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'Camino a Guantánamo', ¡menuda derecha!

'Camino a Guantánamo', ¡menuda derecha!
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Realizar una crítica hacia el sistema político de George Bush es algo que muchos han realizado desde los famosos atentados del 11 de Septiembre. Algunos como Michael Moore han optado por hacerlo de una forma graciosa, casi burlesca, y pagando prácticamente con la misma moneda, manipulando mucha de la información que Moore mostraba en sus laureados documentales. Una auténtica patada en los mismísimos a un sistema de dudosa calidad política e incluso humana. Se puede también abandonar también todo humor y hacer algo en un tono mucho más serio, camino que han elegido Michael Winterbottom y Mat Whitecross, directores de este docu-drama, trabajo por el que ambos se llevaron un premio en el pasado Festival de Berlín.

La historia empieza cuando cuatro amigos musulmanes británicos deciden ir a Pakistán a la boda de uno de ellos, cosa que ocurre a finales de Septiembre de 2001. Cuando están allí deciden cruzar a Afganistán para ver cómo está el ambiente, algo que pagarán muy caro, pues tres de ellos son apresados por la Alianza del Norte quienes los entregan a los norteamericanos. Éstos los toman por terroristas y los conducen a la bahía de Guantánamo a una base donde permanecieron más de dos años, acusados injustamente. En Marzo del 2004 fueron puestos en libertad sin ningún tipo de cargos, y tampoco explicación.

A pesar de que la película está rodada en tono documental, lo que le proporciona un gran verismo, prácticamente todo lo que vemos es ficticio, salvo algunas imágenes de archivo y unas escenas finales rodadas por los auténticos protagonistas de tan humillante suceso. Winterbottom mezcla todo eso en una podigiosa sucesión de escenas brillantemente filmadas que hacen que no dejes de mirar lo que sucede en pantalla. Y esto al margen de saber que la película está basada en hechos reales muy recientes, algo que le pesa a muchos espectadores a la hora de juzgar un film. Pero Winterbottom y Whitecross hacen algo mucho más efectivo que denunciar. Van más allá, acusan sin señalar. Les llega con contar una serie de hechos tal y cómo sucedieron sin necesidad de cargar las tintas en algunos aspectos, cosa que se ve claramente que han tenido cuidado de no hacer, por ejemplo, las palizas dadas a los presos en la base de Guantánamo. Ahí la película podía haber sido mucho más dura, pero no lo necesita, no se trata de ser desagradable, sino de contar una historia lo mejor posible. Y lo consiguen no sólo con la técnica de documental utilizada, sino con el excelente ritmo que le imprimen a la historia, la cual avanza sin parsimonia y sin un solo bajón.

También ayudan, cómo no, las interpretaciones de los protagonistas principales, actores no profesionales cuyo primer trabajo era precisamente éste. Riz Ahmed, Ferhard Harum y Arfan Usman están enormemente convincentes, ya no sólo porque sus rostros son desconocidos, sino por su trabajo interpretativo que añada más credibilidad a la que ya tienen. El resto del reparto se mueven un poco por esa frialdad típica de los documentales. Y mención especial para la música, obra de Harry Scott y Molly Nyman. Utilizada muy inteligentemente en crescendo hasta el final del film.

También salen los verdaderos protagonsitas de la historia. Van apareciendo a lo largo de la película con pequeñas declaraciones a la cámara. Y también protagonizan una bellísima secuencia final, llena de fuerza que no es sino un canto a la libertad, una libertad negada sin motivo alguno durante más de dos años, sufriendo humillaciones de todo tipo. Es en esa parte final donde el film alcanza su cota más alta, al retratarnos con gente auténtica y muy cinematográficamente una escena que nos transmite la necesidad de seguir con nuestras vidas a pesar de todo cuánto pasa a nuestro alrededor, de resistir más allá de donde somos capaces, de perdonar, pero no olvidar y al recordar hacerlo sin rencor. Menuda derecha tienen el señor Winterbottom y el señor Whitecross, saben atizar bien con ella. Aunque no van a cerrar Guantánamo después de esto, y Bush seguirá haciendo el imbécil. Al fin y al cabo es sólo una película.

Una película muy buena que se realizó para televisión y que por estos lares hemos visto en pantallas de cine. Sin lugar a dudas, lo mejor que la cartelera está ofreciendo actualmente junto con la magnífica 'Un Franco, 14 Pesetas'.

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