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'3:10 to Yuma', el tren del gran western del siglo XXI

'3:10 to Yuma', el tren del gran western del siglo XXI
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Me lo pregunté con 'Equilibrium', una por momentos decente película de ciencia-ficción excelentemente interpretada por Christian Bale. Luego con 'Rescue Dawn'. Ahora Bale continúa con un extrañísimo calvario de distribución de películas suyas en nuestro país, a pesar de su rotundo éxito en 'American Psycho', 'Batman Begins' o 'El Truco Final'. No logro explicarme, repito, no logro explicarme qué le falta a esta película para que, habiendo sido estrenada en EEUU en septiembre del año pasado, aquí todavía tenemos que soñar con la esperanza de que '3:10 to Yuma' inunde, aunque sea de forma discreta, las salas de cine españolas proporcionando buen cine de pólvora y diligencias a los que sabemos disfrutar con Sergio Leone o con John Ford.

En este sentido, considero que 'Open Range', la maltratadísima película de Kevin Costner, abrió un nuevo modelo de western que intensifica la violencia pero nunca trivializándola. 'Sin Perdón', la oscarizada obra maestra de Clint Eastwood abrió la veda, y 'Open Range' consolidó la propuesta. '3:10 to Yuma' continúa, y de qué manera, las nuevas tendencias de lo que tiene que ser un western del siglo XXI. Ya no está, cierto, el infalible John Wayne para proporcionar entretenimiento por los cuatro costados, o el propio Eastwood desenfundando la pistola en los alrededores de Almería para recordarnos lo que es el cine con mayúsculas.

Por tanto, era necesario contar con un reparto lo suficientemente solvente como para que el western sea todo lo que un amante del género exigente pudiera solicitarle a una película de este tipo. Y ahí están Bale y Russell Crowe en la típica situación en la que dos personajes, bien definidos, análogos pero antagonistas, se enfrentan en unos intereses totalmente contrapuestos. Tanto que la vida no será igual para ninguno de los dos después de aquello.

Dan Evans (Bale) es un granjero arruinado que no sabe hacer frente a la perpetua sequía que asola sus tierras, y tras asistir casualmente al robo de una diligencia por parte del mítico asesino Ben Wade (Crowe), se implica para que el gobierno le dé una buena suma para capturar a Wade y escoltarlo hasta el tren de la prisión de Yuma.

Es evidente que el argumento extraíble de esta película, que dura dos horas, es extremadamente simple. Pero creedme si os digo que hay que tener paciencia al principio porque esto se vuelve totalmente en favor de este film, dirigido muy aceptablemente por el interesante James Mangold. Hay que tener muy en cuenta que se trata de un remake de un western de los 50 con el mismo título, dirigido por el solvente Delmer Daves, con el que la comparación es inevitable. Por suerte, el Ben Wade de Glenn Ford y el Dan Evans de Van Heflin no se quedan atrás al ser encarnados por Crowe y Bale. Lo que en la película original se centraba más en la relación entre los dos protagonistas, y el dilema de Evans de entregarle finalmente al tren, aquí se va más a tiro hecho, en un resultado totalmente consciente de la sencillez de la trama.

En la primera hora, el ritmo es considerablemente moderado, y es posible que hasta la segunda mitad, no nos demos cuenta de que realmente hay un buen guión detrás de todo esto. Un guión de Michael Brandt que mantiene intactas las claves narrativas del de Halsted Welles, y que adapta una obra del gran especialista Elmore Leonard, un peso pesado de la literatura norteamericana. Acompañados por una gran fotografía, Ben Wade y Dan Evans manejan un trámite en un mundo en el que los ladrones asesinos son celebérrimos y los hombres ejemplares están arruinados, amargados y sumidos en la monotonía.

Las dosis de violencia, como he explicado, tienen una distribución impecable. La escena inicial del robo de la diligencia tiene una dirección tan magistral, que no cabe duda que estamos ante una película muy estimable, si bien lo mejor es la evolución de la situación de Ben Wade, que aunque posee una capacidad seductora mostrada de forma exagerada, constituye un villano harto interesante y simpático (gracias al carisma de Russell Crowe), y crea grandes expectativas al final.

Por supuesto, lo que intento decir es que Christian Bale y Russell Crowe le dan por lo menos dos puntos al film, como también hicieron Glenn Ford y Van Heflin en el original. Ellos permiten al espectador una actitud totalmente implicada, mientras la película nos prepara para un final apoteósico. Se masca la tragedia y una batalla de terminación que ponga los puntos sobre las íes, al puro estilo de, como era de esperar, 'Sin Perdón', de Clint Eastwood.

Aunque la atmósfera de sociedad amoral (sheriffs cobardes, granjeros pisoteados, ciudadanos que se venden al mejor postor...) está muy bien lograda, a veces la película juega con ciertas pretensiones, a ser lo que no es, y da la impresión de que se toma demasiado en serio. Ciertos momentos en los que lo predominante debería ser la tensión, no evoca tanto esa sensación de incertidumbre en la que tanto insiste el desarrollo argumental.

Además de Bale y Crowe, los secundarios mantienen el nivel con precisión. El hijo mayor de Evans, William (Logan Lerman) es el verdadero héroe del film, y no desmerecen ni Gretchen Mol, ni Peter Fonda, ni Alan Tudyk. Ben Fisher Ben Foster está fantástico como Charlie Prince, el auténtico villano de la función. Por Dios, si hasta sale Luke Wilson haciendo un papel convincente.

Los últimos veinte minutos salvan con creces la película, como también harían en el título original de los 50. SPOILER Se muestra un dilema económico de Evans muy precipitado. Ben Wade le ofrece 1.000 dólares por dejarle marchar, mientras que el gobierno le ofrecía 200 por subirlo al tren. Evans se enfrenta, él solo, a los siete secuaces y consigue su misión, todo ello con el consentimiento de Ben Wade, que se apiada de Evans para que sea, por fin un héroe. Todo ello con grandes referencias a 'Perros de Paja'. Charlie Prince, el segundo de Wade, mata a Evans, y Wade, preso de la ira, mata a Charlie. Nada previsible. Alucinante. Genial. FIN SPOILER Es una película sobre la simpatía mutua, sobre la cobardía, los héroes, y si me apuran, llega a reflexionar sobre el sentido de la vida en el marco del lejano Oeste del siglo XIX. Grandes personajes, gran desarrollo, gran ambientación y por cierto, exquisita banda sonora de Marco Beltrami, justamente nominada al Oscar. Confirma sobradamente a Bale y Crowe como actorazos, correctamente elegidos para este film. '3:10 to Yuma' es una de las mejores películas del año pasado, y aquí seguimos esperando. Mi indignación es enorme.

Más información en Blogdecine sobre '3:10 to Yuma', Christian Bale y Russell Crowe.

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