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'BloodRayne', Uwe Boll en su salsa

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'BloodRayne' de Uwe Boll es una película que la Fox iba a poner a la venta en estas fechas, pero su lanzamiento se ha retrasado debido a... sinceramente es lo que menos importa y os aseguro que es una noticia de las buenas. Deberíamos alejarnos de esta película lo más posible, e intentar avisar a todo aquel al que apreciemos para que no la coja en el videoclub o si llega a sus manos, que la destruya. Yo había visto de este señor 'House of the Dead' y 'Alone in the Dark', y pensaba sinceramente que peor no las podía hacer, pero después de ver 'BloodRayne' ya no sé si es peor o no, pero lo que está claro es que mejor que esas dos no es.

'BloodRayne' es la adaptación del videojuego del mismo nombre. En el film se nos narra como una Damphir, mitad humana, mitad vampiro, es exhibida en un circo en Rumanía en el siglo XVIII, y del cual se escapa. En su huida se encuentra con una mujer que le cuenta que su madre fue violada y asesinada por su padre, el Rey de los Vampiros, de nombre Kagan. Es entonces cuando nuestra protagonista, tomando conciencia de sí misma, decide iniciar un viaje al encuentro de Kagan, movida por la venganza.

'BloodRayne' es un despropósito de tales dimensiones, que sinceramente no merece la pena perder el tiempo hablando sobre la película. Todo en ella es muy típico de la enorme torpeza de Uwe Boll como director, desde lo espantosamente surrealistas que pueden ser sus argumentos, hasta la simpleza de sus diálogos, pasando por interpretaciones normalmente espantosas de actores conocidos, hasta llegar a la cutres general que visten sus productos. Y que conste que lo de la cutres puede tener un pase si todo está resuelto con ingenio e imaginación. Pero no es el caso.

La historia resulta en todo momento de lo más delirante, y llena de situaciones cuanto menos risibles, resueltas muy torpemente, y en algunos casos alcanzando un nivel de escándalo preocupante. Anótese, por ejemplo fallos del tipo de personajes que están en un sitio y al plano siguiente a un montón de distancia, siendo palpablemente imposible que haya recorrido esa distancia. Fallos de ese estilo y similares, los hay a borbotones en la película, lo cual hace que te preguntes si no estarán realizados adrede. Y es que no me extrañaría nada que Boll se estuviese riendo de todos nosotros haciendo las películas mal queriendo. Calidad tan pésima como la que desprende este film, sólo puede realizarse intencionadamente y prácticamente siendo un genio, porque tan, tan mal como aquí es imposible de hacer.

Lo que más llama la atención de la película, al igual que en otras de su director, es lo conocido de su reparto, lleno de caras muy familiares para todos los espectadores, y en algunos casos, son actores bastante buenos. Michelle Rodriguez, Michael Madsen, Billy Zane, Michael Paré, Geraldine Chaplin, Meat Loaf, Udo Kier, y Ben Kingsley, son los intérpretes, comandados por Kristanna Loken, que tiene el papel central en su haber. La actriz está simplemente espantosa, y vale que en este tipo de films no se necesita que los actores hagan un trabajo pensando en el Oscar, pero de ahí a lo que vemos en esta película, hay un trecho pero largo. Ninguno resulta creíble, y por si fuera poco, muchos son los que provocan risa. Loken no está convincente ni en las escenas de acción, por mucho que viniera de zurrarse con Schwarzenegger en la floja 'Terminator 3'. Atención a la escena en la que se enfrenta físicamente al personaje que interpreta Rodriguez. De juzgado de Guardia.

El resto de actores son una parodia de sí mismos, tanto aquellos que tiene un papel extenso, como los que simplemente realizan una breve aparición, rozando el cameo. Ben Kingsley (todavía no me creo que un actor de su categoría se rebajase a tanto, supongo que hay más días que lentejas) aparece en determinados momentos, y eso que se trata del malvado del film, con una importancia fundamental en la trama, si a lo que cuenta la película se le puede llamar trama. Ni se inmuta el tío, en ningún momento, todo el rato con rostro hierático e imperturbable. Ver para creer.

'BloodRayne' es uno de esos bodrios espantosos, que ni siquiera en compañía de colegas puedes quitarles algún provecho. Hay ciertas malas películas que viéndolas en compañía pueden tener su aquél, mientras se comentan los fallos con los amigotes, en un punto en el que la película ya no hay por donde cogerla. Pues bien, 'BloodRayne' no sirve ni para eso, que ya es decir. No pienso perder nunca más el tiempo en Uwe Boll, con tres me ha llegado para el resto de mi vida. Atención, porque el director rodó un segunda parte, en la que ya no hay ningún actor conocido en su reparto, salvo Paré. Si alguien la ha visto, por favor que no nos haga partícipes de su tortura.

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