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‘Cásate conmigo’ ¿le faltan las risas enlatadas?

‘Cásate conmigo’ ¿le faltan las risas enlatadas?
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Cuantas más comedias románticas se hacen, más difícil es encontrar una que resulte medianamente buena. Entre las pasables ya no nos queda más remedio que incluir las que sólo hacen reír sin ser románticas y las que emocionan sin provocarnos la risa. Que se consigan ambos resultados en un mismo film es algo que no se ha visto en años. ‘Cásate conmigo’ es otra de las películas que satisface sólo en uno de los dos aspectos, aunque en el otro tampoco está tan lejos de lograr sus propósitos.

El film que comenzó llamándose ‘The Pleasure of Your Company’, para luego pasar por ‘Wedding Daze’ y ‘The Next Girl I See’, tiene numerosos elementos que seguramente son muy graciosos sobre el papel, pero que no terminan de serlo en la pantalla. Quizá esto se deba a la forma en al que están rodadas o interpretadas las escenas —que sería la razón más lógica y habitual—, pero es posible que sea culpa del sonido, pues resulta hueco y poco trabajado, como si no hubiese ambientación. Tanto es así que da la sensación de que le hiciesen falta risas enlatadas. Antes de seguir, os pongo en antecedentes: tras provocar la muerte de su perfecta novia al pedirle matrimonio en un restaurante de moda, Anderson (Jason Biggs) se siente tan deprimido que piensa que nunca encontrará a nadie. Un año después, su mejor amigo le reta a elegir a la primera chica que vea y él le propone matrimonio a Katie (Isla Fisher), una camarera que había recibido la noche anterior una propuesta de un hombre que en lugar de casarse con una mujer necesitaba salir del armario. Para sorpresa de Anderson y su colega, Katie acepta la proposición. En este enlace podéis ver el tráiler.

Escrita y dirigida por Michael Ian Black, la película disimula muy poco sus intenciones de parecerse a ‘Los padres de ella’ (‘Meet the Parents’), con la pelea entre el padrastro estrafalario que inventa juguetes para judíos y el padre auténtico que excita a su mujer desde la cárcel por acercarse al personaje de Robert De Niro. Pero dejando los progenitores a un lado, el resto es lo bastante original como para que se pueda ver sin problema.

Aunque las risas pudiesen haber sido más, en cuanto su faceta romántica funciona bien. Para que esto sea así, suelen ser necesarios unos protagonistas con personalidad y que despierten empatía para así hacernos sentir una emoción cuando apreciamos que consiguen su objetivo. Jason Biggs (‘Todo lo demás’, ‘American Pie’) e Isla Fisher (‘De Boda en Boda’) —prometida de Sacha Baron Cohen (‘Borat’, ‘Ali G’) en la vida real— están a la altura de las circunstancias. La elección del reparto también merece sus felicitaciones cuando se trata de esa mujer perfecta que Anderson pierde al principio. El personaje es uno de los elementos más cachondos del film, pues, de puro perfecta, es horrible.

El mayor aliciente de ‘Cásate conmigo’ es que es considerablemente gamberra y que incluso los personajes de los padres están presentados como gente que se lo toma todo a la ligera. Esto es muy refrescante después de haber visto tantas películas cuyo único objetivo es dar una lección moralizante a favor de los valores tradicionales. Por lo tanto, la recomiendo: es una película muy agradable y que casi cumple sus propósitos en su totalidad.

Michael Ian Black tiene una trayectoria más larga como actor que como director —faceta en la que debuta con este film— o guionista. En este apartado, escribió el libreto de ‘Run, Fat Boy, Run’, de la que ya os había hablado.

Cásate conmigo 02
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