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Grandes secundarios actuales

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Nunca nos cansamos de hablar de los grandes secundarios, quizá porque creemos que están injustamente minusvalorados, y que prestándoles más atención se restablecerá un poco la justicia en el universo, cuando en realidad no hace falta que nadie los defienda. Algunos actores se quedan con la etiqueta de secundario porque a lo mejor no brillan tanto como principales, o simplemente porque saben que un buen secundario es tan importante como un principal, entre otras cosas porque un buen trabajo en un rol secundario hace mejor al protagonista. También hay papeles secundarios que brillan más que el protagonista, aunque aparezca menos en pantalla, y en esos casos uno se pregunta quién es el actor de reparto y quién la estrella.

Aquí incluyo una galería de rostros de algunos de los mejores vivos:

Michael Ironside

Frederick Reginald Ironside nació en Toronto el 12 de febrero de 1950, y saltó a la fama mundial con ‘V’ (id, Kenneth Johnson, 1983-84), mítica serie en la que encarnaba al personaje más interesante, pese a que al final se ablandaba un poco. He de confesar que cuando veía la serie de pequeño, me daban pena los pobres lagartos, enfrentados a un tipo con tanta mala leche. Ironside es de esos actores de reparto de quienes es imposible olvidar el rostro. Después de que Verhoeven confiara en él para ser la némesis de Arnie en ‘Desafío total’ (‘Total Recall’, 1990), hizo docenas de películas en los noventa, la mayoría de escasa repercusión y calidad. En la pasada década ha trabajado sobre todo en televisión, y ha prestado voces a videojuegos. La última película en que le ví fue la muy floja ‘Terminator Salvation’ (id, McG, 2009)

Richard Jenkins

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Uno de esos actores a los que ves película tras película en pequeños papeles, sin saber siquiera su nombre, pero que agradeces que aporte su talento y su presencia. Luego hace una estupenda película como principal, ‘The Visitor’ (id, Thomas McCarthy, 2007), y le nominan al Oscar. Lo que son las cosas. Pero echando un vistazo a su carrera, da vértigo: películas de Clint Eastwood, Woody Allen, Lawrence Kasdan, Sydney Pollack, Mike Nichols (pésimo cineasta, pero excelente director de actores), Harold Becker, Kathryn Bigelow...Sin olvidarnos de su gran aportación a una de las tres o cuatro mejores series de la historia, ‘A dos metros bajo tierra’ (‘Six Feet Under’, Alan Ball, 2001-05). A sus 63 años esperamos que siga haciendo grandes cosas. Además, tiene cara de buen tipo, mezclado con un poco de humor negro.

Michael Madsen

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A quien le diga que Michael Madsen (hermano de la guapa Virginia) tiene varios importantes premios de poesía en Estados Unidos, a lo mejor no me cree. Este grandullón, nacido en 1957, se ha especializado en papeles de tipo duro, y también de tipo acabado y patético que, sin embargo, atrapa a una samurái casi invencible y la entierra viva en ‘Kill Bill, vol. 2’ (id, Quentin Tarantino, 2004). Empezó a llamar la atención sobre todo en 1991, con un breve papel en ‘Thelma & Louise’ (id, Ridley Scott) y con su ex-convicto sádico de ‘Reservoir Dogs’ (id, Quentin Tarantino), y aunque su carrera posterior no ha brillado como cabría de esperar, su presencia es siempre estimulante y hasta levanta películas de escasa calidad como ‘Species: especie mortal’ (‘Species’, Roger Donaldson, 1995) o ‘Blueberry, la experiencia secreta’ (‘Blueberry’, Jan Kounen, 2004).

Steve Buscemi

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Quizá uno de los actores más feos de la historia del cine reciente, pero uno de los secundarios más conocidos del mundo. Auténtico icono del cine independiente neoyorquino, sus trabajos con Tarantino o los Coen le han asegurado un prestigio que él ha sabido mantener. También ha trabajado en algunos filmes de gran presupuesto, con resultados más bien discretos. En la última década ha hecho más televisión, sobre todo en la HBO, con su breve pero antológica aportación a ‘Los Soprano’ (‘The Sopranos’, David Chase, 1999-2006) y su actual papel en la muy esperada ‘Boardwalk Empire’ (id, Terence Winter). Lo opuesto más absoluto a la típica estrella, pero suele bordar casi todos sus trabajos.

