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'Amor y letras', la diferencia entre crecer y envejecer

'Amor y letras', la diferencia entre crecer y envejecer
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¿Quién nos iba a decir que detrás de ese Ted Mosby que busca desesperadamente a la madre de sus futuros hijos se escondía un director en potencia? Bueno, seré correcta y no lo encasillaré: Josh Radnor, el actor que interpreta a Ted Mosby en la popular serie nortemericana 'Cómo conocí a vuestra madre', parece que se afianza en su faceta como director de cine —indie, eso sí— con 'Amor y letras' ('Liberal Arts'), un segundo largometraje mucho menos bizarro que su ópera prima, pero igual de interesante y, sin duda, mucho más madura. Pero vayamos por parttes.

En 2010, Josh Radnor sorprendía a todos con su primera película como director, 'Happythankyoumoreplease', que se alzó con el Audience Award en el Festival de Cine de Sundance. El debut de Radnor era una comedia dramática coral que se centraba en la búsqueda de la felicidad y el amor, aunque también trataba en diferentes fases, lo que supone madurar y estabilizarse. Esto precisamente es el tema central de 'Amor y letras', en la que un escritor treitañero —Radnor— regresa a su universidad para homenajear a un antiguo profesor —Richard Jenkins— y donde se quedará prendado de una joven y madura estudiante —Elizabeth Olsen—. Hasta aquí el segundo largometraje de Josh Radnor no parece nada excepcional, pero a través de unos personajes bien definidos y de unas relaciones entre ellos bien marcadas, el director consigue hacer un emocionante estudio sobre todo lo que conlleva madurar en diferentes fases de la vida.

elizabeth olsen y josh radnor

Y es que a modo de comedia romántica, 'Amor y letras' nos descubre la diferencia entre crecer, madurar y envejecer a través del choque generacional de tres personajes: el profesor jubilado que se da cuenta de que más de la mitad de su vida ha pasado, el escritor treitañero que se da cuenta de qué es un adulto y la joven y madura estudiante que descubre que todavía tiene mucho que aprender de la vida. Todo ello desmenuzado a través de las relaciones entre los tres personajes que evolucionan de forma natural a medida que van descubriéndos los unos a los otros y a ellos mismos.

Además de su interesante estudio generacional, 'Amor y letras' tiene todos los ingredientes para convertirse en una comedia romántica de culto, o mejor dicho, en una anti-comedia romántica de culto, de esas que tanto gustan al cine indie 'made in Sundance' —y sí, me refiero a películas como '(500) días juntos' ( '(500) days of Summer', id, 2009)— que son contar con una pareja protagonista con química, el personaje femenino es más inteligente y maduro que el masculino, la comicidad de las situaciones surgidas a raíz de la diferencia de edad y el intercambio de de largas cartas llenas de confidencias —sublime las descripciones de Nueva York y de la vida en general del personaje de Josh Radnor mientras escucha la música clásica que ella le ha recomendado—.

amor y letras

Es cierto que en alguna ocasión, Josh Radnor intenta pasarse de indie y que el personaje que se reserva para sí mismo, como ya hizo en su debut, se parece demasiado a su Ted Mosby —aunque eso no es malo si, como yo, estás coladita por los huesos de tonto de Mosby—, y que no lo ayuda demasiado a desencasillarse. Pero si hablamos del reparto, no podemos acabar el post sin hablar de Elizabeth Olsen, ese terremoto de 24 años que ha conseguido que las populares gemelas Olsen pasen a ser las 'hermanas de' y no al revés en tan sólo tres largometrajes. La joven actriz muestra su lado más maduro e inteligente para darle la réplica y salvar de la crisis de los 30 a un torpe escritor, a la vez que saca a relucir sin pudor su lado más vulnerable ante su falta de experiencia en el amor. Sin duda, una buena razón más para ver la película.

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