se estrena ya este film, poco después de su aparición francesa. Ahora llega el turno de contaros lo que me pareció la película.

En su comienzo, un plano cenital de una pareja de gafapastas acompañado de una voz en off me hizo temer lo peor: una película cultureta insoportable. Pero pronto descubrí que se trataba de una comedia, dato que aún desconocía, y recibí con gran alegría un humor que no me esperaba en una chica a la que sólo había visto hasta entonces como actriz [‘Antes del amanecer‘, ‘La gran estafa‘, ‘Flores rotas‘, ‘Antes del atardecer‘, ‘Investigating sex (Misterios del sexo)’], y que me había dado una imagen mucho más lánguida de la que se corresponde con su verdadera personalidad.

El chiste con el que se rompe el hielo se refiere a ‘El código da Vinci’. El personaje de Julie y su novio, Adam Goldberg (‘Nancy Drew‘, ‘Zodiac‘, ‘Déjà vu‘, ‘Stay alive‘, ‘Diario de un ejecutivo agresivo‘, ‘Cómo perder a un chico en 10 días‘, ‘The Salton Sea‘, ‘Una mente maravillosa‘, ‘Waking life‘), están esperando a un taxi y la cola del aeropuerto es enorme. Los que están delante son un gran grupo de descifradores del código. Así que él les dice que el Louvre está a la vuelta de la esquina y que no necesitan taxi. Mandando a estos americanos despistados a un barrio marginal, consiguen ponerse los primeros de la fila.

El film se desarrolla encadenando momentos de vergüenza ajena muy al estilo del Woody Allen más clásico, pero situado en escenarios parisinos en lugar de en Manhattan. Estos momentos de humor, que tanto son elevados en cuanto a sus referencias como merecedores de una risa nerviosa están muy logrados y producen gran hilaridad.

Es admirable cómo Delpy no tiene problemas para reírse de todo el mundo. En una persona francesa es extraño que no sea absolutamente chovinista y ella dirige varias pullas hacia su país. Claro que los estadounidenses, encarnados en al figura del novio, tampoco salen indemnes del envite.

Además del humor que contiene la cinta, el otro aspecto que merece ser destacado es la naturalidad con la que actúan todos los intérpretes de ‘2 días en París’. Da la sensación de que estuviesen improvisando algunas de las escenas, sin embargo, Delpy aclaró que todo estaba en guión, pues es imposible conseguir tanto ritmo y tanto humor improvisándolo todo.

Aunque el film se rodó con un presupuesto limitado, nada de esto se deja ver a los ojos de los espectadores. Pero es curioso aprender que los que interpretan a los padres de la protagonista, son efectivamente sus progenitores en la vida real. Y probablemente están haciendo de sí mismos. Incluso el gato también era el suyo en la vida real porque no había presupuesto para alquilar un gato.

Merecen ser destacadas dos presencias estelares. Durante unos minutos aparece Daniel Brühl (‘El ultimátum de Bourne‘, ‘Salvador Puig Antich‘, ‘Cargo‘, ‘Feliz Navidad‘, ‘La última primavera‘, ‘Los Edukadores‘, ‘Good bye, Lenin!‘, ‘Vaya con Dios‘) en un papel de muso. Pero más interesante aún me parece la de Adán Jodorowsky, uno de os muchísimos hijos de Alejandro Jodo. Su personaje es el que tiene las frases más turbadoras y no me extrañaría nada descubrir que el papel también estaba escrito específicamente para él.

En general, se trata de una película llena de humor, muy recomendable para una tarde veraniega.

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