James Woods

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Un actor que, para algunos, era el Richard Widmark del cine moderno. Como él, Woods ha brillado tanto en principales como en secundarios, aunque quizá su gran talento se explote todavía más en papeles que parecen poco sustanciales y que él convierte en importantes, como el que tiene en la emocionante ‘Ejecución inminente’ (‘True Crime’, Clint Eastwood, 1999) o, más aún, en la mediocre ‘El especialista’ (‘The Specialist’, Luis Llosa, 1994), que no se merecía ni su esfuerzo ni la belleza de Sharon Stone. Woods lleva trabajando cuarenta años y ha hecho muchísimas películas y series de televisión. Le dio la réplica de manera impecable a De Niro en ‘Érase una vez en América’ (‘Once Upon a Time in America’, Sergio Leone, 1984) y once años después en ‘Casino’ (id, Martin Scorsese, 1995) y en los últimos años ha prestado su voz a videojuegos y ha participado más en series. Haga lo que haga, Woods ya es uno de los grandes secundarios de las últimas décadas.

Gary Sinise

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Este hombre con perpetua cara de mala hostia, es uno de los actores de reparto más portentosos de la actualidad. Más conocido desde su papel del teniente Dan en ‘Forrest Gump’ (id, Robert Zemeckis, 1994), este oriundo de Illinois desde 1955 ha hecho dos veces de astronauta atormentado, en ‘Apollo 13’ (id, Ron Howard, 1995) y en ‘Misión a Marte’ (‘Mission to Mars’, Brian De Palma, 2000) y como tantos otros, incluidos muchos de esta lista, ha terminado por encontrar en la televisión un medio que le ofrece más regularidad y estabilidad. Su genialidad consiste en hacer como que no hace nada, en limitarse a estar, y en acumular una energía interior, una violencia, que ya quisieran muchos actores protagonistas

Tom Wilkinson

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Uno de mis actores vivos preferidos, sin ninguna duda, es este artista nacido en Leeds en 1948, capaz de interpretar a tipos de gran humanidad como a villanos abyectos, e incluso al hombre corriente, con sus luces y sus sombras. Su prodigiosa carrera incluye algunas de las más importantes películas de habla inglesa de los últimos años. Pudimos verle de villano en la sombra en la estupenda ‘El escritor’ (‘The Ghost Writer’, Roman Polanski, 2010), pero ya fue un villano memorable en ‘Batman Begins’ (id, Christopher Nolan, 2005) o un extraño doctor en la sublime ‘Olvídate de mí’ (‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’, Michel Gondry, 2004). Hizo magistralmente de hombre común en la excelente ‘En la habitación’ (‘In the Bedroom’, Todd Field, 2001), y de atormentado en ‘Michael Clayton’ (id, Tony Gilroy, 2007), de cura exorcista en la espeluznante ‘El exorcismo de Emily Rose’ (‘The Exorcism of Emily Rose’, Scott Derrickson, 2005) y de parado en ‘Full Monty’ (‘The Full Monty’, Peter Cattaneo, 1997), y de mecenas de Shakespeare en ‘Shakespeare enamorado’ (‘Shakespeare in Love’, John Madden, 1998). ¿Sigo?

Luis Guzmán

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Otro secundario bastante feo, la verdad, pero sobre cuyos hombros descansa gran parte del mérito de algunas estupendas películas. El puertorriqueño Guzmán, pequeñito y de rostro difícil, atesora una carrera de órdago. Ya había aparecido en la secuela de ‘Cocodrilo Dundee’, pero su primera película importante fue la magnífica ‘Atrapado por su pasado’ (‘Carlito’s Way’, Brian De Palma, 1993), y desde ese papel del traidor Pachanga ahí no ha parado. Su conexión con Steven Soderbergh y sobre todo con Paul Thomas Anderson, le ha garantizado la aparición en excelentes papeles como el mártir de ‘Traffic’ (id, 2000) o el aspirante a estrella porno de ‘Boogie Nights’ (id, 1997). Su naturalidad y su valentía hacen de él un intérprete secundario idóneo para papeles tanto realistas como exagerados.

John C. Reilly

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Y para terminar un actor que en 2002, con ‘Chicago’ (id, Rob Marshall), ‘Las horas’ (‘The Hours’, Stephen Daldry) y ‘Gangs of New York’ (id, Martin Scorsese) alcanzó el cielo cuando las tres fueron nominadas a la mejor película y él era un secundario en todas ellas. Nacido en Chicago en 1965, es otro de los actores favoritos de Paul Thomas Anderson, fue uno de los más perjudicados en el montaje final de ‘La delgada línea roja’ (‘The Thin Red Line’, Terrence Malick, 1998), cuando su personaje se vio reducido a apenas unos pocos minutos.

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