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'Typhoon', amenaza de bodrio

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Con el tiempo, y con esfuerzo, he logrado disminuir la cantidad de películas que compro al mes. También es cierto que me lo han puesto fácil, siendo España un lugar bastante malo para el consumidor de cine, para encontrar las mejores ediciones en DVD; por no hablar de todos los títulos que se editan de forma lamentable, a veces incluso sin subtítulos en castellano (pero sí en polaco o en turco, idiomas realmente fáciles de entender para cualquiera) o de las que sólo nos llegan con montajes recortados. Pero bueno, a pesar de todo, uno siempre encuentra cosas que comprar y llegó un momento en que me di cuenta que me estaba pasando, que tenía mucho más de lo que podía ver, y que incluso ya ni sabía qué tenía.

Es curioso porque a menudo encontraba algo que me resultaba tremendamente interesante, algo imprescindible, pero después de adquirirlo y llegar a casa, lo aparcaba en un rincón de la estantería. Cuando tocaba poner una película, optaba por alguna otra que tenía pendiente, dejando la “muy interesante” para otro día. Y van pasando. Pasando. Compré ‘Typhoon’ en un videoclub (segunda mano, tres euros) poco después de salir a la venta, sería en febrero del año pasado, con la ilusión de ver la película más cara hecha en Corea (al menos, en su momento). Finalmente, la vi hace un par de días, ninguna razón en especial. Y bueno, ojalá la hubiera dejado donde estaba.

‘Typhoon’ (‘Taepung’, 2005) se enmarca en ese subgénero típicamente coreano que es la rivalidad, a muerte, entre la nación del Norte y la del Sur. Una idea que ha dado mucho dinero en taquilla; fundamentalmente, se trata de thrillers de acción donde los surcoreanos, occidentales, capitalistas, los que hacen la película, son los buenos y un grupo de norcoreanos son los malos, los que quieren hacer daño entre la población inocente. Sin embargo, les gusta alterar este esquema básico introduciendo todo tipo de giros melodramáticos, que afectan a los, normalmente, dos protagonistas, el perfecto agente surcoreano y el despiadado asesino norcoreano. Ambos son, en el fondo, hermanos, fruto de la misma nación, y han sido las circunstancias de uno y de otro las que han hecho que se vean enfrentados, hasta la última gota de sangre.

typhoon
Esta ‘Typhoon’ pretendía repetir la jugada lograda por ‘Shiri’ (también editada en nuestro país) y convertirse en todo un fenómeno de masas en Corea del Sur. Para ello, se contó con el mayor presupuesto de su Historia y con el protagonismo de uno de las estrellas más taquilleros del país, Jang Dong-kun, en principio, una garantía de éxito de público. Este actor tiene un rostro muy peculiar y quizá lo hayáis visto en títulos como ‘Lazos de guerra’ (disponible en DVD) o ‘La promesa’, que llegó a estrenarse en los cines españoles; a mí particularmente me parece un intérprete bastante mediocre, incapaz de transmitir nada y muy dado a la sobreactuación, pero supongo que a las niñas coreanas las vuelve locas, no se me ocurre otro motivo para su popularidad. Lo que sí es cierto es que aquí, al menos, intenta hacer algo diferente. No le sale, porque es muy malo (a veces parece que quiere crear un Jack Sparrow malvado), pero oye, se agradece el esfuerzo.

A pesar de que Jang encabezara el reparto, que el argumento me sonara ya a repetido, y que la película fuera un sonado fracaso en Corea, como he dicho más arriba le tenía muchas ganas y cuando pulsé el “play” lo último que me esperaba era… esto. Normalmente, un film malo lo pillas a la primera, desde el principio. Y así pasa con ‘Typhoon’. A los pocos minutos ya me di cuenta que estaba empezando a ver otro fiasco, otra película deficiente, mal hecha, una completa pérdida de tiempo. Pero soy de los que no soportan abandonar una película empezada y, bueno, siempre queda la esperanza de encontrar algo valioso, sorprendente. No aquí, aquí no hay nada.

‘Typhoon’ comienza mostrándonos cómo un barco estadounidense es atacado por unos piratas en aguas del Sur de Asia. La forma en la que Kwak Kyung-taek presenta su película (tres tipos que no van a salir más diciendo chorradas, y se supone que esto era una GRAN película) y filma la masacre llevada a cabo por los norcoreanos es tan lamentable como todo el resto que aún está por llegar, un intento de crear un thriller trepidante y emotivo mezclando el estilo coreano con el de Hollywood que se queda en un completo desastre, como si fuera un telefilme que te encuentras una tarde y lo dejas durante unos minutos para reírte un rato, hasta que te aburres y cambias de canal o te duermes. No hay historia y los personajes se limitan a ser estereotipos con biografías escritas deprisa y corriendo.

Kwak, responsable de aquel hito llamado ‘Friend’, comete un auténtico destrozo con el flojo material que tiene entre manos, un guión en el que se alternan secuencias de acción con ñoñas piezas dramáticas en las que los protagonistas se dedican a recordarnos lo mucho que querían a sus padres y cosas similares; la idea es aportar capas de profundidad a los personajes interpretados por Jang y Lee Jung-jae (otra estrella coreana, visto en ‘Il Mare’, por ejemplo, la primera versión de ‘Una casa en el lago’), pero el resultado dista mucho de las intenciones, y para muestra los recuerdos de éste sobre su padre o la anécdota que cuenta sobre un rescate (que parece que se lo inventa sobre la marcha para caer mejor). No hay nada en esta película que transmita emoción, todo está muy forzado, como la escena en la que el pirata se reencuentra con su hermana y se ponen a llorar como locos, de auténtica vergüenza ajena.

Jung-jae

Todo esto quedaría en segundo plano si Kwak Kyung-taek aprovechara los momentos de acción para ofrecer espectáculo bien entendido, pero lo que deberían ser persecuciones trepidantes y tiroteos salvajes se quedan en secuencias mareantes, mal planificadas y peor montadas, carentes de sentido, sin suspense alguno. Esto se ve, como dije, nada más empezar, cuando los piratas asaltan el barco para robar un cargamento que les proporcionará la posibilidad de destruir el país enemigo (luego resultará que el plan verdadero era otro, pero bueno, dejémoslo ahí); hay un auténtico descontrol rítmico en esa secuencia (en todas las demás que vienen), alternando planos largos y cortos sin ningún sentido, centrando la atención en lugares donde no ocurre nada, metiendo cámara lenta cada dos por tres (aún se piensa que esto es espectacular, independientemente de cómo se incluya) o mostrando un montón de muertes iguales, víctimas de tropecientos disparos.

Supongo que pensaréis que calificar a esta película como un bodrio, valorarla con cero estrellitas, es una pasada por mi parte. Bueno, es posible, pero mirad, si la presentación de uno de los protagonistas se despacha con una partida de rugby en la playa (para que el actor luzca su torso desnudo) o si en medio de una secuencia en la que el espectador debe estar pegado a la pantalla, sin perder detalle, te sacan el dedo de un tipo pulsando unas teclas, o si muestran un acontecimiento pasado y luego lo explican y lo vuelven a sacar en off o en trozos a cámara lenta… sinceramente, yo con cosas así no puedo. En fin, no me queda más que advertiros, si veis el DVD de ‘Typhoon’ por ahí, en una estantería, huid, ¡huid!

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