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'Flores negras', el declive de los espías tras la caída del muro

'Flores negras', el declive de los espías tras la caída del muro
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En 1989, año de la caída del muro de Berlín, el agente Michael y su amigo Peter están en la misión de encontrar una lista de nombres por la que medio mundo mataría. Una rusa parece ser la última poseedora del documento. Pero ella aparece muerta en su habitación de hotel, justo después de que Peter la viese subir junto con Michael. Los dos espías buscan la lista y lo único que encuentran es a una niña escondida en el armario. Ante el fracaso de su misión, son despedidos, es decir, sufren el destino de tantos agentes, que fueron jubilados tras la caída del Régimen Soviético porque su trabajo ya no era necesario. Michael adopta a la hija de la rusa y los tres desaparecen en Barcelona y emprenden nuevas vidas. Dieciocho años después, los acontecimientos de aquel día regresan para cambiar sus existencias.

David Carreras ha dirigido este thriller de espionaje de producción paneuropea (es un decir), basado en la novela ‘Flores negras para Michael Roddick’ de Daniel Vázquez Sallés, y que cuenta con un excelente reparto: Tobias Moretti, Maximilian Schell, Eduard Fernández, Marta Etura y Maria Grazia Cucinotta. ‘Flores negras’ se estrena mañana, 18 de septiembre.

La película tiene una excelente fotografía y está rodada a base de interesantes encuadres y un ligero movimiento de cámara que actualiza el aspecto de unos acontecimientos acaecidos en el pasado y que, por la ambientación, podrían haber resultado en una cinta rancia. Esto destaca especialmente en el inicio del thriller, filmado en variadas localizaciones y donde los hechos son impactantes e intrigantes. Una vez la historia se asienta en el presente y la acción decrece, la fotografía, “desaturada” y lavada a propósito, pierde interés y la variedad de localizaciones disminuye.

Flores negras

El protagonista, Tobias Moretti, un hombre televisivo, da bien el papel por su físico, pero su interpretación es la que menos me convence de todas las que hay en ‘Flores negras’. Quizá se trata del problema de siempre: algunos actores se han doblado a sí mismos y este señor tiene un doblador profesional, por lo que los tonos suenan muy diferentes el timbre de Moretti se despega mucho de la realidad. Pero creo que no queda todo ahí, pues si abstraemos el sonido y nos fijamos en su rostro, los gestos no parecen de mucha naturalidad. Afortunadamente, el resto del plantel es de gran categoría: tenemos a dos españoles, Marta Etura y Eduard Fernández, que clavan sus personajes, aunque él a lo mejor se pasa un poco en su pinta de “acabao”. Y a Maximillian Schell en un secundario importante que aporta mucho con su interpretación y su presencia.

No se puede decir que ‘Flores negras’ carezca de calidad, ya que cuenta con puntos a su favor en varios de sus aspectos: la estética, el elenco… Sin embargo, es un film que se hace muy pesado de ver. El ritmo pausado es habitual en algunos films de espías y aquí parece que está buscado intencionadamente por el autor, así que tampoco es algo que se pueda achacar como defecto evidente. No obstante, en mi opinión, esta parsimonia ha sido excesiva. No sólo nos encontramos con un montaje que se lo toma todo con calma –aquí estaría lo intencionado—, sino también con algunas secuencias superfluas que cargan de plomo a la película, ya que se trata de diálogos. Si bien su duración total no es prolongada, 108, lo narrado podría haberse transmitido en veinte minutos menos.

Apenas existe la acción en esta película que se podría calificar de contemplativa y reflexiva. Eso, de por sí, no es un defecto, ya que una historia que consista en ir destapando datos y revelando secretos puede ser sumamente interesante. Los autores de este guión han jugado a guardarse la información para ir desvelándola cuando podría producir un efecto. Como intención, esto es bueno y ya digo que podría dar un resultado que nos mantuviese enganchados y admirados con cada giro. Pero lo guardado no ha tenido el suficiente peso como para que todo dependa de ello. Esas sorpresas del final y esos descubrimientos que se van haciendo poco a poco son tan nimios que nos producen indiferencia cuando salen a la luz. Quizá no se podría decir que lo que se desvela al final sea previsible, sino algo peor: con lo mostrado, se ha dado a entender, se ha apuntado lo que se mostrará únicamente al final. El escamoteo no se ha sabido llevar a cabo. Así que aquí encontramos problemas más graves que los de la duración: estructura, desarrollo… La escritura de un guión de este género es complicada y en este caso, habría venido bien afinarlo con una versión o dos más.

Flores negras

En definitiva, con ‘Flores negras’ nos encontramos ante una película que parece lenta por decisión propia, pero que también se hace pesada porque los acontecimientos que trata no se han desarrollado de la mejor manera posible. Es una pena porque los demás aspectos favorecían la posibilidad de haber logrado un interesante film y porque la historia narrada está llena de potencial.

Mi puntuación:

2

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